Escalofriante triple crimen por encargo en Aguas Azules

El homicidio habría ocurrido el domingo a la noche. Los cadáveres fueron llevados en un carro. Los asesinos serían expertos que dejaron pocas huellas.

MACABRO. Los cuerpos fueron arrojados en un descampado a 300 metros de la casa de las víctimas.
MACABRO. Los cuerpos fueron arrojados en un descampado a 300 metros de la casa de las víctimas.
18 Junio 2002
En un hecho de escalofriante violencia, que seguramente conmocionará a la opinión pública, tres hombres fueron fríamente degollados el domingo a la tarde en Leales.
Con una precisión sorprendente, le cortaron el cuello a Juan Carlos Brandán (49) y a dos de sus hijos adolescentes, Roberto (19) y Juan Carlos (17).Las pocas pistas con las que hasta ahora se cuenta denotan que se trataría de un crimen por encargo, originado en la negación de la familia a vender sus tierras, según estiman algunos parientes. Los cuerpos de los tres Brandán fueron abandonados sin vida en un descampado próximo a la ruta 323, a unos 200 metros del cruce con la ruta 9.
El domingo a las 17, las víctimas dejaron su casa, ubicada en la localidad de Aguas Azules, para ir a jugar al fútbol en una cancha de Santa Rosa de Leales. Más tarde, a las 21.30, fueron vistos por última vez, cuando se despedían de un compadre con el que habían estado brindando por el Día del Padre.
Luego los tres fueron degollados con precisión. Sus cuerpos fueron cargados en un vehículo y arrojados en el lugar donde los encontraron, junto a una bicicleta y a la mochila con la pelota que habían usado el domingo a la tarde. No les robaron nada y los "acomodaron" uno junto a otro, boca abajo y con las manos en la espalda, pero sólo Juan Carlos (h) estaba atado con los cordones de sus propios botines.
En el borde de la ruta quedó una enorme mancha de sangre y se supone que en ese lugar los habrían apoyado antes de arrastrarlos hacia la cuneta. Muy cerca se encontraron dos cartuchos de escopeta, uno sin usar, y dos plomos de proyectiles calibre 22. No estaban abollados, sólo raspados, lo que da a entender que las balas fueron desarmadas a fin de usar la pólvora para tapar huellas.

Marcas en el pavimento
Todo indica que los cuerpos fueron llevados hasta allí en un carro tirado por un caballo, puesto que quedaron marcas en el pavimento que corresponderían a las ruedas de ese tipo de vehículo.
Hasta el momento, la investigación, a cargo de los comisarios Manuel Melián, Juan Monroy y José Guardia, de la Regional Este, se orienta a determinar qué hicieron las víctimas en la noche del domingo y con quiénes estuvieron, para así tratar de averiguar si hay algún testigo del crimen. Los Brandán fueron encontrados ayer a la mañana.
Justamente, Celina de Brandán, esposa y madre de las víctimas, se enteró de que los cuerpos estaban a la vera de la ruta, a 300 metros de su casa, minutos después de que los hallaron.
"Fue un trabajo profesional. Quiero saber quién es el asesino que hizo esto", dijo llorando desconsoladamente, aferrándose a otro de sus hijos. La familia se componía de 12 hijos en total, de entre 9 y 23 años. Roberto Brandán estaba trabajando en el Mercofrut y vivía cerca del mercado. Había regresado el domingo para pasar allí el Día del Padre. El joven Juan Carlos estudiaba y trabajaba junto con su padre en el campo que le pertenece a su familia y también hacía changas.

Ataques anteriores
La familia de Juan Carlos Brandán posee unas 400 hectáreas en Aguas Azules, departamento Leales, pero allí sólo vivían él y su núcleo íntimo. El y sus siete hermanos se negaron sistemáticamente a vender la propiedad, y, según contaron dos de ellos, hubo ataques certeros de los interesados.
"A los chicos los acusaron de cuatreros, los metieron presos varias veces. Pero como nunca les probaron nada, porque no eran ellos, los tuvieron que largar. Esos eran aprietes", comentó un miembro de la familia.

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