18 Junio 2002 Seguir en 
El anuncio sobre la entrada en vigencia, a partir del 1 de julio próximo, del régimen de factura de crédito, fue recibido con poco entusiasmo por el comercio tucumano. El sistema fue ideado para ayudar a las PyME a acceder a mejores condiciones de crédito. Sin embargo, hay dudas sobre su efectividad por un lado, y por otro, no es un tipo de instrumento al que estén acostumbrados los tucumanos.
El presidente de la FET, Eduardo El Eter, valoró la factura de crédito como una nueva herramienta de pago, pero advirtió: "no va a ser tan fácil usarla, porque no hay conducta ni hábito de este tipo de instrumento en la provincia; la gente aspira siempre al crédito tradicional. Ese fue el motivo por el cual, desde la FET, pedíamos que no sea obligatoria. No obstante, la ausencia del crédito va a adelantar su uso".
"La economía está parada, y si no hay ventas, tampoco habrá facturas para emitir", subrayó Ricardo Fernández, dirigente de la rama Comercio de la Federación Económica de Tucumán (FET). "Puede ser un buen instrumento para obtener financiación, siempre que el Estado no trate de sacar ninguna ventaja impositiva", advirtió Eduardo Temkin, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APyME).
En Buenos Aires, el presidente de la Confederación General de la Industria (CGI), Edgardo Caracotche, señaló que no habrá disponibilidad de crédito, salvo que la factura sea expedida a una gran empresa, como las cadenas de supermercados.La Cámara Argentina de Comercio (CAC), que siempre se resistió a la factura de crédito, sólo objeta el monto mínimo de $500. El presidente de la entidad, Jorge di Fiori, pidió que se eleve ese piso a $1.000.
En Tucumán, la FET consideró que el piso para la obligatoriedad debería ser de por lo menos $2.000, dado el alto costo que implica emitir la factura de crédito, también llamada duplicata, según dijo Fernández. En cambio, Temkin consideró que "sería importante bajar el monto mínimo de $500 de manera tal de abarcar a un sector más amplio de pequeñas y medianas empresas que puedan utilizar el nuevo instrumento".
Un viejo reclamo
La factura de crédito era un viejo anhelo de los empresarios de las PyME que, en general, tienen serios problemas para cobrarles a las grandes empresas de las que son proveedores, como los supermercados, que además de precios inferiores les imponen largos plazos de pago para sus mercaderías. Su entrada en vigencia está prevista, inicialmente, para el 1 de mayo, pero se postergó debido a las fuertes pujas que desató en el sector comercial.
"Este instrumento viene a saldar un viejo reclamo de las PyME argentinas, al otorgarles una nueva fuente de financiamiento y una certeza en el cobro de sus ventas", dijo en Buenos Aires el secretario PyME de la Nación, Julio Massara. El funcionario destacó que las pequeñas y medianas empresas son el sector más dinámico de la economía y las principales creadoras de empleo.
Objeciones empresarias
En la actual coyuntura económica, el comercio no tiene un flujo de caja predecible y, por lo tanto, es difícil establecer una fecha cierta de pago.
*No se permite alterar la fecha de pago, ni aun mediando acuerdo entre comprador y vendedor.
* Implicará mayores costos operativos y administrativos.
*Significa mayores gastos para las PyME y un nuevo negocio para los Bancos.
El presidente de la FET, Eduardo El Eter, valoró la factura de crédito como una nueva herramienta de pago, pero advirtió: "no va a ser tan fácil usarla, porque no hay conducta ni hábito de este tipo de instrumento en la provincia; la gente aspira siempre al crédito tradicional. Ese fue el motivo por el cual, desde la FET, pedíamos que no sea obligatoria. No obstante, la ausencia del crédito va a adelantar su uso".
"La economía está parada, y si no hay ventas, tampoco habrá facturas para emitir", subrayó Ricardo Fernández, dirigente de la rama Comercio de la Federación Económica de Tucumán (FET). "Puede ser un buen instrumento para obtener financiación, siempre que el Estado no trate de sacar ninguna ventaja impositiva", advirtió Eduardo Temkin, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APyME).
En Buenos Aires, el presidente de la Confederación General de la Industria (CGI), Edgardo Caracotche, señaló que no habrá disponibilidad de crédito, salvo que la factura sea expedida a una gran empresa, como las cadenas de supermercados.La Cámara Argentina de Comercio (CAC), que siempre se resistió a la factura de crédito, sólo objeta el monto mínimo de $500. El presidente de la entidad, Jorge di Fiori, pidió que se eleve ese piso a $1.000.
En Tucumán, la FET consideró que el piso para la obligatoriedad debería ser de por lo menos $2.000, dado el alto costo que implica emitir la factura de crédito, también llamada duplicata, según dijo Fernández. En cambio, Temkin consideró que "sería importante bajar el monto mínimo de $500 de manera tal de abarcar a un sector más amplio de pequeñas y medianas empresas que puedan utilizar el nuevo instrumento".
Un viejo reclamo
La factura de crédito era un viejo anhelo de los empresarios de las PyME que, en general, tienen serios problemas para cobrarles a las grandes empresas de las que son proveedores, como los supermercados, que además de precios inferiores les imponen largos plazos de pago para sus mercaderías. Su entrada en vigencia está prevista, inicialmente, para el 1 de mayo, pero se postergó debido a las fuertes pujas que desató en el sector comercial.
"Este instrumento viene a saldar un viejo reclamo de las PyME argentinas, al otorgarles una nueva fuente de financiamiento y una certeza en el cobro de sus ventas", dijo en Buenos Aires el secretario PyME de la Nación, Julio Massara. El funcionario destacó que las pequeñas y medianas empresas son el sector más dinámico de la economía y las principales creadoras de empleo.
Objeciones empresarias
En la actual coyuntura económica, el comercio no tiene un flujo de caja predecible y, por lo tanto, es difícil establecer una fecha cierta de pago.
*No se permite alterar la fecha de pago, ni aun mediando acuerdo entre comprador y vendedor.
* Implicará mayores costos operativos y administrativos.
*Significa mayores gastos para las PyME y un nuevo negocio para los Bancos.







