Lo mejor y lo peor del ayuno intermitente, la práctica de la que muchos hablan - LA GACETA Tucumán

Lo mejor y lo peor del ayuno intermitente, la práctica de la que muchos hablan

En qué consiste esta dieta y cuáles son las ventajas y desventajas, según los especialistas.

21 Sep 2021

Si no te has pasado el año aislado por la pandemia, seguro oiste hablar del ayuno intermitente, una de las prácticas alimenticias más populares. Hasta ahora, se sabía de los resultados excepcionales en animales. Los experimentos de laboratorio habían demostrado que menos calorías previenen la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares y hasta algunos tipos de cáncer. Además, está comprobado que redunda en la ralentización del envejecimiento. Sin embargo, los efectos de esta reducción aún no se habían certificado en experimentos a largo plazo en personas. Solo desde la perspectiva religiosa se ponía en práctica el ayuno, como un método consciente para ejercitar la disciplina y desintoxicar al cuerpo y a la mente. Hasta que en los últimos dos o tres años, la acción positiva de esa restricción calórica sobre el metabolismo humano ha comenzado a ser promovida. Lo único que hay que hacer -sostienen sus defensores- es intercalar períodos de privación entre comidas.

"Se trata de un sistema de alimentación que plantea que durante cierta cantidad de tiempo no se deben consumir nutrientes o calorías, ya que se supone que de esa forma el cuerpo funciona mejor", explica a LA GACETA el nutricionista Guillermo Omar. Tradicionalmente, este patrón consistía en hacer dos días corridos de ayuno por semana; es decir una dieta conocida como 5/2. Se requiere esfuerzo y no es apto ni beneficioso para cualquiera. Por eso surgieron otros modelos más sencillos como el 16/8, que consiste en ayunar durante 16 horas para dejar descansar al tracto digestivo, preferentemente en horarios nocturnos. Y durante las ocho horas restantes, se realizan las ingestas. También existen versiones 12/8 y 10/8.

LA TEORIA. Al dejar descansar el organismo facilitamos que los mecanismos de nuestro cuerpo utilicen nuestra grasa de reserva para estabilizar los niveles de glucosa en sangre. ARCHIVO LA GACETA

Pero, ¿qué tiene a favor y qué tiene en contra esta práctica? "El ayuno intermitente prioriza los horarios. Para aquellas personas que pasan tiempo sin alimentarse debido a sus requerimientos laborales, es bastante cómodo. Para otras, que acostumbran a no cenar, también es propicio tomar su última comida antes de las ocho de la tarde y esperar hasta el día siguiente. En contrapartida, muchos de los adeptos al ayuno son dietantes crónicos, que ya han probado otras opciones. Para ellos, no es lo más adecuado porque lo que necesitan -en realidad- es cambiar sus hábitos. Si no, en los momentos de ausencia de comidas sufren mucha ansiedad. También está totalmente desaconsejado para quiénes tienen desórdenes alimentarios", advierte Omar.

- ¿Cómo cambia el cuerpo con el ayuno?

- Al no consumir alimentos durante un determinado período, el organismo utiliza las reservas de grasa. Sin embargo, no todos los cuerpos funcionan de la misma manera; esto depende de la composición, del sistema metabólico, del funcionamiento energético, etcétera.

- Este modo de alimentación se popularizó entre quiénes entrenan.

- Para mí, es una teoría reduccionista porque se concentra en la pérdida de grasa, únicamente; no en aumentar el rendimiento deportivo. Creo que es más importante comer bien, de manera balanceada y sostenida en el tiempo, y amigable con el cuerpo.

- ¿Da resultados? ¿Cuánto tarda?

- Eso depende de cada persona. En este punto, hay que destacar que una restricción calórica, con el único fin de perder peso, no es lo mismo que una alimentación armónica; con esta última modalidad, el organismo no sufre la pérdida total de nutrientes, lo que a largo plazo generaría un efecto opuesto.

Durante las horas de ayuno, este modelo alimenticio propone beber agua o infusiones de hierbas; eventualmente, café. Se encuentran prohibidas las bebidas alcohólicas, las gaseosas y los refrescos azucarados. En cuanto a los alimentos en las horas permitidas, Omar menciona un pan tostado untado con pasta de maní o con palta y tomate picado. Como almuerzo, propone una hamburguesa de lentejas, acompañada con ensalada de lechuga, tomate, chía, jugo de limón y aceite de oliva. Para la merienda sugiere un licuado de banana con leche. Y para la hora de la cena se le ocurre una milanesa con vegetales salteados (cebolla, pimiento, zapallito).

"El ayuno es una dieta restrictiva. Ocasiona un metabolismo mucho más lento", valora. Queda claro que Omar no disimula su miedo a ciertos efectos secundarios, como el denominado "rebote", o la pérdida de masa muscular o los populares "atracones" en las horas libres. No obstante, reconoce que los cultores de esta práctica ponderan sus cualidades. Por eso, afirma que los ayunos intermitentes deben estar controlados por un profesional para que no conlleven riesgos y se los debe pensar como la incorporación de un estilo de vida saludable; no como una dieta para bajar rápido de peso. De hecho, la esencia de este régimen alimenticio es el objeto de estudio de la crononutrición, la ciencia que estudia la relación entre cuándo se come y los ritmos biológicos. 

Por último, el especialista advierte que hay que ser cuidadosos al terminar las horas de ayuno. "De nada servirá este patrón de alimentación si comemos cualquier cosa y desaforadamente", concluye.





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