A 19 años de la tragedia de la Cuesta del Totoral - LA GACETA Tucumán

A 19 años de la tragedia de la Cuesta del Totoral

Familiares de las víctimas aún buscan respuestas.

21 Sep 2021 Por Rodolfo Casen
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SUBIENDO A UN HERIDO. Los policías trabajaron arduamente para rescatar algunas víctimas desde el lugar donde había caído el colectivo.

En la noche del domingo 15 de setiembre de 2002 Concepción se paralizó con una noticia estremecedora: 47 vecinos del medio fallecían al desbarrancarse en la Cuesta del Totoral (Catamarca) el colectivo en que regresaban de una visita a la Virgen del Valle.

La cifra total de víctimas fatales fueron 49 con los choferes. Se trató de la mayor tragedia vial de la Argentina que protagonizó un ómnibus con pasajeros. El colectivo había sido contratado por jubilados del barrio Alvear para un tours religioso en el que se embarcaron 73 personas, cuando la capacidad de la unidad era de 48.

“Algunos iban sentados en bancos de maderas puesto en el pasillo del transporte”, revelaría luego un pasajero que resultó ileso. A 19 años de ese triste suceso los parientes de las víctimas y sobrevivientes aún mastican bronca y angustia ante la casi nula respuesta a sus reclamos de justicia para los responsables del accidente y también de resarcimiento por parte del Estado.

“La verdad es que la mayoría estamos cansados de una lucha por derechos que son desoídos por quienes son responsables de impartir justicia. Nadie fue preso por lo ocurrido y a nadie se lo resarció por las pérdidas y daños sufridos”, se lamentó Armando Villafañe, hijo de una de las pasajeras fallecidas. “Y lo grave de todo esto es que los transportes públicos arrastran las mismas falencias que desencadenaron la tragedia”, añadió.

El propietario del colectivo, Raúl Oyola, y los policías que cumplían funciones el día de la tragedia en el control fronterizo de Huacra, los suboficiales Manuel Garzón y Héctor Luján, solo recibieron condenas de cumplimiento condicional, el primero por “cohecho” y los restantes “por falta a los deberes de funcionario público”. Estos últimos, además, fueron separados de la Policía.

La demanda civil contra el Estado hasta ahora tiene un trámite incierto en la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo del Centro Judicial de la capital. “Cuando comenzó la investigación los peritos se dieron con un rosario de irresponsabilidades. La primera recayó sobre el dueño del ómnibus, Oyola, acusado por ‘homicidio culposo’ y ‘cohecho’. Se reveló que el colectivo no tenía seguro, inspección técnica y no estaba habilitado para circular. Además en el momento del accidente llevaba 73 personas, cuando su capacidad era para 48”, recordó Walter González.

Los policías Garzón y Luján, que estaban en el puesto fronterizo de Huacra, no debieron haber permitido su paso hacia la provincia vecina. Sin embargo lo hicieron tras ser sobornados por Oyola. Es al menos lo que se denunció en el juicio oral del 2010. “Esto quedó en la nada. Ni siquiera hubo resarcimientos para los sobrevivientes ni familiares de las víctimas. Mientras tanto el dolor de las pérdidas es una herida en nuestra alma difícil de curar”, apuntó el hombre, quien perdió una hermana y a su abuela.

Máximo Carrizo recordó que en la tragedia del 2002 perdió a su hija María José, de 11 años, y que pese a todo él mismo tuvo que después salir a gestionar distintas ayudas para los sobrevivientes que, en su mayoría, no tenía trabajo seguro, acusaban heridas del accidente y necesitaban distintas asistencias.

“Fue importante la colaboración que en ese entonces nos brindó el entonces director del hospital de Concepción, Julio Isa, quien también perdió un pariente en la tragedia. La solidaridad de la gente fue muy importante en ese momento” , contó. “En lo judicial todo se fue desvaneciendo con el tiempo. Hubo un fallo de la Cámara Contencioso que ordenaba al Estado pagar una indemnización, pero era de un monto mínimo, casi irrisorio. Por eso hubo distintos planteos que no se definieron”, añadió.

“Hemos vivido con mi familia sentimientos contrapuestos. Por un lado nos angustiaba la pérdida de mi hija. Y por el otro asomó la esperanza de una nueva vida al quedar embarazada mi esposa Zulema. Después nació mi hijo Luis María. Ese hecho nos ayudó a salir adelante”, reveló.

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