Rugby: entrenarse a pesar del frío y de la incertidumbre - LA GACETA Tucumán

Rugby: entrenarse a pesar del frío y de la incertidumbre

Sin competencia desde hace más de un mes, en los clubes tratan de sostener la motivación.

26 Jun 2021 Por Federico Espósito
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EN SUSPENSO. El partido pendiente entre Cardenales y Universitario, el 16 de mayo, fue uno de los últimos en jugarse. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

Es difícil no experimentar cierto déjà vu al comparar mayo de 2021 con marzo de 2020: lo que en principio debía ser un confinamiento breve termina estirándose mucho más allá de lo planeado en virtud de una pandemia que no afloja. Y si bien algunas actividades pudieron retornar a la fase anterior luego de esos nueve días de restricciones agudas ordenadas por el Gobierno nacional, hay otras que siguen esperando luz verde desde hace casi un mes. Una de ellas es la competencia deportiva en Tucumán, en la cual se engloban las de rugby, una de las disciplinas con mayor número de practicantes en la provincia.

Concretamente, el Anual quedó en un, por ahora, indefinido stand by desde el domingo 16 de mayo, día en que se jugaron dos partidos pendientes: Huirapuca-Los Tarcos (por la fecha 3) y Cardenales-Universitario (por la fecha 5). El plan era destinar el sábado 22 y el feriado del martes 25 de mayo para completar los últimos dos partidos que quedaban pendientes (Cardenales-Los Tarcos, por la fecha 1, y Lince-Cardenales, por la fecha 4) antes de continuar con el desarrollo del fixture, por la fecha 6. Ese fin de semana también iban a tener lugar las finales de copa de las juveniles, pero el COE suspendió la actividad deportiva general un día antes y desde entonces no hubo novedades sobre la reanudación de las competencias.

Al día de hoy, casi un mes después de ese 30 de mayo en el que se vencían los “nueve días”, todavía no se sabe a ciencia cierta cuándo se volverá a jugar. Sí se autorizó la vuelta a los entrenamientos (bajo protocolo, en grupos reducidos y evitando el contacto), pero se sabe que la cercanía de la competencia es una zanahoria necesaria para sostener la motivación. Por eso, la incertidumbre acerca de cuándo se podrá volver a jugar ha tenido su impacto.

“Ahora nos estamos entrenando dos veces a la semana. O sea, se bajó la actividad y también la exigencia. Nos ceñimos al protocolo, trabajamos con grupos de 10, sin contacto, haciendo destrezas y ejercicios con distancia”, describe Federico Puerari. El entrenador de Universitario reconoce que ha bajado la cantidad de jugadores en los entrenamientos: “los chicos empiezan a darle prioridad a otras cosas. Ya sea el trabajo o el estudio. Al perderse el objetivo de jugar el fin de semana, algunos dejan de ir al club. Por eso es que nuestro principal desafío hoy pasa por ahí: por hacer cosas para que los chicos sigan yendo al club. Cuestiones que tengan que ver con la competencia ya las veremos después”.

Diego Vidal, uno de los entrenadores de Natación, coincide en que es difícil sostener la motivación de los jugadores en una situación tan incierta. “Estamos tratando de que los entrenamientos sean lo más normales posibles, obviamente con ciertas limitaciones y con un caudal de gente que ha disminuido. Por eso también hemos tratado de pasar algunos entrenamientos nocturnos al mediodía, pero muchos chicos ya tienen sus tiempos acomodados al horario nocturno, y se hace difícil. Por suerte el trabajo que están haciendo los profes es muy bueno para mantener a los jugadores en condiciones de volver cuando se permita. Nos costará, como a todos, pero la idea es que los chicos estén en buena condición para minimizar los riesgos físicos al volver”.

A la espera

Por ahora, lo que hay son puras conjeturas. Algunas sostienen que no habría grandes cambios en el estado actual de las cosas por lo menos hasta después de las vacaciones de invierno, que según el ministro de Educación Juan Pablo Lichtmajer comenzarán el 12 de julio y se extenderán por 14 días. En ese caso, habría que esperar otro mes para la vuelta de la competencia. Sin embargo, aún no hay nada confirmado. El tema es que a la incertidumbre se le suma el frío, algo que también repercute en la cantidad de gente que asiste a las prácticas, tanto en equipos masculinos como femeninos.

“Desde la motivación, fue un mes muy duro para todo el grupo”, reconoce Matías Núñez, de Lince. “Nosotros paramos una semana, volvimos a la siguiente, pero luego por una cuestión de precaución ante la suba de contagios se decidió suspender los entrenamientos, así que no tuvimos en las últimas dos semanas. Volveremos el martes. En este tiempo estuvimos siguiendo la planificación individual que nos dio el preparador físico para entrenarnos cada uno en la casa. Además, hay mucho mensaje de grupo, para no decaer. No vemos la hora de volver a jugar”, cuenta Matías.

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