Cambio climático: ¿cómo y por qué los mares guardan carbono?

Los océanos son un verdadero almacén mundial de CO2, pero manifiestan cada vez más los signos del calentamiento.

SIN VUELTA ATRAS. El aumento del nivel del mar, un impacto irreversible del calentamiento. ARCHIVO LA GACETA SIN VUELTA ATRAS. El aumento del nivel del mar, un impacto irreversible del calentamiento. ARCHIVO LA GACETA
19 Mayo 2021

Tanto el dióxido de carbono (CO2) como el metano son gases de invernadero: atrapan parte del calor del sol cuando se refleja desde el suelo y reducen, así, la cantidad que vuelve a escapar al espacio. Ambos son fruto de procesos naturales. Y crean un efecto invernadero natural, gracias al cual el planeta está a una temperatura apta para ser habitado.

Las plantas terrestres, el suelo y los océanos son los principales sumideros de carbono. Se trata de reservorios naturales, que fijan ese carbono de la atmósfera y mantienen un equilibrio entre las entradas y las salidas. Pero en las últimas décadas, la humanidad ha lanzado a la atmósfera más carbono del que esos sumideros pueden controlar. Se ha roto el balance.

Con la destrucción de la vegetación nativa, los cambios en el uso de la tierra y la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) se ha liberado el dióxido carbono que antes descansaba bajo las rocas o entre los árboles. Las investigaciones científicas muestran, claramente, que los bosques maduros (como las sierras de San Javier, en esta provincia) son fundamentales para paliar esta situación.

Así las cosas, debido al calentamiento global, el nivel del mar está subiendo. Y puede que tarde siglos en recuperar sus marcas anteriores (si es que puede). El destino de las principales ciudades costeras del mundo, como Buenos Aires o Río de Janeiro, depende de lo que la humanidad haga ahora. Y la opción es solo una: hay que reducir, de inmediato, las emisiones de gases de efecto invernadero, repiten los científicos. 

Aunque la magnitud del calentamiento global es cada vez mayor y sus impactos más evidentes, la subida de la temperatura se mueve todavía dentro de unos límites tolerables, gracias a los océanos y su condición de sumidero de carbono. Las grandes masas de agua de la Tierra, en contacto con la recalentada parte baja de la atmósfera, se encargan de absorber una gran parte del CO2 que los seres humanos emitimos de forma descontrolada desde hace ya mucho tiempo.

Las perspectivas no son buenas. Pero el conocimiento de los océanos y su vinculación con el calentamiento global ha permitido tomar conciencia de su importancia. Algo esencial de cara a frenar uno de los problemas ambientales más acuciantes: la crisis climática.


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