Lo urgente y lo importante - LA GACETA Tucumán

Lo urgente y lo importante

El polémico pedido de retorno del público en el fútbol y un ejemplo desde el automovilismo.

20 Mar 2021 Por Carlos Werner
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TODO ORDENADO. Los espectadores, en el “Gálvez” porteño, respetando protocolos para ver la carrera. prensa STC2000

Razonables, fanatizados, lógicos, serios, polémicos, frontales. La propuesta que nació desde una nota en la plataforma papel de LA GACETA acerca de los pedidos y opiniones sobre el regreso de los hinchas a los estadios de fútbol generó una fuerte reacción en los lectores. Con el soporte de LAGACETA.com, fuimos un poco más allá, para indagar lo que piensa la gente sobre esta posibilidad. Un sondeo bajo tres preguntas, le dio más del 50% de los votos a la opción “no es el momento”. Un cuarto de los participantes eligió el “sí totalmente de acuerdo”, seguido de cerca por “sería correr un riesgo innecesario, pero tengo muchas ganas”.

Hay adeptos y detractores, para un tema sensible, que involucra nada menos que al más popular de los deportes.

No es un tema menor, sin dudas. Al punto que, no sólo en la Argentina, se lo tomó como cuestión de Estado. Sobrevuelan miedos, temores, debilidades, intereses, presiones. Todavía se recuerda un episodio, en el que el fútbol fue un vector de contagios masivos en España en febrero de 2020, cuando la covid-19 era todavía una “gripe china”. Aquella vez, se midieron Atalanta y Valencia (por la Champions League) en Milán. Cientos de fanáticos llegaron al norte de Italia, y al volver a su lugar de origen, se convirtieron en una bomba biológica.

“No es posible habilitar un espectáculo como el fútbol en momentos como este. Ni recitales, ni fiestas. Hay alternativas para ver fútbol”, opinó el lector Daniel García. “Amo el fútbol, pero estamos haciendo las cosas al revés. Se viene una segunda ola, que seguramente nos va a golpear más fuerte que la del año pasado (porque la sociedad esta debilitada) y plantean que el público vuelva”, escribió Javier Alonso. “Bares y restaurantes repletos, recitales de música, amontonamiento en las puertas de bancos y reparticiones públicas con atención al público. De hospitales ni hablar, el centro congestionado en las peatonales. Cuál es el problema que vaya gente al estadio, al 50% de su capacidad claro, si es un lugar abierto y seguramente mucho menos peligroso de contagio que los lugares que mencioné”, apuntó Eduardo Luna Juárez Robles. “De ninguna manera, ¡y menos con el comportamiento del argentino!”, espetó enérgico Marcelo González.

Son ellos algunos de que ofrecieron sus opiniones en el foro de comentarios de la plataforma digital de LA GACETA. Lectores que representan de buena manera al arco de tucumanos a los que el fútbol los moviliza y les genera algo.

Hay tantas versiones como opiniones en quienes toman decisiones con la pelota de por medio. El común denominador de los dirigentes habla de junio como un mes para el regreso de los hinchas, bajo protocolos sanitarios y con capacidad reducida en los estadios. Otros apuntan a julio o agosto. El asunto está en el temario del Comité de la Liga Profesional, que se reunirá la semana que viene en Tucumán.

Mientras el fútbol está en debate, urgido por la necesidad que tienen los clubes con menores ingresos y que dependen de la venta de entradas, hay un ejemplo que bien puede tomarse. Es decir, ver cómo se hizo y replicarlo. Lo está dando el automovilismo, ya desde el año pasado.

SE VE COMPLICADO. Distintas escenas de lo que sucede hoy entre quienes pueden ir a la cancha. capturas de video

En diciembre de 2020, 500 espectadores vieron en el autódromo de Buenos Aires las competencias de Súper TC2000. Luego, en el coronación de Turismo Carretera y TC Pista en San Juan, se habilitó la venta de 4.000 entradas (30% de la capacidad de las tribunas en El Villicum). Ya con 2021 en curso, el STC2000 volvió al “Gálvez” con espectadores, ahora sumando el acceso a boxes y al sector VIP. Y el TC contó con 2.700 personas en el reciente paso por el mismo circuito, y para abril y mayo, prevé en sus dos carreras en Entre Ríos que los fanáticos ingresen durante las finales del domingo.

¿Cómo lo hicieron? Con rigor, seriedad, sin saltearse pasos del protocolo ni ofrecer concesiones fuera de estos. No es que todas las carreras cuenten con público, ni que todas las provincias estén dando permiso para que así sea. Pero con el avance que se logró, quienes asistieron pudieron volver a disfrutar de lo que los apasiona, sin ponerse en riesgo, ni exponer a nadie.

El fútbol tiene una obligación social de alto alcance. Puede y debe tomar nota. Con la salud de por medio, necesita estar a la altura. Un paso en falso será letal.

Luz de alerta

Lo dijo el árbitro Patricio Loustau, luego de dirigir Argentinos-Godoy Cruz: “está habiendo demasiada gente. Esta vez gritaban más los de afuera que los de adentro. Es una luz de alerta, hay que replantear esto”.

¿Y esto?

Las cámaras de televisión, ante cada partido, devuelven imágenes preocupantes: gente habilitada para concurrir a un estadio (por juego, trabajo o servicios), que no respeta ni la distancia social ni el uso de barbijo (o lo usan mal).

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