“El público que define la elección mira su bolsillo” - LA GACETA Tucumán

“El público que define la elección mira su bolsillo”

De visita en Tucumán, el titular de la consultora Giacobbe & Asociados examina que la figura de Alberto Fernández está desgastada entre la crisis económica y la gestión de la pandemia.

27 Feb 2021 Por Juan Martín de Chazal
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LA SITUACIÓN DEL PAÍS. El analista participa de un programa creado por la fundación Federalismo y Libertad. la gaceta / foto de Ines Quinteros Orio

Jorge Giacobbe es analista político y tiene más de 25 años de experiencia en la confección de encuestas de la opinión pública. Sus últimos números le indican que al menos el 50% de la población quiere que el Frente de Todos (FdT) pierda en los comicios legislativos de este año. “La situación económica siempre es determinante. El público que define la elección es cambiante y mira su bolsillo en el momento”, interpreta en diálogo con LA GACETA. El titular de la consultora Giacobbe & Asociados se encuentra en Tucumán en el marco del programa “Claves para interpretar la Argentina”, desarrollado por la fundación Federalismo y Libertad.

Antes de iniciar la entrevista, el investigador advierte que es “una persona muy crítica” tanto de la gestión nacional actual como de la anterior, y asevera que el país está sumergido en “una tendencia bipolar entre dos elementos desgastados”. Además, examina el panorama electoral de opositores y oficialistas en la provincia. “Unos están apagados y los otros, desordenados”, observa.

-¿Cómo está parado el Gobierno para las elecciones?

-Son varias lecturas porque en realidad serán 24 elecciones. Hoy sabemos que la opción “Quiero que gane el FdT” mide entre 28 y 30 puntos. Es la base fiel que pertenece sobre todo a Cristina Fernández, no a Alberto Fernández. Del otro extremo, arriba del 50% quiere que pierdan. Más que para balancear el Congreso, las legislativas funcionan como un plebiscito del Gobierno. Para pegarle un cachetazo o una caricia.

-¿Dónde está el otro 20%?

-Es gente que le da lo mismo. Yo creo que ahí hay un 5% escondido que puede votar al kirchnerismo pero que no lo dice. Después hay una parte de la opinión pública que asiste con horror la pelea entre Frankenstein y el Hombre Lobo. Los números se distorsionan entre las 24 elecciones; en muchas provincias se debate un tercer elemento. Pero a nivel nacional la pelea se lleva el 80%: es una tendencia bipolar entre dos elementos desgastados.

-El panorama, entonces, no es favorable para el oficialismo...

-Es probable que las elecciones se parezcan mucho a las de 2013 y 2009 en el reparto del mapa. Los ojos estarán puestos en la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas. Allí hay dos partes de 40 entre los que quieren que el Gobierno gane y los que quieren que pierda. Eso indica que uno le ganará al otro por tres o cuatro puntos. Hoy no sabemos quién, pero una diferencia tan pequeña muestra el mismo síntoma social: hay una sociedad quebrada entre kirchnerismo y antikirchnerismo.

-¿El factor mayor es Cristina?

-Ella es el corazón de la política argentina, el centro del ring. Incluso cuando gobernó Mauricio Macri. Todo se define en función de la distancia que hay con Cristina. Cuando se estimula un polo, el otro automáticamente lo hace también. ¿Quién pierde? El que no esté manejando bien la economía y tenga más gente enojada.

-Y es lo que podría suceder...

Estamos ante una posible doble lectura simbólica de las elecciones. El FdT irá con la misma boleta en todas las provincias: en algunas sacará el 50% y en otras, el 20%. Tendrán algo así como 35 puntos a nivel nacional y dirán que son la fuerza cohesionada más importante del país. La oposición, en tanto, irá con nombres distintos en las provincias y sólo en algunas será Juntos por el Cambio (JxC). No podrán sumar todo y dirán que han ganado en los distritos más grandes.

-¿Un resultado adverso para el oficialismo podría causar un nuevo estallido económico, como el que ocurrió con las PASO 2019?

-Sí. Los estallidos económicos en la Argentina son hijos de la incerteza. Cuando el poder está quebrado y luce débil, perdemos la seguridad que nos da una figura paternalista. Entramos en pánico y la economía lo siente.

-¿La economía es decisiva, más que la gestión de la pandemia?

-La situación económica siempre es determinante para los argentinos porque es el corazón del problema. El público que define la alección es cambiante y mira su bolsillo en el momento. Es un público al que si le va bien económicamente no le importa ni la corrupción ni la institucionalidad.

-¿Cómo miden hoy las principales figuras de un lado y otro?

-En el oficialismo, hoy Alberto mide 50 puntos de imagen negativa y 26 de positiva. Este número llegó a 68 al inicio de la pandemia. La idealización duró poco y hoy está muy desgastado. Lo que se viene es malo para el presidente porque, aunque se solucionara el tema covid, le queda un país con 60% de pobres y sin dinero. Cristina también mide unos 30 puntos de imagen positiva, pero son de ella: si se divorcian, se queda con prácticamente todo.

-¿No hay una base albertista?

-Existió, pero se desinfló entre el combo covid y la crisis económica. El que lo votó buscando un tipo peronista más moderado y liberal, que balanceara al kirchnerismo desbocado, está decepcionado porque resultó ser un amplificador y no un moderador. Alberto muestra el desgaste de alguien que ha gobernado tres años; no que le faltan tres. Se parece al Macri post 2018.

-¿Y cómo están en JxC?

-Hay tres estrategias y tres figuras. Halcones, que piensan que no se le puede dar ni un centímetro de ventaja al kirchnerismo, con Patricia Bullrich. Palomas, que tienen cargos ejecutivos y buscan mostrarse como opositores que no destruyen, con Horacio Rodríguez Larreta. Y sujetos tácitos, que están pero no están y no sacan la cabeza para evitar golpes, con María Eugenia Vidal. Cada uno mide entre 35 y 40 puntos de imagen positiva. Eso indica que hay una sociedad enojada con el kirchnerismo que aún no define qué perfil prefiere.

-¿Dónde entra Macri ahí?

-Está muy desgastado. Apenas tiene 20 puntos de imagen positiva. Entraría en sujetos tácitos.

-¿Cómo ve todo este escenario partidario en Tucumán?

-La sociedad tucumana se divide 50-50 entre la opción de poder y un resto atomizado. Veo un oficialismo apagado y sin efervescencia que no construye dirigencia. Hoy ya debería tener tres o cuatro referentes de valor que digan abiertamente que quieren ser gobernadores, pero están sin entusiasmo. En la oposición, en cambio, están construyendo en una diversidad desordenada que asusta. Deben decidir si quieren seguir siendo socios minoritarios del poder o si van en serio.

-¿Ya midieron las consecuencias del vacunatorio VIP?

-Nuestra última encuesta cerró antes del escándalo. Había una noticia buena para el Gobierno: la aceptación de la Sputnik V venía en alza. Se autoprodujeron daño. Los argentinos asisten este desastre con repudio pero no con extrañeza. Intuyo que esto ofende más a los que ya estaban ofendidos. Los núcleos duros siempre buscarán cómo justificar.

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