Patricia Darroux comparte la experiencia de correr en familia - LA GACETA Tucumán

Patricia Darroux comparte la experiencia de correr en familia

La esposa de Rodolfo Bollero y mamá de “Nico” cuenta cómo viven la aventura.

26 Feb 2021 Por Carlos Werner
2

¡QUÉ EQUIPO! En cada campamento, los integrantes del Bollero Racing Team se reencuentran, después de largas jornadas en las que cada uno está en lo suyo.

Están los que compiten con un vehículo de carrera, y los que lo hacen de manera paralela, asistiendo a pilotos y navegantes en mecánica, logística, trámites administrativas, o cocinando. Ese es el caso de los integrantes del Bollero Racing Team, que por estos días está tomando parte del South American Rally Race. A la cabeza del grupo, la dakariana Patricia Darroux, esposa de Rodolfo y mamá de Nicolás, los que aceleran la Toyota SW4 en sendas y caminos.

“Tres días seguidos manejé el camión del equipo, que viene cargadísimo. Hasta lo empujé para cargar combustible. Es hermoso manejarlo, lo hago desde 2017, ¡pero me quedó una contractura de brazos tremenda! Igual, es parte del trabajo. Lo hago porque Mario Garay, el chofer asignado, estuvo a full, ayudando a los mecánicos. Estaba ‘liquidado’” dice la jefa del equipo, que no sólo sigue día a día el ritmo de trabajo de todos, sino que asiste, acompaña y hasta hace de psicóloga.

En un juego comparativo, los vivacs del Dakar y del SARR se parecen, desde el punto que se hacen en lugares diferentes. La exigencia esta vez también es similar, incluso las distancias de asistencia y de carrera. Lo distinto que ve Patricia, con respecto a sus incursiones dakarianas, es que la covid-19 produjo cambios de planes y de directivas. “Por ejemplo, para entrar a Santa María en la ida, exigieron el hisopado de 48 horas a todos. A la vuelta ya no nos dejaban salir del vivac: había que pedir un remise, y quienes los manejaban compraban en la ciudad las cosas que necesitábamos”, recuerda. Y amplía: “el circo es lindo, lástima que la gente no pudo verlo. Además, no se avisó por donde pasaba la carrera, para que nadie vaya”.

MANOS A LA OBRA. Apenas llega la Toyota SW5 al vivac, cada miembro del equipo se ocupa de ponerla a punto para el día siguiente de competencia.

Kilos y kilos de alimentos procuró llevar Patricia a esta nueva aventura, dadas las circunstancias. Esa fue una de la tantas tareas previas que hizo (haciendo una pausa en sus propios compromisos laborales). Y las efectuó, según cuenta, porque le encantan los desafíos. “Esto es por la familia y por el equipo. Somos un grupo que, mientras se compite, forma una familia. La idea es estar al lado de quien lo necesite”, asegura. Un ejemplo se dio en Belén, cuando la camioneta se paró. Entre todos armaron un campamento para resolver el problema. Hasta su hija (que vive en Francia, con su marido), estaba pendientes. “Mecánica no soy, pero me gusta asistir en todo lo que se necesita”, afirma esta rionegrina de Cipolletti, que le tomó el gusto in situ a las aventuras del rally raid cuando instó a “Rodo” a correr el Dakar de 2010. Aunque los aires de la carrera ya le llamaban la atención siendo adolescente.

Junto con Patricia, se moviliza un compacto grupo. Está como asistente Horacio Bollero Blanco (hijo de Alicia, la hermana del piloto); los mecánicos Walter “Charrasca” Aguilar, Gabriel Aguilar y Ariel Rivadeneira (se sumó de onda al equipo); el ya citado Mario Garay (chofer y apoyo generar) y Diego Vargas (psicólogo deportivo, que estuvo desde y hasta Santa María). Y también está Daniel, el hermano de “Rodo”, que quedó al frente de la empresa pero igual se llega al área de carrera.

“A todos nos queda claro que estamos en competencia. Lo vivimos todos los días, nos moviliza. ¿Si me canso? Claro que sí. Pero verlos a ellos felices y bien al final del día es la satisfacción que me llevo”, asegura la jefa de equipo, una función que todos respetan y avalan, como debe ser.

Comentarios