REUNIÓN EN LA ROSADA. Acompañado por miembros del Gabinete, Fernández encabezó la cita que había sido solicitada por la Mesa de Enlace. telam
Un compromiso verbal más. Al igual que la ratificación que efectuó el martes en San Javier -sin mayores precisiones selladas en algún documento- sobre la continuidad del régimen de biocombustibles ante empresarios norteños, ayer el presidente Alberto Fernández aseveró a las autoridades nacionales de la Mesa de Enlace que el Gobierno no subirá las retenciones a las exportaciones agrícolas y que tampoco recurrirá a instrumentos de esa naturaleza. Sin embargo, la promesa de palabra quedó supeditada a que los ruralistas “revisen” el aumento de precios en la cadena de producción de alimentos.
El encuentro se produjo en la Casa Rosada por pedido de los representantes del campo luego de que el propio mandatario amenazara, el fin de semana, con intervenir los mercados del sector primario ante la creciente inflación. Los titulares de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina; de Coninagro, Carlos Iannizzotto; de Confederaciones Rurales Argentinas, Jorge Chemes; y de la Federación Agraria, Carlos Achetoni, le solicitaron al oficialismo una mayor comunicación para evitar enfrentamientos.
“Las preocupaciones que tiene el Gobierno son las mismas que nosotros. Quedan conversaciones para corregir las distorsiones que haya en los precios. Le explicamos que el sector productivo tiene un componente mínimo en la participación del precio de la góndola”, declaró Achetoni tras la reunión celebrada en Balcarce 50 de Buenos Aires. Fernández había planteado la posibilidad de aplicar aumento a las retenciones o aplicar cupos a la exportación ante la suba de los precios internacionales de productos como la carne, el maíz y el trigo.
Acompañaron al presidente Luis Basterra, ministro de Agricultura; el canciller Felipe Solá (estuvo el martes en Tucumán); el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; y la vicejefa de Gabinete, Cecila Todesca Bocco. “Las retenciones no son un instrumento que (el mandatario) tiene voluntad de aplicar, sino que se propone alcanzar un acuerdo. Lo más importante fue la excelente predisposición de todos para abordar un problema tan importante como es la accesibilidad de la población a los alimentos”, expresó Basterra luego del encuentro.
Cautela entre los tucumanos
Los representantes de un amplio sector de los productores tucumanos valoraron que el Gobierno haya accedido al diálogo con la Mesa de Enlace e incluso calificaron como “cierta victoria” que el incremento de las retenciones haya quedado descartado, al menos por ahora. No obstante, advirtieron que el sector mantiene una alerta constante ante la posibilidad latente de que un nuevo anuncio oficial los ponga en jaque.
“Igual dejaron la puerta abierta para subir las retenciones porque Basterra declaró que es algo que no quieren hacer, no que no harán. Eso es lo grave: con sus declaraciones siguen generando incertidumbre. Yo hubiera esperado que el presidente anuncie que bajará la enorme carga impositiva que es lo que en verdad agobia a la producción”, dijo a LA GACETA Sebastián Murga, presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT).
De ese modo, aseguró que el sector primario no es el formador de los precios -cada vez mayores- que se exhiben en las góndolas de alimentos. “Es una cuestión económica básica. Su estrategia discursiva es echar culpas a los productores cuando lo que más aumenta los precios es la voracidad fiscal para sostener el gasto político que ocasiona una ineficiencia que nos masacra”, reprendió Murga. “El Gobierno necesita recaudar y lo traslada al sector productivo, que son todos los que trabajan en el país. Era necesaria una autocrítica porque el problema son ellos”, añadió.
Roberto Palomo, vicepresidente de la Asociación Civil de Productores y Ganaderos del Norte (Apronor), coincidió con la idea de que “continúa latente” el conflicto. Aun así, ponderó que han ganado “numerosas batallas” contra la administración de Fernández entre el año pasado y el presente. “El Gobierno tuvo que dar marcha atrás con la expropiación a Vicentin, con el cierre de las exportaciones de maíz y, ahora, con la idea de subir retenciones y establecer cupos. Al menos por ahora torcieron el brazo”, repasó.
El referente ponderó la estrategia comunicacional que ha llevado adelante el sector en los últimos años. “Hemos hecho una autocrítica y hemos progresado. A diferencia del conflicto de 2008, la opinión pública está mucho más informada sobre el funcionamiento del sector agropecuario y de cómo se conforman los precios. Al Gobierno le resulta cada vez más difícil echarnos la culpa por el aumento de los alimentos. Salvo un núcleo duro del kirchnerismo, la gente no los apoya ciegamente en algo así”, analizó.
Palomo metaforizó que “duermen con las botas puestas” ante la posibilidad de que haya “más descalificaciones” contra los productores. “Era sabido que después de lo del maíz iban a salir con esto. Lo importante es que damos respuestas con argumentos y que se quedan sin elementos para culparnos por los aumentos y la falta de dólares en el país -insistió-. También es positivo que haya diálogo con la Mesa de Enlace y no sólo con el Consejo Agroindustrial, que no nos representa”.








