Día Mundial del Cáncer: la pandemia hizo caer hasta el 90% consultas y tamizajes

La OMS llama a compromisos individuales y colectivos para reducir el impacto de la enfermedad. La prevención y la atención precoz son claves; por eso urge retomar el contacto con los médicos.

LOS TAMIZAJES REDUCEN LA MORTALIDAD. Entre los 45 y los 55 años, es fundamental una mamografía anual; después pude hacerse cada dos años. LOS TAMIZAJES REDUCEN LA MORTALIDAD. Entre los 45 y los 55 años, es fundamental una mamografía anual; después pude hacerse cada dos años.
Por Claudia Nicolini 04 Febrero 2021

Según la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer, dependiente de la OMS, en nuestro país se producen por año 129.000 nuevos casos de cáncer, y más de 68.000 muertes.

Son cifras duras; y, fundamentalmente, representan a muchas personas que se enfermaron y familias que sufrieron. Pero lo cierto es que no son producto de una condena, ni el resultado de un destino inexorable. Muchos de esos casos podrían haberse evitado, y en otros, la supervivencia y la calidad de vida habrían sido mayores si todos (individual y colectivamente) tomáramos tanto conciencia como decisiones.

Lo demuestra un estudio reciente realizado en Argentina por el capítulo local de All.Can -organización internacional sin fines de lucro que nuclea a múltiples actores del campo de la salud-, según el cual sólo el 12% de los pacientes con cáncer se enteran de su enfermedad antes de que comience a manifestarse clínicamente, a pesar de que en la Argentina están disponibles en el sistema de salud los estudios de tamizaje necesarios.

Anticiparse

Hay muchas cosas que se pueden hacer para disminuir el impacto global del cáncer, y una de ellas es “actuar antes de”.

“Es una realidad que la gente muere de esta enfermedad -destaca a la GACETA el oncólogo tucumano Juan José Zarbá, jefe del Servicio de Oncología del Centro de Salud y miembro de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC)-. Pero varios tipos de cáncer se pueden prevenir. Además, no todas las personas que tienen cáncer se mueren. Y cuanto antes se detecte, más fácil es combatirlo”. De hecho: más de la mitad de los cánceres que se diagnostican de forma temprana pueden curarse.

“En algunos casos, las lesiones pueden detectarse y tratarse mucho antes de que se vuelvan malignas; son las que pueden generar el cáncer de colon y/o de recto, y el de cuello uterino”, agrega Zarbá y destaca que para ambos casos hay programas de prevención totalmente vigentes en el sistema público de salud de Tucumán, y están disponibles métodos de detección de riesgo de lesiones precancerígenas gratis, sencillos, autoaplicables e indoloros. Además, destaca la OMS, hay factores de riesgo modificables, comunes a otras enfermedades no transmisibles, y controlarlos también forma parte del esfuerzo para reducir el impacto de la enfermedad; de ellos hablaremos más adelante. Ahora, lo urgente: el efecto pandemia.

Volver a los controles

Las prácticas de prevención y detección precoz -como todo en el planeta- sufrieron los embates de la covid-19, y la situación generada lleva a los especialistas a una conclusión preocupante.

“La revista The Journal of Clinical Oncology informa que la incidencia del cáncer durante 2020 se redujo entre un 50 y 60% comparado con el año 2019”, destaca asegura Matías Chacón, ex presidente de la AAOC y jefe del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming. Esta baja de casos no se debe a que haya habido menos personas enfermas; por el contrario: la genera la gran cantidad de diagnósticos que, por la pandemia, no se hicieron. “Por ejemplo, en el caso de las mamografías y las colonoscopias, la reducción fue del 90%; es decir, que de cada 100 personas que debían realizarse estos estudios, sólo 10 los hicieron. En Argentina no contamos con registros propios, pero inferimos que pasa algo similar” .

“La falta de consulta y de controles del año pasado generó demora en el seguimiento de casos de cáncer de próstata y de vejiga, lo que hizo que los pacientes lleguen a la instancia de cirugía con tumores avanzados y de peor pronóstico”, advierte Diego Barreiro, jefe del Servicio de Urología del Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”.

“Hay que volver al consultorio: es importante que la gente se haga sus estudios. Si no, el sistema de salud no va a colapsar por el coronavirus, sino porque no habrá mamógrafos o endoscopios para la gente que se tenga que hacer los estudios al mismo tiempo -destaca Chacón-. Por eso, es preciso un sistema sanitario inteligente que establezca prioridades. Habrá una transición durante este período; habrá que priorizar a quienes tienen factores de riesgo, o hace más tiempo que no se controlan”.

Hábitos y vacunas

Conductas como el consumo de tabaco; la baja ingesta de frutas y verduras; el uso nocivo de alcohol o la falta de actividad física, inciden -en algunos casos, con mucha fuerza- en el desarrollo de tumores.

También está demostrado que previniendo infecciones como ciertas hepatitis, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Virus del Papiloma Humano (VPH) se pueden evitar ciertos tipos de cáncer (en los dos últimos casos, la recomendación más fácil de aplicar y más segura es el uso consistente de preservativos en todas las relaciones sexuales, y no sólo durante la penetración).

Y nunca está demás insistir en la importancia de protegerse de los rayos UV del Sol para prevenir los cánceres de piel, que -según la Sociedad Argentina de Dermatología- en nuestro país han aumentado más que cualquier otro tipo. “Los tumores pueden tener muchos orígenes -destaca Silvia Molina, jefa del Servicio de Dermatología del hospital Avellaneda-. Pero está claro que quienes han sufrido quemaduras severas de Sol, con desarrollo de ampollas, están en mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel”.

También combatir el exceso de peso ayuda a prevenir el cáncer: según datos del Instituto Nacional del Cáncer, un gran exceso de peso duplica las posibilidades de tumores de endometrio, algunos de estómago, de hígado y de riñón.

Todos estos ejemplos -y hay más- apuntan a una cosa: reducir el impacto del cáncer es algo que está en las manos de todos, y que se puede empezar desde chicos, creando hábitos saludables.

Además, vacunas como las que protegen de los virus del papiloma humano (VPH) y de la Hepatitis B ayudan a prevenir algunos tipos de cáncer; ambas forman parte del Calendario Nacional de Vacunación.

¿Vacunar contra la covid?

Las autoridades sanitarias no se han expedido al respecto, pero un comunicado de la AAOC resalta que la población con cáncer tiene alto riesgo de sufrir covid grave, y sostiene que debe ser incluida en el grupo prioritario de vacunación. “Es importante tener en cuenta que muchos pacientes oncológicos tiene edad avanzada, y eso implica alta posibilidad de comorbilidades”, advierte Zarbá, miembro de la AAOC.

“No hay mayores datos de que se hayan incluido pacientes oncológicos en los ensayos clínicos de las vacunas, es verdad -reconoce-; pero las vacunas diseñadas contra covid-19 no son a virus vivo atenuadas ni con vectores competentes para su replicación, de modo que son seguras. Conociendo sus mecanismos de acción y a partir de la experiencia que se tiene con la antigripal, podemos extrapolar que tanto eficacia como seguridad serán, en pacientes con cáncer, similares a la que experimenta la población en general”.

Los más frecuentes en Argentina

- CÁNCER DE MAMA: el de mayor magnitud en cuanto a ocurrencia  (2018), con más de 21.000 casos al año. Representa el 17% de los tumores malignos y casi un tercio de los cánceres femeninos.

- CÁNCER COLORRECTAL: en ambos sexos se estima casi 15.700 casos nuevos  (2018), lo que significa el 13% del total de tumores.

- CÁNCER DE PRÓSTATA: se estiman 12.000 casos anuales, que representan el 20% de los tumores malignos en varones y el 9% de la totalidad de cánceres del país.

- NIÑOS: según datos del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA), se notifican por año más de 1300 casos de cáncer en menores de 15 años (en promedio casi 4 por día); en su mayor parte corresponden a leucemias agudas, tumores del Sistema Nervioso Central, linfomas y tumores sólidos. El cáncer representa la segunda causa de muerte en este grupo etario luego de los accidentes, pero entre el 60 y el 70% se curan; depende del tipo de cáncer y de su la extensión inicial del mismo.

Estos se pueden prevenir

 Tumores de colon y de recto

“El cáncer de colon y recto son enfermedades prevenibles, y los estudios de control permiten llegar al diagnóstico temprano, lo que impacta directamente en las posibilidades de curación y en el pronóstico” explica Juan Manuel O´Connor, jefe de la Unidad de Tumores Gastrointestinales del Instituto Alexander Fleming. La prueba clásica de detección es la colonoscopia, pero desde hace unos años hay disponible en el sistema de salud un dispositivo de autotoma que detecta sangre oculta en materia fecal: un ”cepillito” con el que se toma la muestra en las deposiciones. Si se encuentra sangre, se hace la colonoscopia, que llegado el caso permite en ese mismo acto extirpar pólipos si los hubiera. “Si detectamos pólipo, o incluso cáncer inicial,  la posibilidad de curación puede ser más del 90%. Pero lamentablemente, entre un 25%  y un 30% llega cuando la enfermedad ya ha avanzado y las posibilidades de curación bajan notablemente” advierte O´Connor,. Solo entre el 3% y 5% de los casos son originados por causas hereditarias.

 Cáncer de cuello de útero

Es el segundo con mayor prevalencia en el NOA; lo causan algunos tipos del Virus de Papiloma Humano, muy frecuente, que se transmite por contacto sexual. “Casi siempre desaparece sin manifestaciones. Sólo en cerca del 5% de los casos se torna persistente”, explica el jefe del servicio de Oncología del Centro de Salud, Juan José Zarbá, y añade contundente: “sin VPH no hay cáncer de cuello”. Hasta hace un tiempo, las lesiones en el cuello se detectaban con el Papanicolau, prueba que hacen los patólogos. Pero se ha avanzado. Por un lado, se dispone de una vacuna que previene las cepas oncogénicas  del VPH y que ha demostrado alta eficacia. Se coloca a niños y niñas a los 11, para prevenir el virus antes de que inicien su vida sexual. Además, se ha desarrollado un dispositivo de autotoma con el cual se obtiene una muestra (por medio de un hisopo) de células del cuello uterino. Se puede hacer perfectamente en casa, y si esa muestra da negativo para VPH, no es necesario el Papanicolau; el test debería hacerse una vez al año. Todas las pruebas están disponibles en el sistema de salud.

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