La ayuda del FMI traerá más recesión al país

Debe regir la dupla beneficio-salario. Por Alfredo Eric Calcagno, economista- ex funcionario de las Naciones Unidas.

29 Marzo 2002
Uno de los problemas que hay en la Argentina es que nos contentamos con saber lo que pasa diariamente y perdemos totalmente la visión de conjunto. Antes que nada debemos saber bien en dónde estamos parados y a partir de allí tenemos que ver qué es lo que se puede hacer. Esto significa darse cuenta, por ejemplo, de que estamos en el final de una etapa de la economía argentina. El modelo de renta y el financiero que se planteó en 1976 se está muriendo. A lo que asistimos es a la agonía de ese sistema, que se prolongará hasta que exista otro modelo viable que lo reemplace. El tema es que ese sistema -si bien puede estar enunciado- todavía no tiene vida política.

La producción
El modelo económico nuevo debe estar constituido sobre la producción. En el modelo viejo, lo que regía sobre todo era la especulación. En el nuevo, lo que debe regir es la dupla beneficio-salario que impulse el funcionamiento de la economía.
Frente a la situación en la que estamos ahora, el problema es de financiamiento del Estado. Lo que hay que definir es si seguiremos con la política de endeudamiento que viene arrastrándose desde el modelo anterior o vamos a cambiarla por otro modo de financiarnos.
En este momento parecería que todo depende de que vengan los dólares del FMI. Creo que es un enfoque equivocado. Esos fondos vienen condicionados con un programa de ajuste. Y el problema es que frente a una recesión es una barbaridad económica decir que hay que aplicar más ajuste. Frente a la recesión, lo que hay que hacer es reactivar. Eso lo dijo muy claro el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien indicó que Argentina tiene que dedicarse a producir y dejar de actuar haciendo creer a los demás, sobre todo a los financistas, que tiene sus problemas resueltos.

Una nueva estrategia
Para dedicarnos a producir, lo que necesitamos es una estrategia que lleve a eso, que es la antítesis de los programas de ajuste. Lo que reactiva antes que nada es el gasto. Frente a una recesión, lo que se debe hacer es darle dinero a la gente para que compre. Ese es el motor de arranque de la recuperación y mientras no se entienda eso vamos a seguir metidos en una discusión estéril sobre si llega o no la plata del Fondo, que por otra parte tampoco servirá para mucho. Porque viene con tantos condicionamientos que no la podremos usar para lo que nos hace falta. No es posible utilizarla para una política redistributiva para que ponga en marcha la reactivación, porque el FMI exige una rebaja en el gasto público de entre 2.000 y 2.500 millones de pesos. Tampoco serán usados para apuntalar el peso, porque se exige que el Banco Central no intervenga en el mercado cambiario. Después no se podrá dar más crédito a las PyME, porque el Fondo quiere una política monetaria restrictiva. Es decir que la ayuda del FMI no sirve para nada. Nos estamos humillando nacionalmente por algo que no sólo no podemos utilizar para lo que necesitamos, sino que viene con condicionamientos tales que nos hunden más en la recesión. No se entiende qué es lo que se pretende con esa política. (Exclusivo para LA GACETA)

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