Aún a paso lento, revive el Paseo de la Independencia - LA GACETA Tucumán

Aún a paso lento, revive el Paseo de la Independencia

La reactivación del turismo es “un alivio”, pero aún no se ha reflejado de lleno en las ventas de productos regionales y los comerciantes dicen que faltan políticas de promoción cultural.

24 Ene 2021 Por Juan Martín de Chazal
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“ALGO SE HA LEVANTADO”. Correa cuenta que los turistas buscan juegos de mate y recuerdos. LA GACETA / FOTOs DE José nuno

-Disculpe, ¿sabe cuándo abre la Casita de Tucumán? Estamos de paseo y queremos visitarla. No sabíamos que estaba cerrada.

Es mediodía de sábado y el sol estival arrecia. Una pareja de turistas de Buenos Aires busca respuestas por el Paseo de la Independencia. Ante la falta de información oficial en la peatonal Congreso, los comerciantes de la cuadra ya se han acostumbrado a brindar orientaciones como pueden. “La Casa Histórica no abre desde marzo. Parece que en febrero reabrirá”, contesta un vendedor como quien aprovecha para aclarar el nombre tucumano del museo en donde la Argentina declaró su independencia. La oportunidad sirve para ofrecer una amplia gama de productos regionales. Por fin, tras 10 meses de agonía total en el sector, hay visitantes de paso dispuestos a comprar recuerdos de la provincia.

A lo largo del 2020 pandémico, la reanudación del turismo ha sido el mayor anhelo de los comerciantes que se dedican a la venta de especialidades típicas del NOA. Si bien el deseo se hizo realidad hace más de un mes, el balance aún no es positivo. Empresarios y feriantes consultados por LA GACETA afirman que, pese a la mayor afluencia de viajeros, aún están lejos de recuperar el nivel de facturación habitual. Sobre todo, coinciden en que faltan políticas de apoyo y promoción cultural que los ayude a salir del letargo.

“Prácticamente hemos estado un año sin trabajar. Esto estuvo desolado, así que nos pone contentos volver a ver turistas sacándose fotos con la Casa Histórica. El tema es que vienen de paso y se van decepcionados; nadie les avisa que está cerrada”, cuenta Cristina Veliz, propietaria de un negocio ubicado justo al frente del museo. “Se vende un poquito más, pero sólo sirve para pagar cuentas atrasadas. Con eso te digo todo”, resume.

En el local hay desde ponchos y hamacas hasta imanes y máscaras de pueblos indígenas. “Se venden llaveritos, cosas chiquitas... Pocos compran lo más caro y con tarjeta. El turista no está gastando mucho. Definiría la situación como una leve, muy leve mejoría”, dice la comerciante, que se dedica a la actividad desde hace 27 años.

A metros del local, el diagnóstico de Julio Correa es similar. “Algo se han levantado las ventas, pero seguimos fallando en lo mismo de siempre: todo es Tafí del Valle y no se promociona San Miguel de Tucumán. Los museos están cerrados, estas cuadras históricas están mal mantenidas y los turistas no tienen información. Si el panorama fuera distinto, a nuestro negocios les iría mejor”, protesta el comerciante. “La seguimos peleando mucho. Antes estábamos a punto de ser desconectados del respirador y ahora al menos estamos con bigotera”, metaforiza con términos propios de la crisis del coronavirus.

Lo que más buscan los visitantes -explica Correa- son juegos de mate y recuerdos con la palabra ‘Tucumán’ grabada. “El turismo no debería volver a cerrar. Los que vienen de otros lados son los que más se cuidan porque no quieren enfermarse fuera de sus provincias. Sí habría que controlar más las aglomeraciones, pero aquí no pasan”, considera y pone como ejemplo las políticas de promoción que Salta implementa para el rubro.

La lucha por salir de la agonía

A los costados de la casona de Congreso 141 hay dos mercados de artesanos al aire libre. En uno de ellos, la Feria de Emprendedores Plaza Sur, cada vez más puestos reabren sus ventanas. Unas 20 familias viven de la actividad comercial del lugar, que aún es escasa. “Si la Casa Histórica estuviera abierta y si hubiera espectáculos al aire libre, con todos los cuidados, la gente se quedaría más y compraría más. Pero no hay políticas de promoción cultural”, opina Pilar Jerez, que se especializa en productos hechos con fieltro.

EXPECTANTES. Al menos 20 familias viven de las ventas que realizan en este mercado céntrico.

Alejandra Zavalía, Patricia Cervantes, Flavia Rubolotta, Elena Ormacea y Patricia Cervantes, entre varias artesanas más, repiten la idea y coinciden en que la mayoría de los turistas que han llegado desde diciembre “hacen viajes gasoleros y compran poco”. También cuentan que comenzaron a organizar eventos al aire libre para llamar la atención, al menos, de los propios tucumanos.

En la esquina de Crisóstomo Álvarez y Congreso, otra feria ha vuelto a funcionar -a medias- después de 10 meses. Especialistas en orfebrería y platería, en uno de los puestos Fernanda Romero y Marco Cabrera relatan que han subsistido el parate gracias a las ventas online. “Pasamos muchas trabas. Esto es el día a día. Vamos zafando. Al menos ahora podemos mostrarnos”, manifiestan.

¿Cuándo reabre la Casa Histórica?

El COE autorizó el protocolo: falta una resolución nacional

La semana pasada, Cecilia Guerra, la directora de la Casa Histórica, confirmó que el Comité de Emergencia (COE) autorizó el protocolo para la reapertura del museo. Si bien no hay fechas definidas, se preparan para recibir visitantes -tras 10 meses de cierre- el primer fin de semana de febrero. Sólo resta una última resolución nacional, que es inminente. “Habrá que reservar turnos y no será en los mismos horarios que antes. Abriremos viernes, sábados y domingos en los patios y jardines. Sí se podrá visitar las salas, pero cinco personas por turno y en un solo sentido”, especificó la historiadora. También volverán, con protocolos, los espectáculos típicos.

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