Docentes virtuales a tiempo completo - LA GACETA Tucumán

Docentes virtuales a tiempo completo

29 Nov 2020 Por Franco Vera
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MESA FAMILIAR. Un espacio compartido.

La escuela es ese lugar al que llegamos el primer día de clases, con intriga. Soltamos la mano de nuestra madre y entramos con miedo a esas aulas a las que después llamamos nuestra segunda casa. Algunas son gigantescas edificaciones; otras pequeñas; de barro rodeada de cerros; y otras antiguas, que fueron construidas hace ya un siglo, vivos monumentos de la historia.

“Me siento desbordada, soy docente de artística y plástica. Tengo 25 horas distribuidas en siete escuelas y estoy disponible las 24 horas para responder mensajes. Trabajamos el triple, las maestras de campo vamos una vez cada 15 días y llevamos en papel las tareas. Nos turnábamos con mis compañeras. Hay familias que no tienen conexión a internet”, afirma Carmen Robledo, maestra y mamá de Luca.

Patio de tierra o de cemento. Canchas de fútbol efímeras que vieron jugar finales del mundo, que duraban lo que demora un recreo, horas de amistad. En cada aula, una historia de vida llamada Maestra, Señorita, Profe.

“Como docente, nuestro objetivo es llegar a la niñez. En primer grado, al principio de la cuarentena no conocíamos a los padres, fue un trabajo que requirió de paciencia entre las mamis y los papis. Logramos comunicarnos gracias a una labor muy personalizada porque hay veces que la mamá tiene un celular que lo comparte con sus hijos. Hacemos devoluciones por videollamada para que la comunicación sea lo más veraz posible, para evitar malos entendidos o confusiones. Yo trabajo en la escuela pública, lucho y la defiendo, pero faltó apoyo del Estado a los alumnos y a los maestros”, dice Mariana Acosta, docente de primer grado.

RECORRIDO GRÁFICO. Secuencia de fotos con las realidades de tres docentes.

Sus “casas escuelas” están habitadas por libros, carpetas en estantes, mesas improvisadas de escritorio que son también de sus hijos y familiares, sillones que se hacen bibliotecas, cuartos que acondicionaron para poder pasar horas ininterrumpidas trabajando con cada alumno y cada madre. “Una vez eran las ocho de la noche, mi hijo sube a la biblioteca, me dice ‘mamá, ¿me vas a dar la merienda?’ Había pasado ocho horas frente al celular y la computadora”, recuerda Mariana mientras Benicio la mira desde la puerta.

Si el sistema de salud no estaba preparado para la pandemia, finalizando el año lectivo virtual se evidencia que tampoco lo estaba la educación, con un Estado que no pudo garantizar conectividad ni dispositivos móviles para el acceso a lo virtual con docentes que trabajan hasta 18 horas diarias.

ATENCIÓN PERSONALIZADA. Las maestras responden mensajes, preguntas y pedidos todo el día, mucho más tiempo que el reconocido en el sueldo

“Faltó capacitación, tuvimos que recurrir a la formación entre nosotras o a tutoriales en videos y aprendí a usar varias aplicaciones para facilitar el trabajo y las tareas escolares; la dificultad fue la falta de elementos básicos para mantener una comunicación fluida”, relata Cecilia Tolosa.

Actualmente hay 35.000 docentes en actividad en la ciudad de Tucumán, para 2.000 establecimientos escolares, una cantidad estimada de 500.000 alumnos con diferentes realidades y múltiples historias tan disímiles como cada lugar que habitan. En la pandemia no sólo se extendió el horario de trabajo; también se evidenciaron muchas falencias y carencias.

“Esta es una nueva forma de hacer escuela. La estamos conociendo, atravesando, trabajando desde nuestras casas, no es que los niños no estuvieron haciendo nada”.

DISTINTOS SOPORTES. Conviven celular, computadora y papel.

“Extraño el aula. Fue un año diferente nos tuvimos que adaptar, a nuevas formas pedagógicas para poder transmitir el conocimiento”.

“Amo la docencia, mi mundo es el aula. El Estado tiene que abrir los ojos. Se tiene que hacer cargo de la educación de su pueblo. Invito a los ministros a que vean la realidad de las escuelas”.

Carmen, Cecilia y Mariana sintetizan en sus frases ideas que comparten muchas de las 35.000 docentes, que ven con alegría poder cerrar un ciclo lectivo virtual y aplauden los logros obtenidos por sus alumnos. Respiran hondo, esperan volver a las aulas o trabajar en un sistema que contemple las diversas realidades. Combatieron la pandemia de la educación e hicieron trinchera en sus aulas virtuales.

ESPACIOS IMPROVISADOS. Se trabaja desde donde se puede.

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