Más de dos millones de argentinos conviven con una EPOC

En el 96% de los casos la causa es el humo del tabaco. Corren más riesgo de covid-19 grave. “Nunca es tarde para dejar de fumar”.

ELEGÍ SABER. Si sos fumador y tenés síntomas, es importante la consulta: estas corriendo riesgos de covid grave. ELEGÍ SABER. Si sos fumador y tenés síntomas, es importante la consulta: estas corriendo riesgos de covid grave.
Por Claudia Nicolini 20 Noviembre 2020

¿Qué significa EPOC? Podría tratarse, por ejemplo, de las Estaciones Piloto de Obras en Colaboración. Sería grandioso, y habríamos realmente celebrado su día mundial, porque seguramente el planeta sería más solidario...

Pero no. Se trata de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y con la jornada mundial se busca llamar a la reflexión, algo que urge en nuestro país: el 14,5% de la población (cerca de 2,3 millones de personas) vive con EPOC, y se demostró que en más del 96% de los casos, se debe a la inhalación de humo del cigarrillo, o vapeo. El 4 % restante tiene que ver con enfermedades respiratorias cursadas durante la infancia y con exposición sistemática al humo en el ambiente.

Son algunos de los datos que arrojó el estudio EPOC.ar, llevado a cabo por la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) y el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Otra cifra: “el 78% de las personas encuestadas durante la realización del estudio (llevado a cabo entre 2015 y 2016) desconocían que tenían la enfermedad”, aseguró la neumonóloga María Inés Medi, miembro de la AAMR.

Tiempos de pandemia

Y si la cuestión siempre es grave, hoy estos compatriotas necesitan más cuidados que nunca: su condición no los hace más susceptibles al virus, pero las lesiones de sus pulmones los ponen en alto riesgo. Según un estudio del Instituto de Salud Global del University College de Londres, la EPOC aumenta 17,8 veces las probabilidades de necesitar cuidados intensivos, y 6,4 veces el riesgo de una versión grave de covid-19. Por eso es fundamental estar atentos a los síntomas; sucede que incluso entre quienes empiezan a fumar jóvenes, la enfermedad suele comenzar a manifestarse “tarde”, generalmente a partir de los 40 o 50 años.

Los principales indicios son la sensación de falta de aire (disnea); tos con o sin flema; opresión en el pecho y silbidos al respirar... y deberían ser señales de alerta para fumadores y ex fumadores.

De qué hablamos

A pesar de las cifras, y a diferencia del cáncer de pulmón, la EPOC es una gran desconocida para la población general.

“La enfermedad consiste en una limitación crónica e irreversible (a diferencia del asma) de la capacidad de respirar, y se presenta en dos formas: bronquitis crónica (tos y acumulación de flema en los bronquios), y enfisema”, explicó a LA GACETA la neumonóloga Nora Vázquez de Argiró, ex jefa del Servicio de Neumonología del hospital Padilla y ex profesora de Clínica Médica en la Facultad de Medicina de la UNT.

“Los ingleses las describen muy gráficamente -agrega y pone una pizca de humor a la cuestión-. A los pacientes con enfisema los llaman ‘sopladores rosados’, porque en su esfuerzo por sacar el aire de los pulmones ponen la boca como diciendo ‘uuuuu’... Suelen ser delgados y tener el tórax inflado, pero color de piel normal”. “Los que tienen bronquitis, en cambio, suelen ser más gordos; deben hacer mucho esfuerzo por toser y sufren cianosis (coloración azulada de la piel por falta de oxígeno); los llaman ‘abotagados azules’”, añade.

El diagnóstico -explica- no es complicado: “a partir de los datos clínicos, se hace una espirometría (estudio del volumen y del ritmo del flujo de aire dentro de los pulmones). Para constatar si la limitación es crónica, se usan broncodilatadores”. Sucede que en la EPOC la obstrucción del flujo aéreo no es fisiológica sino mecánica; y un broncodilatador no surte el mismo efecto. Ese “no efecto” permite el diagnóstico diferencial.

Cómo son los pulmones

Para que entendamos mejor, la especialista -no en vano, docente- explica: “nuestros pulmones son una membrana muy finita del tamaño de una cancha de tenis. Debe ser muy finita, porque a través de ella se realiza el intercambio de gases. Es, además, muy elástica, y está plegada miles de veces para caber en las costillas”.

Cuando los pulmones están sanos -agrega- les sobre el tiempo para ese intercambio: “tienen 3/4 de segundo, pero en general, les basta con el primer cuarto”. Ahora bien: la inhalación de humo de tabaco, por un lado, irrita los bronquios; estos causan tos y expectoración, y se cierran, para protegerse.

Pero además daña la membrana. “Como si a una media le fueras haciendo agujeros... ya no se estirará ni se contraerá como debe. Su superficie útil queda reducida a la de una mesa de pin pon, y con ello también la cantidad de membrana apta para el intercambio de gases; es como si el oxígeno, en lugar de un gran portón tuviera para entrar una ventanita chiquita...”, añade la experta.

Y eso no es todo: “el tejido pulmonar, al expandirse y contraerse, abre y cierra los bronquios. Con la membrana rota por todas partes, los bronquios se aplastan y no dejan salir el aire. Y eso es lo que desespera en la EPOC: el aire ingresa; la cuestión es poder sacarlo. Por eso la tos o los soplidos”, agrega.

Dejar el “pucho”

“Las lesiones no se pueden curar; quizás si alguien deja de fumar antes de los 30 sus posibilidades sean semejantes a las del no fumador. Pero de todas formas, nunca, ¡nunca!, es tarde para dejar de fumar -resalta-. Cuanto antes se dejen el cigarrillo y el vapeo, más posibilidad de prevenir la enfermedad, o de, si ya hay daño, frenar su avance”.

Para disminuir síntomas se usan broncodilatadores; los casos graves pueden necesitar oxígeno, eliminar parte del pulmón o hasta un trasplante.

Consumo de tabaco

- 25,1% de la población argentina fuma

- 26,7% de los jóvenes de entre 18 y 24 años fuma activamente

- 30,80% en la franja etaria de los 25 a los 24 años fuma activamente

- 40.000 personas mueren al año por enfermedades relacionadas con el tabaco

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