El coronavirus también se las agarra con el corazón

El virus puede dañar el músculo cardíaco de diferentes maneras, pero la más complicada es la miocarditis. Posibles efectos de largo plazo.

MIOCARDITIS. El SARS-cov-2  produce una inflamación del músculo cardíaco, y esta puede dejar cicatrices. MIOCARDITIS. El SARS-cov-2 produce una inflamación del músculo cardíaco, y esta puede dejar cicatrices.
Por Claudia Nicolini 17 Noviembre 2020

El virus SARS-cov-2 está demostrando ser mucho más hábil y ávido de lo que parecía. En las primeras etapas, la covid-19 fue caracterizada como enfermedad respiratoria, pero ya está claro que el virus también provoca, entre otros, problemas cardíacos.

Por un lado, aumenta el riesgo de que personas con enfermedad cardiovascular sufran complicaciones más graves. Pero eso no es todo: “el virus causa daños directos al corazón”, dice, contundente, Leslie Cooper, director del Departamento de Cardiología de Mayo Clinic. “Lo afecta a través de células inflamatorias que circulan en la sangre y que no sólo llegan al músculo cardíaco, sino que lo dañan”, advierte, pero, añade, cada vez aparecen más casos de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) relacionada con covid-19.

“En entre un 20% y un 30% de los pacientes sintomáticos internados se observa troponina en sangre (indicador de lesión del miocardio), y ello se correlaciona con gravedad y con mayor mortalidad”, describe el cardiólogo tucumano Juan Manuel Muntaner, de la Unidad Coronaria del Sanatorio Modelo. Destaca también que aún hay pocos datos para asegurar un ataque directo del virus al corazón, pero que, por de pronto, se halló ARN viral en células cardíacas. Y Eric Topol (cardiólogo, genetista y director del Scripps Translational Science Institute de La Jolla, California), lo describe así: “SARS-Cov-2 exhibió, en pruebas in vitro, una sorprendente capacidad de infectar cardiomiocitos (la unidad básica de la capacidad del corazón para contraerse)”. La afirmación forma parte de un artículo de Topol publicado en la revista Nature.

Más allá de la infección directa, que por hora se detectó en autopsias, Topol hace hincapié en las otras capacidades del virus: “puede provocar miocarditis y necrosis de las células, imitando un ataque cardíaco; también arritmias e insuficiencia cardíaca aguda o prolongada -alerta-. Estas a veces son las únicas manifestaciones clínicas de covid-19, y han ocurrido incluso en casos con síntomas leves y en personas sin síntomas”.

“Varios informes dan cuenta de que la gente está mejor desde el punto de vista clínico, pero las imágenes continúan mostrando lesión cardíaca -señala Cooper- . Y no sabemos cuál es el riesgo de sufrir arritmias o insuficiencia cardíaca, así que es importante el seguimiento de los pacientes para determinarlo”, añade.

“Por eso -agrega Muntaner- es fundamental que toda persona que haya sido diagnosticada con covid-19, sintomática o no, y haya sido dada de alta, se realice un control cardiovascular clínico, con electrocardiograma y ecocardiograma; y si el caso lo requiere, ergometría, holter de arritmias o resonancia cardíaca”.

El indicador del daño

“La troponina es una molécula que está presente en el músculo cardíaco, pero no habitualmente en la sangre -explica Muntaner-. Cuando hay una lesión en el miocardio (un infarto, una infección) este libera troponina al torrente sanguíneo”.

“La miocarditis -explica Topol- es la inflamación difusa del corazón, que generalmente representa una mezcla variable de lesión, y la respuesta inflamatoria a la lesión puede extenderse a través de las tres capas del corazón hasta el pericardio (la membrana que rodea el corazón)”. Pero además -agrega, una serie de estudios va mostrando anomalías cardíacas en pacientes covid-19 asintomáticos.

“Esto genera preocupación, especialmente porque al menos entre el 30 y el 40% de las infecciones por SARS-Cov-2 ocurren sin síntomas. Estos individuos pueden tener una patología cardíaca subyacente”, agrega.

Ir de a poco

Todo esto significa que el alta no es necesariamente un punto de llegada; en muchos casos puede ser una parada intermedia. “El proceso inflamatorio del corazón persiste después del alta -resalta Muntaner-. Hemos visto casos, incluso de pacientes jóvenes, que 35 o 40 días después seguían con cansancio, falta de aire, taquicardia...”. “El corazón necesita recuperarse, así que no se recomienda empezar a entrenarse al menos por 30 días, y cuando se haga, ir de a poco”, agrega.

Temas Coronavirus
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios