Un jardín que resista la sequía

Con Tucumán al borde de la emergencia por falta de agua, dos expertos ofrecen ideas y estrategias para que podamos disfrutar de nuestros verdes y nuestras flores sin abusar del agua. Qué plantar y cómo regar.

Por Claudia Nicolini 16 Noviembre 2020

Por fin llegó la lluvia y los verdes resucitaron un poco. Pero dejó gusto a poco, y -advierten los expertos- así será la “nueva normalidad”: ha empezado un ciclo de sequía que no sabemos cuánto durará, explicó Carlos Giobellina, subsecretario de Recursos Hídricos de Tucumán, a LA GACETA y advirtió que la disponibilidad de agua en la cuenca puede ser menor aún en los próximos años. “Y es nuestro deber cuidarla, porque es un derecho humano, y si seguimos así no podremos asegurar su cumplimiento”, resaltó preocupado.

¿Ser respetuosos de ese derecho humano implica que debemos abandonar nuestros jardines? No, dijo contundente Nicolás Alzogaray, ingeniero agrónomo y paisajista. “Además de plantas que soportan bien las sequías, tenemos alternativas para lograr que el riego sea eficiente y no desperdiciar agua”, aseguró.

“Los plantines de invierno cumplieron su ciclo, y entre las plantas que darán flores en verano hay muchas bien batalladoras y que soportan pleno sol”, destacó José Isa, otro especialista, y enumera: copetes, virreinas, gazaneas, malvones (también los colgantes) vincas, verbenas penachitos, clavelinas...

“Y si no hablamos de plantines de cobertura, sino de plantas de ‘largo plazo’ -como parece que será la sequía-, la lavanda y la santa rita son muy buenas aliadas, y también se usan mucho en paisajismo las gramíneas, como las cortaderas”, agregó Nicolás.

“A media sombra, tenemos las ya clásicas alegrías del hogar, las flores de azúcar; también las vincas... Y entre las colgantes, incienso, dólar, algunas hiedras...”, añadió José.

Acciones recomendadas

Entre las estrategias, hay una que es básica y está -coinciden los expertos-, literalmente, al nivel del suelo: hay que ayudar a que las raíces puedan alcanzar el agua; para eso precisan desarrollar un montón de pequeños pelos (llamados pelos radiculares), tipo esponja, y eso sólo es posible si el suelo no está compacto. “Hay que preparar el terreno, o mejorarlo si las plantas ya están en tierra -explicó Nicolás-. Primero, asegurarse de que no esté compacto (remover con suficiente profundidad, si es necesario), para que las raíces puedan expandirse; y luego usar un sustrato que retenga la humedad”.

“Para ello -agregó José-, es importe sumar enmiendas orgánicas, como mantillo o estiércol”.

“También se puede agregar compuestos como vermiculita (un mineral) o perlita (un cristal), que retienen la humedad. Se usan pequeñas cantidades: para un cantero de 30 centímetros de profundidad y un metro de diámetro alcanzan cinco centímetros cúbicos; y la perlita ayuda también a que el suelo no se compacte”, informó Nicolás.

Cuándo y con qué regar

Ambos coinciden en que el agua es un recurso escaso que debemos cuidar mucho. Y el desperdicio que implica regar cuando hay sol no es el único motivo para hacerlo de noche: cuando el día se acaba la demanda es menor, y eso permite hacer un uso del agua más respetuoso del derecho de los demás...

“Al regar durante el día, parte del agua se evapora en lugar de ir a las profundidades y llegar a las raíces, pero también se pierde por transpiración de las plantas”, explica José. Por eso, al cuándo, la respuesta es de noche, o -mejor, pero más complicado- antes de que amanezca. “Las plantas están menos estresadas y absorben mejor el agua”, añade.

El con qué -más allá de las canillas- también tiene trucos amigables con las plantas y con el ambiente en general. El primero: aprovechar la lluvia para juntar agua. “El agua de lluvia vale oro”, exclamó Nicolás en su diálogo con LA GACETA, y explicó: “además de no tener cloro, transporta óxidos de nitrógeno que se disuelven agua y llegan a la tierra como ácido nítrico diluido”.

Y hay otras aguas que no conviene desperdiciar: la del lavado de verduras y frutas, y la de la cocción de estas o de huevos, que además aportan nutrientes. Así le damos una mano a la naturaleza.

Estrategias

Que las plantas “se ayuden” unas a otras

Tanto si las plantas van a la tierra como si optás por las macetas, estar juntas les hace bien. Es buena idea es usar los árboles o enredaderas frondosas, como santa rita o jazmines, para que hagan de “techo” y protejan las especies más frágiles del Sol. Si el jardín es chico y no tenés lugar para árboles, un efecto semejante puede lograrse poniendo sabiamente platas altas de modo que puedan proporcionar algo de sombra a otras más bajas. “Si no fuera posible, será necesaria una media sombra de al menos 50 % de densidad para protegerlas -dice el ingeniero José Isa-.  Y es fundamental si se va a salir viaje, o en casas de vacaciones que no están habitadas en forma permanente”.

Macetas

Colocarlas agrupadas ayuda a que, cuando riegues, conserven la humedad, formando un microclima que las protege y ayuda a evitar la evaporación rápida.

Probá con el “Mulching”

Los especialistas han adoptado la expresión inglesa que significa “cubrir con mantillo”, y es una estrategia clave para retener la humedad en el suelo.

“Por razones de vista, suele usarse corteza de pino, que se vende en los viveros y dura bastante, pero se puede hacer casero”, explica el ingeniero José Isa. “Se pueden aprovechar en casa todos los restos vegetales del propio jardín -agrega el ingeniero Nicolás  Alzogaray-, como las hojas y las flores secas, el pasto que se cortó, paja, ramitas trituradas...”.

La idea es hacer alrededor de los troncos o de los tallos una cubierta natural que no sólo disminuya la posibilidad de evaporación, sino que además impida el crecimiento de hierbas o malezas que puedan competir no sólo por al agua, sino también por los nutrientes.

Cómo cuidar el césped cuando falta agua

No lo cortés; y si hay que hacerlo, que no sea muy al ras, para que la tierra no se reseque. Otro modo de cuidarlo es no caminarle por encima: “usar caminería -aconseja el ingeniero Nicolás Alzogaray- y si se la quiere verde, es ideal el pasto inglés”. El riego debe ser profundo antes de que salga el sol: las raíces pueden obtener así el agua que necesitan, y se  reduce la frecuencia del riego.

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