Pícaros, buscones y sobrevivientes del transporte público - LA GACETA Tucumán

Pícaros, buscones y sobrevivientes del transporte público

07 Nov 2020 Por Roberto Delgado
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Transporte de pasajeros en Tucumán. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO

En medio de la calma chicha después de  la tormenta de los 20 días de paro de ómnibus de octubre, el ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, puso en escena, de golpe y porrazo, el esperpento en el sistema de traslado de pasajeros. Degradado, funcionando sin reglas ni compromisos, lleno de personajes que reclaman su parte en medio de la desesperación, y todos esperando un oxígeno que no llega, mientras surgen salidas de emergencia. Meoni describió a los empresarios como pícaros. ¿Son como el Buscón de Quevedo o el Lazarillo de Tormes y van en busca de migajas en medio de una realidad miserable, o bien sobreviven con dignidad y lo que está degradado es su actividad? ¿Y los funcionarios nacionales, provinciales y municipales, así como los legisladores y concejales, qué papeles cumplen en esa novela picaresca? Espectadores no son. Cada uno ha hecho un aporte incompleto en medio del rompecabezas completamente desparramado del transporte.

La base del problema ha sido bien descripta en el informe de Federalismo y Libertad de hace 10 días, que marca las contradicciones de un sistema en el que mientras los distintos niveles de gobierno cobran impuestos sobre cada viaje, transferencias o gastos en insumos, además de cargas impositivas de todo tipo, les debe dar un subsidio a las empresas, con lo que la actividad carece de lógica y se ha vuelto totalmente despatarrada. Depende de subsidios nacionales y provinciales y de decisiones municipales y provinciales.

Esperando el martes

Ya venía en acelerada crisis en los últimos años y con la pandemia van nueve meses con una reducción del 80 % de ingresos por ventas. Inviable. Las empresas no se funden porque siguen llegando los subsidios nacionales y provinciales para pagar, atrasados, los sueldos de los 3.600 choferes. Estos, después de los 20 días de paro del mes pasado, ahora esperan que les paguen en cuatro partes semanales y que el martes se defina qué pasará con los subsidios nacionales de octubre, noviembre y diciembre.

Meoni, cuando tildó de pícaros a los empresarios, advirtió que la Nación ya había agotado el dinero que debía entregar al interior en este año, que fue mucho más que el que había entregado el gobierno macrista en 2019. ¿No se entregará el resto? Meoni no dijo más, pero el secretario de Transporte de la Provincia, Benjamín Nieva, dice que hay un compromiso de la Nación de entregar los subsidios que faltan. Tal vez atrasados. No se sabe si completos o en partes. Habrá que esperar al martes.

Tafí Viejo abre camino

Las empresas, mudas, sobreviven. Los choferes también. La gente, limitada por la pandemia, usa como puede los colectivos, con servicios reducidos al mínimo. La degradación que ya impera desde hace años en el interior provincial –en el sur reinan los taxis pirata que cobran sus tarifas sin regulación de nadie y sin seguros- parece comenzar a extenderse con salidas ingeniosas que acaso abran una ventana hacia el cambio en la emergencia. Tafí Viejo acaba de dar el puntapié inicial con el lanzamiento de una empresa de seis ómnibus para recorrido interno municipal, iniciativa que encara problemas que venían desde antes de la pandemia, como la falta de transporte urbano entre la “ciudad del limón” y Los Nogales.

Podría hacer una competencia a las empresas en crisis y resolver necesidades. Los choferes son empleados municipales; el combustible es biodiésel que se produce con su planta de reciclado de aceite –una novedosa forma de salir del esquema de subsidios al gasoil que padecen las empresas de colectivos- y la reparación de los ómnibus se hará en talleres municipales. Como la empresa cordobesa municipal Tamse, es totalmente estatal. ¿Funcionará sin las cargas de IVA (21%), ganancias (35%) a los débitos y créditos (0,6%), ingresos brutos (3,5%) y el tributo de emergencia municipal Vía pública (1,5%)? ¿Y habrá riesgo de que los choferes reclamen, si esto se mantiene, ser asimilados al convenio de UTA, cuyo sueldo ronda los $ 50.000? Problemas para el futuro. Por ahora, el intendente Javier Noguera tiene que ajustar cuánto costará el pasaje –se habla de $ 20- y ver el gasto operativo. También resolver custodia policial para el servicio, que empezaría la semana que viene y que se extendería en breve con más ómnibus. Además habría un servicio de combis entre Tafí Viejo y la capital.

San Miguel de Tucumán, por su parte, se prepara para encarar un sistema de trafics como complemento –y competencia- de las líneas regulares. Sin las ventajas de la experiencia de reciclado taficeña, pero con la idea de que se mantenga después de la pandemia.

Son iniciativas individuales, surgidas de la emergencia, sin un debate general. ¿Una resolución de novela picaresca? Nieva dice que se enteró de lo de Tafí Viejo por lo publicado en LA GACETA y que mientras el servicio sea municipal, será sólo injerencia de Tafí Viejo. Noguera está solo en la experiencia y abre camino en la provincia.

¿Y los otros personajes de la novela del transporte? Los Concejos Deliberantes están quietos. Los legisladores provinciales y nacionales también. Excepto la compleja ley provincial que obliga a las empresas a usar exclusivamente los subsidios para pagar sueldos –los empresarios dicen que como los subsidios llegan con atraso no se cumple bien esa norma- hubo alguno que otro escarceo legislativo nacional para reclamar por las distorsiones en el reparto de subsidios entre AMBA y CABA por un lado, que reciben 9 de cada 10 pesos, y por otro el interior del país, que recibe el 1%. Meoni reconoció la asimetría a comienzos de año. Ahora llama pícaros a los empresarios de Tucumán. ¿Habrá cambios para 2021?

Acostumbrados a la crisis

Maxi Villagra, de la línea 19, dice que por la pandemia hay una parte de la población que se ha habituado a la degradación del transporte, y que al Gobierno no parece caerle mal esta crisis. El secretario Nieva sostiene que es muy difícil dar definiciones contundentes en medio de la emergencia sanitaria. No se sabe cuándo van a cambiar las cosas y afirma que la provincia cumple pagando el subsidio de $ 82 millones, que la Nación ha entregado sus remesas de $153 millones (hay discusiones sobre dos meses adeudados) y advierte que las municipalidades no aportan nada: “la Provincia paga subsidios por los colectivos de su injerencia y por los municipales también”, dice. “Cuando termine la pandemia hay que ver el servicio. Hay que pensarlo al sistema, ver qué se va a subsidiar, si la oferta (empresarios) o la demanda (usuarios). Yo tengo una postura ecléctica. Tienen que discutir en la Legislatura y el Ejecutivo”. Cada lugar tiene sus experiencias. Salta encaró un sistema con mucha injerencia de la provincia, pero que también depende de subsidios nacionales. Córdoba, igual: la empresa Tamse ahora ha encarado su propia planta de biodiésel, para salir del esquema de gasoil subsidiado, pero también debe recibir fuertes subsidios provinciales.

“Cualquier decisión que se tome al respecto, pensando que esta es la crisis del transporte, sería errada –dice Nieva-. “Tendría que ser coyuntural, por la pandemia”. ¿Quiere decir que el esperpento seguirá el derrotero que marca el coronavirus? Posiblemente. Es que agravó un sistema que el informe de Federalismo y Libertad describe como “la inmovilidad, rasgos de una sociedad atrasada”. “Los grandes sistemas de transporte público en el mundo se miden por su eficiencia, impacto social, innovación, atractivo comercial e infraestructura. Estas características son virtualmente inexistentes en el sistema tucumano”, define. Acá tenemos picaresca. “Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”, dice el Buscón.

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