Bienalsur: un recorrido inverso al de los Quilmes hicieron artistas japoneses

Un documental del proyecto TURN de intercambio de saberes ancestrales. El tejido y la tierra para activar la memoria ancestral.

24 Oct 2020 Por Jorge Figueroa
1

CAMINANTES. La revalorización del pasado busca indagar la identidad de los Quilmes a través de las tradiciones.

Entre Japón y Tucumán hay poco menos de 18.000 kilómetros y un viaje largo que, cambio de husos horarios de por medio, se extiende más de 30 horas. Entre Tokio y Amaicha de Valle la distancia es enorme, pero el tiempo parece haberse detenido en las tradiciones en algunas localidades. Y se hizo arte, artesanías, tejidos y telas que, finalmente, disiparon esa lejanía, esa diferencia entre una capital mundial de la vorágine contemporánea y las luces, y la otra de la tierra y los animales.

El año pasado se realizó la BienalSur, que dirige Aníbal Jozami, en esta provincia, en el Museo Timoteo Navarro, en el Museo de la UNT y también en los Valles Calchaquíes. “Caminantes, hacia la ciudad sagrada” es un documental que pertenece al proyecto TURN y que hace una semana se estrenó on line entre una comunidad artística internacional.

La delegación japonesa realizó el camino inverso de la comunidad Quilmes: llegó a Buenos Aires, partió a la localidad de Quilmes y, en el tránsito hasta Amaicha del Valle, recogieron en el camino pequeñas bolsas de tierra que utilizarían en sus objetos. Cada acción parecía un símbolo.

El proyecto TURN realizó todo su trabajo durante meses, haciendo visible un profundo intercambio entre el sakiori (técnica ancestral) y las tejedoras de El Bañado y de la Ciudad Sagrada de Quilmes. “Compartir estas técnicas de Japón y Quilmes fue el propósito”, dice el profesor Orlando García de la Escuela 217 de El Bañado. “Veo aquí la tierra en su forma primigenia, en un lugar que el planeta ha dejado en su estado natural”, describe Katsuhiko Hibino, el artista responsable de este proyecto internacional (también es decano de la Facultad de Artes de Tokio).

TURN propicia el intercambio de conocimientos entre personas con diferentes historias, y buscó en este caso, a través de talleres y de acciones, visibilizar los saberes originarios de esta comunidad; se presentó en la primera edición 2017 de la bienal para transformar la mirada.

En el documental, que entre tanto cine on line en esta provincia pasó casi inadvertido (se lo puede ver en bienalsur.org.es), las imágenes recorren las escuelas, el trabajo de sus alumnos, los extensos paisajes y las montañas, los cactus, con un enorme despliegue de cámaras aéreas.

“Cuando supe de las técnicas de tejidos busqué artistas japoneses que tejían, en el sakiori; observé cómo amasan la tierra en las escuelas 217 y 213 y cómo trabajan con arcilla los estudiantes. Eran contrastantes, distintas, pero relacionadas con el proyecto TURN. Queremos recuperar la memoria de los pueblos antiguos”, dice Hibino en la película que se transmitió en el sitio web de la BienalSur.

En este proceso, la tucumana Alejandra Mizrahi participó activamente: a Tokio llevó la randa, a la que adaptó al formato del saorí (un tablero) que no es circular sino rectangular. García relató en la película que desde los 90 en adelante se promueve los saberes de la gente: “artesanos y padres enseñan un día a la semana en los talleres, la cerámica”.

El artista japonés recordó que el pueblo Quilmes recorrió un camino del destierro, desde la Ciudad Sagrada: “rescatamos la memoria de los pueblos antiguos y de sus técnicas para hacer las vasijas para cocinar. También transmitimos el tejido skiori (se deshilachan pedazos de ropa que quedan en trozos finos que son reciclados, una tradición de zonas pobres que no podían adquirir telas nuevas)”.

En distintas escenas se exhiben a niños y adultos con arcillas de diferentes lugares, modelando figuras humanas, autorretratos y objetos diversos, mientras se afirma que son tierras de los quilmes, aunque continúan disputas territoriales. Reiteradamente se escuchan las palabras reciprocidad y memoria. “Del intercambio surgirá algo distinto”, dice Hibino, y añade: “la tierra también hace a las personas”.

Las pequeñas obras fueron expuestas en el Museo Timoteo Navarro, ubicadas como caminantes entre piedras y rocas, y regresaron al Museo de Quilmes. El pasado se revaloriza, así como determinada identidad. “Se trabaja la historia a partir de procesos artesanales. Hay un dicho en Japón. Al final el ser humano va a regresar a la tierra, deja sus huesos y vuela”, aporta el artista japonés.

La experiencia

En un debate posterior a la experiencia, Liliana Soto, tejedora de Amaicha, la calificó de maravillosa. “Hay una transmisión de saberes, y se comienza con la memoria textil. TURN sirvió para tener un espacio; contar la historia con nuestras propias voces”. Mizrahi, a su vez, apunta a trabajar con la historia a partir de los procesos artesanales.

La directora artística de BienalSur, Diana Wechsler, afirma que este tipo de proyectos activa la memoria. Y destacó el proceso de recogida de tierra durante el recorrido a Quilmes como un hecho simbólico. Según Jozami, refuerza al final el sentido de la identidad.

Comentarios