Cáncer de próstata: la pandemia hizo caer mucho las consultas - LA GACETA Tucumán

Cáncer de próstata: la pandemia hizo caer mucho las consultas

En Argentina es el tercer tipo de tumor más mortífero en varones. Miedo al contagio, una de las razones de los “faltazos”.

24 Oct 2020 Por Claudia Nicolini
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DETECCIÓN PRECOZ. Incluso en pandemia los controles son fundamentales para tomar un tumor a tiempo.

“La pandemia por la que atraviesa el mundo hizo que por un tiempo la medicina dejara de centrarse en el paciente para centrarse en la comunidad -describe el urólogo y andrólogo tucumano Alejo Rasguido-. Era necesario, pero trajo de la mano el hecho de que muchas personas que corren riesgos de sufrir otras enfermedades hayan descuidado la prevención y hasta los tratamientos; es el caso de muchos pacientes oncológicos”.

En efecto, la Sociedad Argentina de Urología y la Asociación Argentina de Oncología Clínica coinciden en que los chequeos prostáticos anuales en mayores de 50 años bajaron más de un 50 %, y en que el 33% de los pacientes con cáncer de próstata interrumpió su tratamiento, lo calificaron de “dramático”.

Como sucedió con otras enfermedades, además del miedo al contagio de covid-19 y de las dificultades de transporte, los especialistas postulan que también la creencia errónea de que los consultorios no están funcionando provoca que mucha gente postergue las visitas médicas.

“En hombres mayores de 50, esta situación atenta sobre todo contra la posibilidad de detección temprana de cualquiera de las múltiples patologías prostáticas, fundamentalmente con las malignas, que presentan mucho mejor pronóstico si se las aborda precozmente. Estamos perdiendo una oportunidad irrecuperable”, afirmó Norberto Lafos, presidente de la Sociedad Argentina de Urología.

El agrandamiento benigno de la próstata y el cáncer de próstata son condiciones que generalmente se presentan en hombres a partir de los 50 años, segmento etario que coincide con los grupos de riesgo de padecer mayores complicaciones a causa del Covid-19.

“Esa coincidencia puede haber influido también en el descenso de las consultas, pero es un error -resalta Rasguido-. Por un lado, la telemedicina está siendo de mucha utilidad para llevar adelante el seguimiento de casos controlados o ajustar medicación evitando el contacto personal con los pacientes”. Pero incluso cuando son fundamentales el examen físico y los métodos complementarios de laboratorios o imágenes para poder llegar a un diagnóstico adecuado -agrega- todos los sitios de atención de la salud cumplen los protocolos estipulados para el cuidado tanto del paciente como del personal esencial.

Atención a los síntomas

Entre las principales señales que permiten sospechar la posibilidad de alguna enfermedad prostática, y que ameritan una consulta médica, se encuentran: incremento en la frecuencia de las micciones, especialmente durante la noche; flujo débil e interrumpido de la orina; dificultad para orinar y limitaciones para vaciar la vejiga por completo.

“A ello pueden sumarse la presencia de sangre en semen, malestares en la pelvis, el dolor en los huesos y hasta disfunciones sexuales”, resalta Rasguido.

“La gente suele acostumbrarse a vivir con estos síntomas, por lo general asociados al crecimiento benigno de la próstata, aunque afectan -y mucho- la calidad de vida; los toman como algo natural producto del avance de los años y creen que no tienen la opción de revertirlos”, agrega el especialista tucumano, pero, destaca no es así.

“Es más, pueden disimular un cáncer. Y no consultar retarda el diagnóstico, que es lo peor que se puede hacer. Cuando finalmente consultan, han aumentando los riesgos de presentar una enfermedad avanzada con metástasis”.

“La demora en el diagnóstico representa un tiempo clave que atenta contra el pronóstico del tratamiento”, advierte por su parte Florencia Perazzo, ex Presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.

Controles

“Una consulta precoz permite aumentar un 70% el diagnóstico y reducir un 40% la tasa de mortalidad por cáncer prostático, además de disminuir un 75% la posibilidad de metástasis al momento del diagnóstico -señala Rasguido-. Se sugieren controles en todos los varones mayores de 50 años (si tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata, iniciar a los 40 años).

Los controles de rutina para diagnosticar tanto patologías benignas como los tumores incluyen un examen digital del recto (tacto rectal) y un estudio de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA) - explica el comunicado-. Si luego de ambas pruebas se mantiene la sospecha, se recurre a una biopsia prostática, que es el método que determina con precisión la presencia o no de células tumorales.

Tratamientos

“Existen diversos tratamientos para cáncer de próstata, y si los tumores son tomados a tiempo, tienen buen pronóstico; contamos con cirugía, radioterapia, terapia hormonal, terapias dirigidas y quimioterapia”, informa Rasguido. Para la hiperplasia benigna de la próstata -añade- también hay medicación que disminuye los síntomas, y se utiliza cirugía cuando estos afectan mucho la calidad de vida y existe riesgo de obstrucción urinaria, lo que puede redundar en con insuficiencias renales.

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