“¿Amiga, es tu novio?”: la “caza” de la infidelidad que acabó en escraches y pornovenganza

Arrancó con un grupo sororo en Facebook para develar engaños, pero en respuesta surgieron otros espacios destinados a divulgar fotos íntimas.

18 Oct 2020 Más visto Por Guadalupe Norte
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SIN CONTROL. La circulación de información íntima y contenido sexual atravesó a la tendencia de estos grupos.

“No te lo puedo creer, miralo al desgraciado”, fue la primera frase que bosquejó Florencia (nombre ficticio, prefiere mantener el anonimato) al descubrir que su pareja la engañaba. En realidad, el lenguaje que usó tuvo una cuota más contundente y enérgica, pero el impacto se mantuvo por igual: hacía cinco meses él había vuelto a convivir con su antigua novia y también salía con otra.

¿La cerecita del postre? se enteró luego de abrir Facebook y unirse a “Amiga, es tu novio? Tucumán”. Uno de los tantos grupos que, desde la semana pasada, fueron creados (en distintas provincias) con el propósito de escrachar a los hombres infieles.

“Entre las publicaciones, había una chica que buscaba respuestas porque sabía que le metían los cuernos. Al chequear los comentarios, vi muchas etiquetas que remitían a la ex de mi pareja. Bastante shockeada le envié un mensaje y ella me explicó que -al parecer- nos mentía a las tres”, comenta la estudiante.

Como en el caso de Florencia, las dudas y las advertencias se comparten por igual entre los 19.000 miembros. Y quizás, es por esta misma masividad, que las consecuencias llegaron a niveles impensados.

Entre los tecleos furiosos aparecieron las burlas a quienes habían sido engañadas, las críticas por exponer información ajena, el enojo por la carencia de sororidad y los perfiles falsos. “La respuesta de la gente fue malísima, y terminamos hasta siendo amenazadas por algunos escrachados. Uno de ellos dijo que cuidáramos a nuestras familias porque iba a averiguar donde vivíamos”, explica la administradora.

Con apenas unos días de diferencia la réplica masculina no tardó en llegar en forma de “Amigo, es tu novia? Te hacen aca rey”. La diferencia es que los escraches dieron paso al intercambio de fotos y videos sexuales. Y la escalada alcanzó a WhatsApp.

“Al principio la rivalidad parecía divertida, hasta que el tono de los posteos pasó a ser violento. Incluso en la descripción se incentiva a que los hombres manden packs de mujeres con las que estuvieron. Muchos se justifican diciendo que desde ambos lados se viola la intimidad al dar nombres y subir capturas de sus perfiles. También lo creo, pero la pornovenganza no compensa nada”, reflexiona Javier.

Lo mismo ocurrió en Buenos Aires, Santiago del Estero y Salta. “Al final decidimos borrar los escraches publicados para evitar nuevos insultos. Y pensamos en dar de baja el grupo porque, hagamos lo que hagamos, ellos seguirán compartiendo fotos íntimas. Y si no, está la opción de cambiar su temática a otro tipo de ayuda entre mujeres. Lo que no queremos es que más chicas sean afectadas”, agregó la administradora.

Denuncias

Sea en Tucumán o en las provincias limítrofes, el impacto de las nudes no autorizadas llevó a que las damnificadas emprendan acciones legales.

“Hace unos días ofrecí en Facebook asesoramiento jurídico gratuito a aquellas mujeres que, en estos grupos, hayan sido víctimas de hombres que atentaron contra su privacidad. De contadas consultas, ya llegan a más de 50”, recalca el abogado Facundo Nicolás Cisneros.

El letrado señala que existen diferentes esferas de acción. Y que desde el Derecho Civil pueden conseguirse indemnizaciones por el perjuicio psicológico y/o emocional causado.

“Si la intención de la difusión es deliberada estamos frente a una forma de violencia de género que se materializa a través de las tecnologías y está enmarcada en la Ley N° 26.485. Y de amedrentar con la posible divulgación del pack estamos frente al delito de amenaza (vigente en el Código Penal de la Nación y con pena de prisión de seis meses a dos años)”, resalta Cisneros.

Al respecto, Consejo Viral Argentino señala que los escraches digitales son un arma de doble filo y su repudio debe ser generalizado, sin importar las intenciones o distinciones de género.

“Los escraches sirven para juzgar a las personas a través de la estigmatización y la condena social, y el daño que provocan puede ser irreparable. La peligrosidad es exponencial por la divulgación de datos sensibles (teléfonos, números de DNI, lugar de trabajo, etc.), imágenes privadas y hasta amenazas directas contra la integridad física”, señala Carolina Peralta, secretaria de la fundación.

"Cuando recibimos fotos o videos de contenido sexual hay que detener de inmediato la viralización de los mismos. Y tratar de que quien nos los envió (que puede o no ser la que comenzó la viralización) entre en razón del daño que está provocando. Creemos que es importante que se legisle acerca de este tipo de acciones que claramente trascienden al Derecho de libertad de expresión", finaliza Peralta.

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