DOS LUGARES. Los estadios de Huracán en Buenos Aires, y de Güemes de Santiago del Estero, esperan por acción.
Cuando menos, será inédito. Se viene el fútbol masivo de fin de año. Como se advertía hace meses, a toda hora y día, en todo el país. Números más, números menos, 230 equipos que en la vasta extensión de la Argentina harán rodar la pelota, bajo la órbita de la AFA. Desde la Liga Profesional, pasando por la Primera Nacional, la B Metropolitana, el Federal A, las Primera C y D y el Federal Amateur.
La lógica indica que a medida que más baja sea la categoría en disputa, el plan de competencia navegará en aguas inciertas. Por más que se hayan dispuesto fechas. Claramente no es lo mismo organizar y prever un torneo con Boca, River y el resto de los que están en la máxima división, que hacerlo para muy humildes equipos armados al más puro espíritu amateur, alimentados por el orgullo, las ilusiones y el afán de superación. Méritos que siempre supieron disimular las carencias y precariedades. Pero que en estos días tan difíciles que se viven, suponen un muro paralelo al que ya había.
Fútbol de primavera avanzada y verano a pleno. Pretensión que abre preguntas que sólo el tiempo podrá responder.
Algunos interrogantes son de forma. ¿Cómo jugar en algunos sitios de temperaturas altísimas, sino pensando en hacerlo de noche?; ¿cuántos de los clubes cuentan con iluminación?; ¿cuán más costoso será organizar un partido?; ¿cómo se resolverán temas como la circulación entre localidades hoy cerradas o con restricciones de tránsito?; ¿qué protocolo primará, el municipal, el provincial, el nacional?; ¿permitirán los pueblos y ciudades sede de un equipo que se abran puertas por un partido?; ¿qué procedimiento se aplicará para evitar contagios en los, muchas veces, cortos planteles?
Otras preguntas son de fondo: está bien que la vida debe continuar, que hay que dar pelea contra una economía devastada, pero ¿era este el momento de volver?; ¿están dadas realmente las condiciones o la decisión tomada es más bien un acto de demagogia, con la pelota como instrumento?
Menos entre los equipos de la Liga Profesional y en la Primera Nacional, a casi 40 días del reinicio de los torneos, la mayoría de los equipos aún no comenzaron a trabajar. Y eso es sólo un mal menor. Es que son varios los que vieron desmantelados sus planteles.
La mayoría de los clubes no sabe cómo serán los torneos que deben jugar. Hay un detalle a tomar en cuenta: un requisito fundamental será la cercanía geográfica de los equipos para que se disputen los partidos. Otro punto importante: en el caso de los equipos del Federal, el Consejo Federal preguntó si iban o no a ser parte de la etapa final del campeonato, eximiendo de multa a aquellos que no querían hacerlo. Uno de los que dijo que no fue Crucero del Norte de Misiones, que jugó hace algunos años en Primera. Y hay que sumar otra “complicación”: aquellos equipos que aún están en carrera en la Copa Argentina, tendrían competencia desde mediados de noviembre.
Este fútbol tardío de 2020, mojón dentro de los deportes colectivos, está ante una maratón de magnitudes. Ni pausa para las Fiestas habrá. Y cuando se esté terminando, allá por mediados de enero, ahí nomás seguirá con la temporada 2021. Un veraneo con playa y montañas para unos pocos, pero con pelotas rodando para todos.
Las fechas
La Liga Profesional comenzará el 30 de octubre; la Primera Nacional el 7 de noviembre; la Primera B y la C, el 23/11; el Federal A el 21/11; posiblemente el Regional Amateur el 29/11. Y la D se iniciará el 6 de diciembre.
Participantes
La Liga Profesional reunirá a 24 equipos; la Primera Nacional, a 32; la B Metropolitana, a 17; el Federal A, a 26; la C tiene 19 y la D, 14. El Regional Amateur, antes de la pandemia, clasificó a 98 para una segunda fase.
Ascenso definido
En la B Metropolitana, sólo 17 de los 18 equipos que militan seguirán jugando por los dos ascensos que faltan. Sucede que la mesa directiva de la categoría ya lo hizo ascender a Almirante Brown, por haber ganado el torneo Apertura.








