Se dispararon los homicidios intravecinales, pero bajaron los crímenes en situación de robo

Por cuarto año consecutivo, aumentaron los hechos de sangre en la provincia y los pronósticos indican que se superarán los del año pasado.

01 Oct 2020 Por Gustavo Rodríguez
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En una rápida lectura de los números se pueden hacer dos conclusiones: los homicidios registrados en el ámbito del Centro Judicial de la Capital (que abarca todo el Gran San Miguel de Tucumán y localidades más alejadas) se incrementaron con respecto a los terceros trimestres de los últimos cuatro años. Pero, por primera vez después de dos años consecutivos de incremento, descendieron los crímenes de la inseguridad, es decir, los cometidos en situación de robo.

Las estadísticas no vienen acompañadas de buenas noticias. Por cuarto año consecutivo, el alza en la comparación entre trimestres se mantiene firme. Desde 2016, la cantidad de hechos de sangre no dejan de crecer. Con respecto al año pasado, el aumento llega a un poco más del 5%. Pero si se tiene en cuenta con los números de 2016, trepa al casi al 30%.

“A mí que no me vengan con números. La única verdad es que por las calles no se puede caminar tranquilo. No hay personas con la que te sientes y no te cuente que alguien de su entorno le haya pasado algo. ¿Cómo no haber tantos crímenes?”, se preguntó Luis Fernando Tolaba, jubilado que tomaba un café junto a un amigo en la esquina de Virgen de la Merced y 24 de Septiembre.

Carlos Rivadeneira escuchó atentamente a su compañero de mesa y luego disparó: “no creo en las estadística del Estado. No le voy a mentir. Usted como periodista sabe muy bien que en Tucumán cada dos o tres días tenemos un homicidio. Saquemos la cuenta si quiere y verá que no estoy equivocado”.

En el Gran San Miguel de Tucumán, con los 105 homicidios registrados en lo que va del año, se produjo un crimen cada dos días y medio. En 2017, esa cifra era de un homicidio cada tres, en 2018, uno cada cuatro y en 2019, uno cada casi tres días.

Este crecimiento se dio pese a que entre marzo y abril estuvo en vigencia el aislamiento social preventivo por el coronavirus. Al irse flexibilizando las medidas restrictivas, fueron incrementándose los homicidios. “Era lindo cuando toda la Policía estaba en la calle y no había nadie circulando. Después nos fuimos descuidando y aumentaron los casos de coronavirus y los homicidios. Así somos los tucumanos”, indicó María Marta de Pedraza.

En rojo

Los homicidios en situación de robo son los números que tiñen en rojo cualquier índice de seguridad. Y por primera vez en cuatro años, los también llamados crímenes de la inseguridad han disminuido, una tendencia que se mantiene a lo largo del año. Entre julio y septiembre de 2020, se produjeron nueve homicidios en ocasión de robo, casi la mitad de los 17 que se cometieron durante igual período de 2019 y seis menos que en 2018.

En los últimos tres meses, perdieron la vida cuatro personas en diferentes hechos de inseguridad. El año pasado, en el mismo lapso, fueron seis y, en 2018, cuatro.

También se redujeron considerablemente los casos de víctimas de robos que ultiman a sus victimarios, mal llamado “justicia por mano propia”. En el tercer trimestre de 2018 se registraron nueve hechos de estas características, en 2019, se llegaron a 10 casos y, en los últimos 90 días de 2020, se redujeron a cinco, es decir, un 50%.

Por último, en este trimestre no hubo terceros que murieron en hechos que se originaron por un delito contra la propiedad. En 2018 fueron dos, en 2019, una y en lo que va del año, ninguna.

“La verdad es que es una sorpresa esos números. Pensaban que eran muchos más los casos, pero no existe estadística que nos haga quitar el miedo a los tucumanos. Es muy grave lo que está pasando en la provincia”, comentó Juana de Arancibia, ama de casa.

“Esta situación se generó por la intensa presencia y control en la vía pública por parte del personal policial, especialmente durante este contexto de pandemia. A ello se le debe sumar las armas que son secuestradas en la calle en diferentes circunstancias. Por otro lado y no es un tema menor que la mayor parte de los detenidos en las comisarías corresponde a delitos contra la propiedad”, explicó el subsecretario de Seguridad José Ardiles.

Pura violencia

En este trimestre, como ocurrió a la largo de casi todo el año, los homicidios intravecinales fueron los que hicieron disparar los índices. Entre julio y septiembre se registraron 26 homicidios por conflictos entre vecinos. Son 12 más que los 14 de 2018 y 10 más que los 16 de 2019.

Hay otro dato positivo en medio de tantas estadísticas. Los homicidios intrafamiliares, que tuvieron un salto durante la etapa más dura de la pandemia, especialmente a lo que se refiere a femicidios, se frenó. En el trimestre que se cerró ayer hubo cinco casos, igual que el año pasado y uno más que en 2004.

“Indudablemente los niveles de intolerancia y violencia, especialmente en el contexto intravecinal y familiar ocurren en la mayoría de los casos puertas adentro, donde la policía no puede estar presente. A ello se le suman otros componentes como los altos niveles de intolerancia y violencia en algunos sectores de la sociedad, donde el alcohol también juega un papel preponderante”, explicó Ardiles.

Justamente, el Ministerio de Seguridad que conduce Claudio Maley desde el año pasado que viene lanzando diferentes programas para tratar de pacificar los sectores más calientes. Pero los resultados todavía no llegaron. De los 40 homicidios contabilizados en los últimos 90 días, 36 se produjeron en la capital. Las avenidas Mate de Luna, 24 de Septiembre y Benjamín Aráoz dividen a la capital en dos. Hacia el sur de esa traza imaginaria se registraron 24 homicidios, el doble de los 12 que hubo en el sector norte.

“No sé qué les genera sorpresa. Si la seguridad está dentro de las cuatro avenidas. En los otros sectores, no sólo no hay policías, sino que los vecinos están abandonados a las buenas de Dios. Sin agua, tapados de líquidos cloacales, con un alumbrado público dañado, las calles intransitables y hasta estamos incomunicados por la caída de un puente. Es terreno fértil para que la gente se mate”, dijo Laureano Ramírez que vive en Manantial Sur.

“Ya venimos impulsando un trabajo integral y multidisciplinario con otras áreas del Estado nacional, provincial y municipal para tratar esta problemática que compromete a todos. Requiere de una amplia y sostenida actividad de base, cuyos resultados no podrán evidenciarse en un corto plazo”, anticipó Ardiles en una entrevista con LA GACETA.

“Lo inmediato será el alivio que representará la puesta en marcha del Plan Cuadrantes de Patrulla, enfocado especialmente a fortalecer la prevención y las importantes inversiones anunciadas por el Gobierno en nuevo equipamiento y tecnología, como resulta la actualización del servicio 911, ampliar la video vigilancia, las comunicaciones y el crecimiento del parque automotor, con camionetas 4x2, otras 4x4 para el área rural y motocicletas”, agregó el funcionario.

Con los 115 homicidios registrados en lo que va del año, el promedio de cantidad de crímenes por mes es de 13 por mes. Si se mantiene esta tendencia, hasta el 31 de diciembre se podrían contabilizar 154, casi un 10% más de los 141 reportados durante todo 2019. Pero ese número sería mayor, puesto que octubre, noviembre y diciembre siempre se incrementan los hechos de sangre.

“Son meses complicados y sensibles en lo que respecta a homicidios. Si analizamos el motoarrebato en términos generales se encuentra amesetado. Sí se observa ahora a un delincuente que planifica los atracos, efectúa trabajos de inteligencia y analiza situaciones de riesgo”, comentó Ardiles.

El funcionario se mostró preocupado por lo que resta de 2020. “Los efectos de la pandemia traen ya aparejada una profunda crisis en lo social y económico. Si a eso le sumamos la intolerancia, la violencia y el hartazgo manifiesto en la sociedad, la situación genera un escenario muy complejo el escenario a futuro. Seguridad está al tanto y analiza cómo actuar”, concluyó el subsecretario de Seguridad.

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