Marcela Conti: videos artísticos que amenizan las redes sociales

Durante la pandemia, la actriz tucumana sube a diario trabajos de danza, teatro y poesía a Facebook e Instagram. Creatividad y humor.

16 Sep 2020 Por Roberto Espinosa
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EXPRESIVIDAD. “Agua” se titula uno de los trabajos de Marcela Conti.

Histrionismo. Soltura. Desenfado. Picardía. Danza. Poesía. Gestos teatrales. Recitados. Sensualidad. Juegos. Humor. “Mi amor por el teatro comenzó en la escuela primaria, mi primera obra teatral fue ‘Jettattore’, de Gregorio de Laferrère, donde interpretaba a don Lucas, tenía 15 años. Fue un antes y un después, ahí supe que era un amor para toda la vida”, confiesa. Reconoce a Oscar Quiroga, Rolo Andrada, Raúl Reyes, Carlos Alsina y Manuel Villarrubia Norri como sus maestros. El año pasado presentó los unipersonales “Muñeca en la valija” y “La Maga”, con los cuales cruzó las fronteras provinciales. Una de las cosas positivas de la cuarentena es haber potenciado en algunos casos la creatividad. Desde hace unos meses, con sus videos, Marcela Conti se ha convertido en una animadora diaria en Facebook e Instagram.

- ¿La idea de producir un video casero casi diario surgió espontáneamente?

- Surgió como una necesidad de jugar, poner el cuerpo, acceder a otro espacio, donde de algún modo recuperar lo encendido de la niñez y escapar a la pandemia y sus avatares. Una especie de duelo cuerpo a cuerpo entre el microscópico y yo. Covid versus Conti.

- La poesía ocupa un gran espacio en estas producciones, ¿cómo elige los textos para recitarlos y ambientarlos?

- Amo la poesía porque me acerca de una o quizás de todas las maneras posibles a mis abuelos maternos, Enrique y Silvia, ambos muy presentes en mi infancia. No sé bien si las elijo a las poesías, más bien creo que ellas vienen a mí, aparecen en un libro, en un e-mail de un amigo escritor, en un blog, en mi biblioteca, en escritores que admiro y sigo por las redes, cuando los oigo me maravillo y me invade un deseo irrefrenable de aprenderlas y narrarlas.

- Hubo uno especial dedicado Alfonsina Storni, ¿qué le atrae de su poesía?

- Alfonsina tiene un lugar privilegiado entre todos los poetas. Ella y Oliverio Girondo me han enamorado, son mi debilidad. De Alfonsina me atrae su particular mirada de lo femenino, su irreverencia, desobediencia, ductilidad, creatividad, resiliencia y el valor ante cada decisión. Ella no acató el destino de ser la mujer que escribe solo sobre el amor. Se aparta y con gran dominio de la metáfora, logra abrirse camino en un espacio destinado a los hombres. Asume su maternidad con libertad y su muerte con una dignidad admirable. Su vida toda es como su poesía: atrapante, encendida, atrevida, valiente y vanguardista.

- Cortázar también conquistó un lugar, ¿de qué le habla don Julio y su “Rayuela”?

- Don Julio, en “Rayuela”, me habla de inminencia y trascendencia, me habla de la búsqueda de Horacio, del club de la serpiente, de la Maga y su espíritu libre e inocente. Si bien “Rayuela” no es uno de mis preferidos, cuando me propusieron participar de la semana Cortázar organizada por la Sociedad Francesa, releí la novela. Leerla nuevamente fue recorrer otra vez un camino, una experiencia, porque Julio tiene ese poder de hacerte partícipe de la historia. Por momentos duele ver a Maga tan maltratada y humillada, logra llevarme a París, cruzar el puente, sentir ese cigarrillo encendido y si dudas me surgen, están esas notas al pie que tanto ayudan para comprender mejor la novela. Me pareció un libro intenso, melancólico, un juego de caminos y saltos, un descubrimiento permanente, una invitación a lo desconocido. El día que llegó Maga a la Sociedad Francesa, pudo pintar lo que tanto le gustaba, vestir de amarillo, color que amaba y decirle unas cuantas verdades a Horacio y a través de él a las mujeres presentes, que al finalizar la puesta se acercaron y me abrazaron de un modo que fuimos una sola alma.

UNIPERSONALES. La actriz estrenó el año pasado dos obras teatrales.

- El baile, sea folclore, tango o flamenco, también incursiona en la pantalla; no se limita solo a bailar, también piensa en el vestuario. ¿Trabaja previamente la idea o hay mucho de improvisación?

- El baile ocupa un lugar vital; me levanto bailando y tarareando alguna canción. Empecé a estudiar danzas españolas a mis ocho años, entre castañuelas y pasodobles fui creciendo. Más tarde, tomé clases de flamenco, danzas folclóricas en la ESEA y desde hace un año y medio, clases de tango con Oscar Suárez y Martín Concha Méndez. Por tanto, surgen los bailes de manera orgánica y natural, disfruto muchísimo bailar, me produce alegría, plenitud.

- ¿Qué rol juegan el humor, lo lúdico y lo sensual?

- Surgen cuando me dejo llevar por lo que sucede, cuando me permito habitar un “mundo”, otro, “cuando dejo la solemnidad de lado”.

- Los changuitos han sido destinatarios también de algunos videos, ¿son los más difíciles de hacer?

- Lograr la atención de los más pequeños con cuentos, narraciones y bailes me encanta, pienso que es el público más difícil, ellos ven más allá y no se conforman con estereotipos. Muchos de los videos que armo para los peques, los mando por privado a sus padres (la mayoría son sobrinos, ahijados).

- ¿Qué busca con estos videos? Se nota un disfrute personal, ¿pero hay también una búsqueda del otro, de sí misma a través de lo teatral?

- Más que buscar “algo” con los videos que subo a mis cuentas de Facebook e Instagram, creo que son mi modo de transitar este encierro en “libertad”; de algún modo vuelo con ellos, conecto con otros, juego con la niña que me habita y con la mujer que la sostiene.

- ¿El teatro es un abrojo de su cuerpo y alma?

- El teatro es para mí una posibilidad hermosa e inmensa de expresión, ocuparme de lo que me pasa por el cuerpo y el alma me da cierta paz. Hacerme cargo del fueguito que se enciende cuando actúo está bueno y aunque el covid me lleva la delantera, sigo dando batalla desde mi trinchera.

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