Antonio Daniel Estofán: “no viajé a Buenos Aires subrepticiamente”

El vocal decano de la Corte de Tucumán admitió que se sumó al auto oficial con chofer que usó la presidenta Sbdar la semana pasada y dijo que, gracias a la firma digital, puede trabajar en la capital del país como si estuviese en la provincia Estofán también afirmó que se opone a que el aspirante a juez pida un informe al psicólogo de su preferencia porque ello no “da garantías” y defendió la designación discrecional de parientes siempre que estos sean idóneos para los cargos públicos.

03 Ago 2020 Por Irene Benito
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Antonio Daniel Estofán (foto), vocal decano de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, negó que haya ocultado su traslado a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “No viajé subrepticiamente”, dijo ayer en una conversación telefónica afable en la que ofreció una explicación respecto de su periplo; se refirió a su oposición a la reglamentación del examen psicológico de los aspirantes a juez en el Consejo Asesor de la Magistratura y defendió el nombramiento discrecional de parientes idóneos. “Envié una nota a la Secretaría de Superintendencia para informar que iba a ausentarme, pero esto no figura en una acordada porque no pedí licencia ni me comisionaron. Gracias a la firma digital, puedo trabajar perfectamente a distancia, y emitir votos en actos administrativos y en sentencias”, comentó. El sábado, el abogado Gustavo Morales y la gremialista Alejandra Martínez habían solicitado a la Corte que aclare si Estofán había abordado el martes el mismo auto oficial que usó la presidenta Claudia Sbdar para asistir al acto de presentación de la reforma judicial en su condición de miembro del equipo de expertos constituido por el mandatario Alberto Fernández.

“Subí al auto de Claudia (lo condujo el chofer Carlos Enrique Andina) porque no tengo otra manera de venir para aquí”, dijo Estofán desde el departamento porteño que comparte con su esposa, la camarista de San Martín, Silvina Pérez Cuervo. A continuación, el vocal decano detalló las gestiones personales e institucionales que iba a desarrollar, y comentó que su intención original era viajar con el gobernador Juan Manzur. “A último momento, el gobernador no pudo salir, entonces decidí adelantarme para ir haciendo unos chequeos médicos”, manifestó. “Tenemos la oportunidad de participar en una reunión en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación para tratar un proyecto edilicio de interés de los tres poderes del Estado tucumano”, indicó. Y añadió que, además, estaba esperando que le concedieran una audiencia en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para conversar sobre la posibilidad de extender la jubilación especial a los funcionarios de oficinas de apoyo del Poder Judicial.

“A quienes se preocupan por mi salud les digo que estoy bien y que aquí en Buenos Aires puedo aislarme mejor que en Tucumán. No salgo para nada”, afirmó y calculó su retorno a la provincia para finales de la semana próxima. Estofán había estado en la capital argentina durante gran parte de la cuarentena, aunque sin la posibilidad de usar la firma digital. Ante la extensión de su estadía, los vocales Sbdar, Daniel Posse, Daniel Leiva y Eleonora Rodríguez Campos le otorgaron licencias sin especificar sus efectos sobre los haberes. El juez supremo luego regresó a esta ciudad y, según explicó, comenzó a ir tres veces a la semana al alto tribunal por integrar el grupo de riesgo de la covid-19 en razón de su edad y de una enfermedad preexistente. En su presentación, Morales y Martínez expresaron que la Corte había incurrido “en una omisión maliciosa” al abstenerse de precisar que Estofán se marchaba con Sbdar: “esta salida subrepticia reviste una gravedad institucional inusitada por la exposición del vocal con mayor antigüedad al coronavirus que circula en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El escándalo sería mayor en el caso de un accidente en el trayecto de un funcionario cuyo viaje no ha quedado registrado en una acordada. Es una falta de transparencia de parte de quienes deberían apegarse al derecho, la razón, la moral y la ética”.

Disidencia y defensa

Estofán acotó que estaba en contra de que los postulantes lleven su propia evaluación psicológica al CAM, como resolvieron los consejeros en la reglamentación aprobada el miércoles (se informa por separado). “Me opongo porque este procedimiento no ofrece garantías y desdibuja la idea original que llevó a agregar el requisito de aptitud psíquica a la ley que regula los concursos. Mi posición desde siempre es que el CAM debe buscar al mejor psicólogo y pagarle para que haga los informes. Realmente es mínimo el importe que esto representa en el costo total del procedimiento de preselección de jueces y en lo que significa para la sociedad tener el magistrado mejor preparado para el cargo. Este (requisito adicional) no tiene sentido si cada postulante busca al psicólogo que prefiera”, opinó.

En cuanto a la iniciativa del Colegio de Abogados para generalizar los concursos en los Tribunales, y en los ministerios públicos fiscal y de la Defensa, y acabar con el nepotismo, Estofán reivindicó las designaciones discrecionales de parientes siempre que estos sean “idóneos” (se informa por separado). “La hija de Claudia (Lucila Bercovich) está legalmente nombrada: cada vocal es dueño de designar a quien quiera y el resto no puede oponerse, siempre y cuando los elegidos cumplan con el requisito de idoneidad”, dijo. Y agregó: “esto ya era así cuando yo llegué (en 2007). El hijo del ex vocal decano (René) Goane (José Goane) trabajó como relator de su padre. Hoy no hay concurso para este puesto. La chica (Bercovich) es preparada. Yo de frente he designado a mi hija (María Marta Estofán) porque es idónea: la ley no dice que deba ser la mejor. El relator tiene que disponer de la absoluta confianza y de la lealtad del vocal porque controla la coherencia de sus votos: está dedicado exclusivamente a eso”.

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