Artes visuales: los murales comunitarios se bocetan por WhatsApp

Los diseños que surgen de las redes sociales pasarán luego a las paredesde algunos barrios.

30 Jun 2020 Por Jorge Figueroa

Guadalupe responde rápido con un dibujo cuando Pablo Guiot envía la consigna y cuenta que se iniciará un programa oficial. En el grupo de WhatsApp, los mensajes van y vienen y los proyectos que podrán concretarse en el futuro comienzan a construirse en el diálogo entre una decena de chicos.

En tiempos de pandemia y distanciamiento social, el programa Murales Virtuales, impulsado por el Ente Cultural, está realizando una adaptación de su trabajo en territorio.

“El proyecto se define en esta etapa, una vez que se consensúa un boceto final con todos los detalles y el color, para que en un momento posterior sea trasladado a una pared previamente asignada, mediante un sistema de cuadrícula”, explica el coordinador Guiot a LA GACETA.

Cuenta que ya tienen reservada una pared en la entrada del barrio ATE, que es bastante visible. “Trabajamos con Silvia Marrales y Eli Cárdenas, y le proponemos a los chicos que hagan un diseño colectivo a partir de ideas, imágenes y textos”.

Esta es la primera etapa, la del taller y cuando se pueda volver a la calle se pintará el mural. “Vemos que funciona por WhatsApp porque es lo que ellos usan y están familiarizados con ese medio. Y hay respuestas. O sea que también se cumple con otro objetivo, que es el contacto entre los participantes, que están aislados”, agrega el artista que desde hace tiempo se pasea entre galerías, museos pero también en los barrios. La propuesta se desarrolla en zonas vulnerables y se articula con organizaciones sociales, comunas y ONG.

HAY EQUIPO. Algunos de los jóvenes con la artista Eli Cárdenas, luego de haber concluido la obra el año pasado.

Para las autoridades se trata de generar actividades culturales procurando contrarrestar en parte los efectos negativos del aislamiento. Actualmente, la primera experiencia se está llevando a cabo junto a miembros de la comunidad del barrio ATE de El Manantial, nucleando un grupo de jóvenes a través del Centro Mate Cocido.

“La idea es aportar a la puesta en valor de la producción cultural local dentro de una comunidad, potenciar el aprovechamiento estético del espacio compartido y promover la generación de un relato colectivo en imágenes, a través de debates y acuerdos en una etapa previa”, describe Guiot, que tiene gran experiencia en el trabajo de artes en los barrios periféricos.

“No sé dibujar pero me imagino algo así... Como alguien tocando una guitarra, un violín con un barbijo puesto, un contrabajo”, se lee debajo de la fotografía de un dibujo realizado en una hoja de un cuaderno cuadriculado, que realizó Guadalupe. En otro de sus dibujos aparece una mujer no tiene cabeza; de su cuello salen estrellas, esferas, objetos, que semejan un universo, un cosmos particular.

“Qué bueno Guadalupe. Contanos cómo interpretás esta imagen. Yo veo como todo el universo puede salir de la cabeza de un artista”, le responde el coordinador. En otra imagen le agrega encendidos colores y reconoce que su propia hija también intervino en pintarlos. Allí comienza la interacción con las opiniones de los demás; nacerá el futuro mural. Pero la base, ya comenzó a construirse. A su vez, Elvira Quinteros sube un par de retratos femeninos, con rasgos muy marcados que indican que no es la primera vez que los dibuja y traza líneas.

Hace casi tres años, Guiot realizó un gran mural con los alumnos de una escuela en Villa Alem, unos 70 chicos hipoacúsicos. Y fue con el mismo equipo. Las autoridades indican que desean promover la construcción de identidad y el sentido de pertenencia a partir del reconocimiento y la valoración de la producción local, como bien simbólico y material.

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