MÁS PARA COMPARTIR. Los padres pasaron muchas horas con sus hijos. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

Niños y adolescentes encerrados, sin poder ver a sus amigos ni jugar con ellos. Sin poder ir a la plaza ni hacer deportes ni ir a clases. Cargados de deberes y escuchando información sobre muertos, enfermedad, problemas económicos y sociales. Los padres estaban afligidos sobre cómo podían reaccionar los chicos. Y para sorpresa de muchos “han aguantado, incluso mejor que nosotros”, comenta Graciela Yanicelli, mamá de un adolescente y de una nena. “Yo diría que hay que aprender de ellos”, añade.
Hubo miedos, ansiedad, frustración… todo un combo de sensaciones. “Los cambios son buenos en tanto nos exigen una capacidad de adaptación. Si podemos valorar eso, la pasamos mejor. Creo que esto fue muy bueno tanto para los chicos como para los adultos y ahora que estamos empezando a salir de nuevo, a retomar algunas de nuestras rutinas, es momento de reflexionar, de ver eso que recuperamos y nos hizo bien para tratar de sostenerlo, como por ejemplo, más tiempo para estar con los hijos y disfrutar del presente antes que vivir pensando en el mañana”, resume López.
Según Carolina Ovadilla también es necesario rescatar la capacidad de flexibilidad que desarrollaron los chicos y la oportunidad que nos dio esta cuarentena de entrenar la empatía: escuchar al otro y poder ponernos en la piel de él. La experiencia ha servido a muchos padres e hijos para vincularse un poco más. “Fue imprescindible rediseñar nuevos acuerdos y roles familiares, crear rutinas y nuevas experiencias de recreación. Creo que es momento de hablar con ellos, mostrarles todo lo positivo de lo que pasamos y preguntarles cómo se sienten. Y tratar de sostener esto en el tiempo. Sería una pena no conservar lo que ganamos”, resume la experta en inteligencia emocional.
Lo que aprendimos
- Las zonas de confort pueden cambiar de forma abruptamente.
- La comida casera no se había extinguido.
- Que la familia y los amigos son lo más importante.
- Lo fundamental del contacto con la naturaleza
- A escuchar y aburrirnos más.








