Consenso

09 Jun 2020 Por Gabriela Baigorrí
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Osvaldo Jaldo, Alberto Fernández y Juan Manzur

“No avanzaremos en nada que no tenga consenso”. Las palabras de Osvaldo Jaldo se escucharon ayer en el octavo piso del edificio del Poder Legislativo. Si bien fue en el contexto de una reunión con representantes de la actividad comercial y representantes de los bloques por los horarios de trabajo durante la pandemia, el mensaje parece ser también una advertencia para los de adentro, en la Cámara, y los de afuera, de la Casa de Gobierno. La espuma que generó la interna oficialista entre el gobernador Juan Manzur y el vicegobernador Osvaldo Jaldo recién se está disipando en el terreno político provincial. El escenario de esta contienda fue la Legislatura ¿Cómo quedó todo dentro del bloque parlamentario? Por el momento y después de varias reuniones, todo aparenta estar en calma.

Los chisporroteos se habían venido cocinando lento desde principios de año y estallaron antes y durante el tratamiento de la ley que pretende poner un freno a los motoarrebatos. La iniciativa del vicepresidente primero del cuerpo y uno de los hombres de confianza Manzur, Gerónimo Vargas Aignasse, había generado cruces dentro del bloque mayoritario (cuenta con 32 de las 49 bancas) que encabeza Roque Álvarez. Ambos, precisamente, habían protagonizado algunos desacuerdos.

Miembros del Ejecutivo y del Legislativo interceden para que la relación entre sus líderes se suavice, pero saben que aunque se muestren en paz es un estado inflamable que puede alterarse con cualquier chispa. La distancia entre Manzur y Jaldo habría llegado a Buenos Aires y autoridades nacionales se habrían comunicado con referentes del espacio para pedirles que aboguen por la unidad, porque consideran no sólo que es muy temprano sino también que es inconveniente transitar una interna en tiempos de covid-19.

Aunque no se esperan sobresaltos, porque hasta el momento se diseñó un temario políticamente liviano, todos advierten que hay que poner atención a la sesión del jueves. Manzuristas y jaldistas pudieron blanquear sus molestias durante una reunión del bloque, pero en política hay en ocasiones rispideces difíciles de limar. Inclusive, dentro del bloque del oficialismo hay quienes ya hablan de posibles cambios en la mesa de conducción legislativa que encabeza Jaldo. La elección suele concretarse recién en octubre, pero en términos dirigenciales ese mes está a la vuelta de la esquina. Específicamente, algunos se entusiasman con el supuesto reemplazo de Vargas Aignasse. En cambio, legisladores con más experiencia y otros cercanos al manzurismo consideran que siquiera pensar en ese cambio es descabellado porque sería formalizar un quiebre.

Las autoridades actuales se consensuaron cuando la dupla Manzur-Jaldo era simbiótica y cuenta con un representante de cada sección electoral.

Otro frente

Mantener una buena relación con la Nación y, específicamente con el kirchnerismo dentro de la coalición peronista, es otro esfuerzo que afronta el oficialismo local. Es sabido que Manzur se ganó con creces un lugar importante entre los gobernadores y ante el presidente Alberto Fernández. El vínculo complicado era en un comienzo con la vicepresidenta, Cristina Fernández. Hay dirigentes nacionales, que hoy ocupan puestos clave, que no terminan de digerir que Manzur haya decretado el fin del kirchnerismo en algún momento. Los gestos políticos, sin embargo, dan cuenta de que la relación se encuentra en un buen momento. La inclusión del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, en la última visita presidencial es un indicio de ello. Hombre de confianza de Máximo Kirchner, vino a “mimar” al gobernador y a tratar de diluir las fronteras entre los distintos sectores justicialistas del Frente de Todos tucumano. De hecho, Manzur y de Pedro hablaron bastante. Posteriormente, a Tucumán llegaron fondos fundamentales para los pagos a estatales. Con esa tranquilidad en el bolsillo público, toda negociación política es más suave.

El año que viene parece lejos pero, de nuevo, la dirigencia ya escribe y borronea nombres en listas de posibles candidatos a diputados y senadores (nuestro distrito renueva cuatro de las nueve bancas en la cámara baja y las tres de la alta). El Gobierno nacional pedirá lugares y sugerirá -sin posibilidad de discusión- ciertos nombres, porque usualmente ocurre al margen del signo político. De hecho, ya hasta se habla de alguna mujer de la familia Alperovich para la nómina o de la senadora Beatriz Mirkin.

¿Qué hará Manzur? ¿Querrá Jaldo promover algunos postulantes? Lo que se sabe hasta el momento es que no habrá espacio para experimentos ni caras demasiado nuevas y que se podría apostar por figuras ya conocidas. Probablemente las “sugerencias” sean prioridad porque en épocas de crisis, el apoyo financiero del centro del país es determinante. También que, como dijo Jaldo ayer, se hará o se intentará que todo sea por consenso.

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