La peor estafa

19 May 2020 Por Gabriela Baigorrí

Sólo dos meses pasaron desde que el Gobierno Nacional anunció la puesta en marcha del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que prevé una asistencia económica excepcional para las familias más vulnerables durante la pandemia. Por estos días, los 358.572 beneficiarios tucumanos están cobrando la suma de $10.000 mediante los cajeros automáticos y en el Hipódromo, dependiendo de la modalidad que eligieron al inscribirse. Los elogios llovieron para esta medida gubernamental, dado que, por un lado, llega directo al bolsillo de aquellos que se quedaron sin poder trabajar por la cuarentena; y por el otro, demuestra que el Estado puede reducir la burocracia en los trámites urgentes.

En el transcurso de este corto tiempo, sin embargo, las autoridades de la Anses no sólo tuvieron que desmentir casi semanalmente información falsa sino que también hubo innumerables intentos de estafas. Los más pobres no sólo están acechados por las enfermedades como la covid-19 o el dengue. Quedaron otra vez en el ojo de aquellos dirigentes que quieren sacar algún rédito político del beneficio, o bien, de los delincuentes que pretenden quedarse con el dinero.

Seguidilla

En Tucumán, el primer intento de “uso” de los más vulnerables provino por parte de algunos dirigentes políticos y sociales que mediante redes o directamente en oficinas municipales del interior convocaron a inscripciones para acceder al programa. Ni siquiera se había dado a conocer cómo se instrumentaría. Desde la Anses aclararon entonces que el trámite sería personal mediante la página oficial del organismo y gratuito, sin intermediarios. Punteros y políticos quedaron fuera de juego y se quedaron con las ganas de capitalizar algún rédito.

Los delincuentes, en cambio, siguieron en carrera. Una vez que se conoció cómo sería el trámite y que podría percibirse también sin una cuenta bancaria ni tarjetas de débito, los intentos de estafa proliferaron. Personas que se hacía pasar por personal de la Anses requería a los ciudadanos el código que les había brindado el sistema para el cobro. Este tipo de llamados continúa, aunque se efectuó una campaña nacional para advertir que ningún trabajador de las oficinas oficiales efectúa llamadas de este tipo, y menos, requiere datos tan sensibles.

A fines de marzo, el ex titular nacional de Anses, Alejandro Vanoli radicó cinco denuncias penales por supuestos gestores que identificaron en Salta, Misiones, Tierra del Fuego y Buenos Aires. El gerente regional Norte de la Anses, Jesús Salim, y el titular de las oficinas en Tucumán, Enrique Salvatierra, analizan por estas horas efectuar una presentación en la justicia federal. Llevarían a Tribunales un caso testigo: desconocidos llamaron a una docente de Bella Vista para ofrecerle el beneficio y ella les brindó su CBU para que allí le depositaran el IFE a un familiar que no estaba bancarizado. El resultado fue que ladrones extrajeron parte del dinero de la cuenta de la mujer.

Con los cronogramas de pago en desarrollo, el sistema de seguridad informática de la Anses encendió otra alarma de inmediato. Detectó una irregularidad recurrente: varios solicitantes habían ingresado el mismo mail o número de celular para recibir el código para el cajero. La sospecha es que otra vez aparecieron falsos gestores que retendrán parte del dinero o directamente, que se trata de una estafa a mayor escala. En todos estos casos, se acreditó el dinero sólo a la primera persona que ingresó los datos. Ante la duda, al resto le bloquearon la posibilidad de obtener el dinero por cajero y tendrán que recurrir en persona con su DNI para recibir el dinero en mano en el Correo. Entrarán en el grupo de remanentes que cobrarán los primeros días de junio, junto a quienes están en otras provincias o rectificaron sus datos filiatorios. Trascendió extraoficialmente que la anomalía se registró en alrededor del 10% de los aspirantes tucumanos. Hubo provincias en los que se anotaron hasta 80 personas con los mismos contactos.

Luego, y más recientemente, hubo informaciones truchas sobre “refuerzo” de dinero, sobre nuevas inscripciones o sobre la apertura de las oficinas para la atención presencial. Fueron inclusive publicadas por medios digitales de la región.

Lamentablemente, hay una larga lista de estafas vinculadas con los beneficios de la Anses. La venta de turnos o los “cuentos del tío” a los jubilados figuran en ella.

Las anomalías también fue advertidas por la obra social PAMI. En ese caso, se supo extraoficialmente que el sistema virtual de los médicos de cabecera para hacer las recetas de medicamentos estuvo 48 horas caído porque se clonó la página oficial. La pretensión habría sido la de hacerse con remedios costosos. Desde entonces, se optimizó el mecanismo y ahora se requiere un número de trámite, además de los usuarios y claves.

Cada vez que se anuncia alguna política social, aparecen también los peores estafadores. Esos que quieren buscar artilugios para sacar partido político, o los ladrones que entrampan y se quedan con lo que les corresponde a los más desesperados. En el Gran San Miguel de Tucumán, según el Indec, casi la mitad de los asalariados está en negro y la desocupación afecta a casi el 10% de la población. Al IFE en la provincia lo cobran más de 240.000 trabajadores informales. El resto de los beneficiarios son monotributistas de las categorías más bajas, jóvenes profesionales, pequeños comerciantes y trabajadoras de casas de familia.

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