La mirada sobre las comunas

Una idea que se gestó en el seno del Ministerio del Interior durante la gestión anterior y que está comenzando a tomar cuerpo en la Legislatura genera expectativas en las 93 comunas tucumanas. Los representantes de las unidades de gobierno estructuralmente más pequeñas siguen con atención el avance de una serie de proyectos que prometen una rejerarquización de las comunas rurales.

Según los fundamentos de las iniciativas, con el paso de los años las incontables reformas que fue sufriendo la Ley de Comunas, éstas perdieron facultades originales y capacidad económica. Más allá de lo institucional, hay quienes ven una intención política de empoderar y contener a más dirigentes del interior con la mirada puesta ya en las elecciones provinciales de 2023. Esto podría generar un rédito en las urnas: en las comunas vive el 30% de los electores tucumanos. Si bien es impulsada por el jaldismo de la Cámara, contaría con el visto bueno de la Casa de Gobierno para avanzar.

Cargo “fantasma” y 2023

Los proyectos están en estudio en la comisión de Asuntos Municipales de la Cámara y se unificarían porque cuentan con puntos y parlamentarios firmantes en común. Apuntan a la modificación de la Ley provincial 7.350 (Ley de Comunas Rurales) y están impulsadas principalmente por dirigentes de la sección electoral Este, como los parlamentarios Carlos Gómez, Daniel Herrera y Gonzalo Monteros.

Los textos presentado por Gómez son los más extensos y abarcan cuestiones estructurales, financieras e impositivas. El legislador, ex comisionado de Manuela Pedraza (2003-2015) y ex subsecretario de Fiscalización del Interior, propone la creación de la figura del subcomisionado. Actualmente, en el organigrama se encuentran el delegado a la cabeza del gobierno y el secretario habilitado, una especie de encargado administrativo, por debajo. El primero es un cargo electivo. La curiosidad es que cuando los vecinos de las comunas votan, lo hacen por el delegado y por un delegado suplente.

Este segundo cargo es “fantasma”, porque no existe como tal y sólo se activa si el comisionado debe ser reemplazado de manera definitiva. La figura había sido creada por motivos netamente electorales durante la primera gestión de José Alperovich para subsanar un inconveniente: varios delegados habían renunciado o muerto antes de asumir y no había cómo suplantarlos sin nombrar un interventor. En el mejor de los casos, los suplentes son nombrados como Habilitados o contratados por las comunas como asesores.

Otro ítem del texto apunta a reforzar el equipo de gobierno, brindándole entre dos y 10 asesores de Gabinete (dependiendo de la cantidad de habitantes) con un estatus equivalente al del habilitado. La intención, dicen, es que se puedan contratar contadores, abogados o ingenieros, por ejemplo, para evitar problemas con el Tribunal de Cuentas a la hora de rendir fondos y tener solvencia para gestionar fondos nacionales.

En cuanto a las facultades de los comisionados, les devuelve la potestad de administrar y percibir las partidas provinciales para el arreglo y mantenimiento de caminos terciarios, atando los montos a la cantidad de kilómetros en cada jurisdicción.

Gómez advirtió en contacto con LGPLAY que es necesario actualizar el Código Tributario Comunal y que las comunas vuelvan a percibir las contribuciones sobre los inmuebles, que desde el alperovichismo es cobrada por Rentas, a partir de la implementación de una especie de “pacto social” mediante el cual cedían a la Provincia ciertos ingresos impositivos a cambio de que se les garantizara el pago de salarios y de gastos de funcionamiento.

En coincidencia con el texto que llevaron Monteros y Heredia, apunta a actualizar los montos topes para las contrataciones directas, las licitaciones públicas y las ayudas sociales a personas e instituciones. La última revisión había sido en 2018 y la adecuación es un trámite periódico.

También hay una mirada política sobre el posible trasfondo de estas iniciativas. Dirigentes del peronismo con experiencia en el interior consideraron que tienen que ver con la decisión política del oficialismo provincial de fortalecer la contención de dirigentes en el interior; promover la motivación para trabajar electoralmente porque se pondrán 93 cargos más en juego y neutralizar algunas internas que se generan cuando los suplentes no son nombrados por sus compañeros de lista al asumir.

El interior, y particularmente las comunas, son la fortaleza del peronismo en épocas electorales: en 2019 una sola, El Chañar, quedó en manos de la oposición. Los porcentajes de votos suelen ser altísimos, alcanzando en algunas más del 80% de los sufragios.

Falencias estructurales

La discusión de los temas relacionados con la dirigencia de los pueblos reabre también el debate saludable sobre las falencias que viven algunos de ellos en materia de autonomìa, de recursos y de administración. La dirigencia sabe que, por ejemplo, hay casi una quincena de comunas que estarían en condiciones de ser municipalizadas y que incluso, cuentan con más habitantes que algunas municipalidades.

El problema son los recursos que se requerirían para hacerlo y quién cederá para que la torta de fondos se pueda eventualmente redistribuir. Otras comunas cuentan con tan pocos habitantes e ingresos que podían fusionarse con otras o ser absorbidas por municipios. Esta y otras postergaciones e inconsistencias se traducen, en muchos casos, en pueblos pobres con servicios que se quedan cortos y en administraciones excesivamente dependiente de la Provincia.

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