Artes escénicas: pequeñas escenas transforman el foco de la cámara en el espectador

El grupo Manojo de Calles crea un laboratorio con performances virtuales. Actores y actrices de distintas provincias, en la puesta de un género híbrido y contaminado.

29 May 2020 Por Jorge Figueroa

Entre el teatro y el cine o lo cinematográfico o cine teatro: es la performance, pero no cualquiera, sino una particular que cuestiona el propio género.

La performance se constituyó en los 60 del milenio pasado, como un lenguaje artístico híbrido, un arte contaminado como tantos otros. Contagiado, como el mismo virus que ataca hoy. El martes se lanzó en las redes sociales y en YouTube una experiencia denominada “Perfodemedias”.

Se trata de un proyecto que expulsa el “vivo” en el teatro, lo que seguramente será no poco criticado por los defensores de la tradición. Pero está claro que desde hace décadas existen el videodanza y la videoperformance. Para los tiempos del arte contemporáneo, no hay género que valga (que exista puro): todo está contaminado.

“La experiencia pone a prueba una mirada consciente sobre tu propio trabajo, el ojo, la mirada del otro está puesto en donde decido que mire, recorto, fragmento creando el cuadro, más aún cuando miro lo que se mira”, cuenta Sandra Pérez Luna.

El grupo Manojo de Calles generó esta propuesta con la participación de 13 performers, actrices y actores de diferentes puntos del país como Buenos Aires, Jujuy, San Luis y esta provincia: crear juntos pero a la distancia fue la consigna.

FORMATO DIGITAL. Los entrenamientos pueden ser la propia obra.

“Compartimos el tiempo, no el espacio”, fundamenta Verónica Pérez Luna. “Comenzamos a producir cada uno desde su casa a partir de la idea de un laboratorio de actuación ‘colectivo’ en aislamiento”, agrega. “Hay dos conceptos que trabajan en esta propuesta: el de epimeleia (untarse el cuerpo con miel los unos a los otros) que Michel Foucault propone como ética personal y social, y el concepto de idiorritmia (cada uno a su tiempo pero por el bien común) que (Roland) Barthes desarrolla en su libro ‘Cómo vivir juntos’”, explica la teatrista.

“Pero la carne deseada y ese delirio alquímico entre les actores y espectadores no me la darán jamás estos nuevos soportes. Tampoco la búsqueda utópica de lo perfecto, pero menos la democratización de la felicidad”, reflexiona el actor César Romero, otro integrante del proyecto.

Todo nace de la pulsión por actuar y de la propuesta de Manojo de Calles de juntarse a ensayar a la distancia. Hay un formato digital que surge a partir del aislamiento producido por la pandemia, y el foco de la cámara de un celular se transformar en el receptor.

Personajes

Una mujer que ofrece leer el futuro; otra que, desnuda, sentada en una parrilla cuenta que ha sentido el olor a carne quemada; una tercera que, disfrazada, interpela a la cámara. Un hombre se esconde en un armario y otro que desea vacaciones.

Son algunas de las escenas, protagonizadas por Sandra Pérez Luna, Celeste Lafuente, Tita Montolfo, Jorge Pedraza e Iván Santos Vega., que se pueden encontrar en el sitio Fuera de Foco. Virtual, de YouTube: “no están editadas, somos los performers autograbándonos con los celulares, es el trabajo autorreferencial que en el futuro puede ser una obra”, responde el grupo colectivamente a una pregunta de LA GACETA.

Pedraza integra el grupo fundador de Manojo, pero desde hace muchos años vive en La Boca, en Buenos Aires. “Ya veníamos hablando sobre el encierro en que estamos inmersos y surgió la idea de hacer pequeñas grabaciones. Trabajos chiquitos, con cámara fija, de pequeña extensión; fue muy buena la experiencia, muy fuerte los videos, y se ve que todos estamos, de alguna manera, iguales respecto al encierro. Lo fundamental es que pudimos conectarnos con actores y actrices y crear vínculos. Vimos que la tecnología nos podía dar oportunidad. Estamos en la búsqueda de un espectador virtual para decir cuánto sufrimos su ausencia y cuánto necesitamos su presencia”, describe.

Experimentación

El teatro y las artes escénicas siempre se jactaron de ser las únicas artes en vivo, y con el actor como protagonista central.

A principios del milenio algunas experiencias dejaron en un segundo plano al actor. Y con el coronavirus, el “en vivo” pasa a ser virtual, al mundo intangible, si es que se considera en esa dicotomía de lo real y lo virtual.

Al menos, es lo que se concluye de un proceso de profunda experimentación que se está registrando internacionalmente.

Manojo de Calles concibió Perfodemia como un laboratorio: por estos días están subiendo videos de ensayo, de entrenamiento, con pequeñas escenas, que quizá en el futuro se conviertan en una obra (o ya lo son), en una dramaturgia. “Por ahora nos interesa la cocina, la investigación sobre esta búsqueda de la actuación. Esta nueva categoría de espacialidad virtual nos pone en el reto de no volver superficiales nuestras relaciones humanas; no buscamos la instantaneidad ni la impronta del vivo”, sostiene la directora Verónica Pérez Luna.

“Cada uno se sitúa desde la autorreflexión en este contexto en el que se halla el mundo y el teatro. Y de su propia selección de material de actuación propuesto con libertad por las actrices y actores a partir de ciertas pautas técnicas y conceptuales propuestas desde la coordinación”, se puede leer en los fundamentos. También integran este laboratorio Liliana Ale, Vanina Carrasco, Karina Toloza, María Alejandra Monteros, María Elena González y Virginia Augur.

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