Rugby “light” para recuperar la sintonía

Las versiones sin contacto o de contacto mínimo han servido para engrosar las filas del deporte.

16 May 2020
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RESPETAR LA DISTANCIA. Antes de pensar en el juego, deberán planificarse entrenamientos en espacios bien delimitados.

Dentro de la pluralidad de realidades que existen al día de hoy en el país con respecto a la evolución de la pandemia, la de Tucumán permite proyectar la reactivación de varias disciplinas deportivas en el corto y mediano plazo, al menos de manera gradual. Como se explicó en la edición de ayer, el rugby lo tendrá un poco más difícil, por tratarse de un deporte con alto nivel de contacto, justo lo que hoy se trata de evitar en la medida de lo posible para reducir el riesgo de contagio. En la Unión de Rugby de Tucumán lo tienen claro: la vuelta será un proceso lento y delicado, y para instrumentar esa gradualidad necesaria deberá apelar a versiones descafeinadas del rugby que convoca a la cancha los fines de semana.

El primer paso, por supuesto, será la reapertura de los clubes como espacio de entrenamiento. Si bien los jugadores y jugadoras continúan entrenándose de forma aislada en sus casas (o en grupo vía Zoom), la motivación no es la misma que al hacerlo en el césped del club, aunque ahora deba ser con espacios delimitados para respetar la distancia social.

Recién cumpido ese primer paso se podrá pensar en el segundo, que es volver al juego. Como ya se dijo, para tener otra vez rugby de pleno contacto falta mucho, y primero habrá que transitar por versiones más light. La primera fase la integrarán modalidades desprovistas de contacto. Es decir, sin tackles ni formaciones fijas o móviles. La modalidad que prescinde por completo del contacto es el rugby de cinta (tag rugby), en el que el tackle se reemplaza por quitar una de las cintas que el portador de la pelota lleva en la cintura. Lo importante del tag rugby es que, al eliminar el contacto, no sólo es dinámico y entretenido, sino también muy seguro, por lo que se ha convertido en una suerte de llave para que el rugby entre en el ámbito escolar, donde siempre fue rechazado por considerárselo un deporte violento o peligroso. Si bien el tag rugby se utiliza por lo general con infantiles o con personas que recién se inician en la disciplina, en la URT creen que podría articularse una competencia de tag rugby para jugadores ya experimentados, como un primer paso.

Mucho más habital para quienes ya llevan años jugando es la tocata, una de las modalidades que se encuadran bajo el rugby de toque (touch rugby), que como su nombre lo indica, admite contacto pero mínimo. Es casi como jugar a la popular pilladita. Las variaciones reglamentarias que pueden introducirse son muchas, pero la base es la misma: para “tacklear” al portador de la pelota sólo hay que tocarlo, sea con una o ambas manos, dependiendo de lo que se establezca (no empujarlo, para evitar caídas).

Si se juega el Regional o los torneos nacionales es una discusión ulterior: de momento, con que se juegue de alguna forma ya será un avance.

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