La Argentina del “coronafault”

La Argentina del “coronafault”

Uno de los grandes deudores en moneda extranjera es el Estado Soberano, que accede a dicha moneda a un precio hoy muy inferior al valor del mercado.

10 Mayo 2020

Por Regina Martínez Riekes.-

“Nadie acepta el azar como parte de su propio éxito, tan solo de sus fracasos”

Nassim Taleb

Más restricciones, Más escasez, Más demanda insatisfecha

“En este momento la operación que usted intenta realizar no se encuentra disponible”, se leía en la plataforma de un banco de primera línea. Era lunes 4 de mayo. El fin de semana “largo” no había sido suficiente para adecuar los sistemas a las nuevas normas. Las restricciones implican optar por una de las dos opciones: acceder al dólar “barato” (dólar solidario) en cantidades restringidas (U$S 200) o bien comprar cantidades ilimitadas al precio de mercado (dólar MEP en Argentina o dólar cable para girar al exterior).

Mayores restricciones generan expectativa de mayor control y, por ende, disparan una nueva ola de compras. La tecnología hoy habilita a cualquier ciudadano a abrir de forma remota una cuenta comitente, transferir sus pesos y hacerse de sus preciados dólares con tan solo un click.

El circuito se termina cuando transfiere esos dólares desde su cuenta comitente al banco, luego los extrae y los guarda “bajo el colchón”. Los más sofisticados, compran dólar cable (divisa) y los giran a sus cuentas al exterior. El riesgo percibido de tener los ahorros en nuestro país compensa el sobreprecio que hay que pagar en este pasaje hacia jurisdicciones estables. Uruguay, Estados Unidos y últimamente Paraguay son los elegidos.

Estamos mal, pero no tan mal

“Me llegó información que van a pesificar depósitos en dólares. Que se viene un nuevo corralito” suele ser uno de los rumores más frecuentes desde el 2001. El problema hoy, si bien es grande, es otro.

Argentina llega a esta crisis con un sistema bancario sólido. En la práctica está dividido en dos subsistemas que no se conectan: uno en dólares y otro en pesos. El objetivo es evitar el descalce en moneda extranjera. En 2001, por ejemplo, era muy frecuente que cualquier asalariado con ingresos en pesos accediera a un préstamo hipotecario en dólares. Actualmente no existe esa posibilidad.

Hoy en nuestro país solo recibe un préstamo en dólares, quien sea capaz de generarlos y repagar su deuda. Ese derecho se reserva principalmente a exportadores.

El otro gran deudor en moneda extranjera es el Estado Soberano, quien accede a dicha moneda a un precio hoy muy inferior al valor de mercado. La brecha entre dólar oficial y libre es de alrededor del 70%. El “atraso cambiario” ya fue reconocido por el presidente Alberto Fernández. En Brasil, esta semana, la moneda extranjera tocó casi los 6 reales.

La regla es que no hay reglas

“¿No podríamos usar esas Letes para el pago de impuestos?”, se preguntaba un empresario el jueves 7 de mayo. El planteo tiene lógica. ¿Por qué aceptar una pérdida de valor del 57% en sus ahorros?

En 2019 había decidido apostar por el país. Financiar al Tesoro comprando Letes, bonos cortos con legislación argentina y vencimiento menor a un año. Las letras vencieron el 30 de agosto de 2019. En ese momento solo cobró un 15% del total.

El Estado propuso esta semana pesificar el remanente sin pagar. Por cada dólar que el Soberano debía, sin contar intereses corridos, reconocerá el equivalente a $ 67, es decir, dólar oficial. El pago sin embargo, no será de contado sino a través de una canasta de bonos en pesos con vencimientos hasta 2024. Esa canasta, valuada a precios de mercado, implica que por cada dólar se pagaría tan solo $ 50. Sumando ambas pérdidas -dólar oficial más valor de mercado de los nuevos bonos- la quita es cercana al 60%.

De esto se trata invertir en Argentina. Donde la regla es que no hay reglas. No hay instituciones. No hay cumplimiento de contratos. De esto se trata financiar el monstruoso déficit fiscal del Estado.

Deuda Ley Extranjera: cambian Los ministros, los juicios persisten

Esta semana, el comité de acreedores ad hoc reunió a 14.000 personas en una conferencia online. El objetivo fue convencerlos de no aceptar la propuesta del ministro de Economía Martín Guzmán.

A través de un comunicado de Prensa, el funcionario reconoció que estaba “decepcionado”. Se mostró dispuesto a escuchar y a tratar de encontrar un denominador común. ¿Dialogar ahora? “Es el reino del revés: Kicillof lógico, queriendo arreglar. Guzmán y, por ende, Fernández, a quien él dice representar, completamente radicalizados”, comentaban representantes de acreedores en las semanas previas de negociación.

En un intento desesperado por lograr mayor adhesión a la oferta, el premio Nobel y mentor de Guzmán, Joseph Stiglitz, reunió esta vez no “al mejor equipo de los últimos 50 años” pero sí al de “los economistas galácticos”. Sachs, Picketty, Phelps, Reinhart, Rogoff y una lista de académicos de renombre pusieron firma a la carta en apoyo a la negociación de deuda. Este sostén se suma al del papa Francisco, al de Diego Maradona, al de empresarios, gremialistas y hasta feministas.

Sería interesante conocer si quienes apoyan esta moción desde lo moral, también lo hacen desde lo económico. O bien sumar a la lista de adhesiones a jubilados, teniendo en cuenta que la cartera de inversiones del FGS ANSES, tiene un 67% en títulos públicos nacionales.

La sensación de quienes apuestan por Argentina, se resume en palabras del economista Thomas Sowell: “Nunca entendí por qué es egoísta querer quedarte con el dinero que ganaste, y no es egoísta querer quedarte con que otros ganaron”.

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