Entrevista a Fernando Marengo: “El margen del Gobierno para compensar los efectos recesivos del coronavirus es casi nulo”

Según el economista del estudio Arriazu, ante una crisis los países se dividen en tres grupos: los que son prudentes, los que tienen una moneda confiable y los que ni son prudentes ni tienen moneda, como Argentina.

16 Mar 2020 Por Hernán Miranda
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ANÁLISIS MACROECONÓMICO. Fernando Marengo es socio del prestigioso estudio Arriazu. BCBA

Fernando Marengo, socio del estudio Arriazu Macroanalistas, conversó con LA GACETA sobre las consecuencias que puede tener la pandemia en las economías internacional y argentina. Pronosticó que el mundo compensará el impacto recesivo más temprano que tarde; Argentina, en cambio, enfrenta la crisis sin demasiado margen de acción para operar. “En la medida en que queramos hacer políticas para compensar los efectos recesivos, posiblemente además de la pandemia tengamos una crisis financiera”, alerta.

-¿Qué efectos de la epidemia ya padece el sistema económico internacional?

-La pandemia ha impactado en el comercio internacional, el precio de las materias primas y un flight-to-quality (o vuelo a la seguridad, fenómeno del mercado financiero que ocurre cuando los inversores venden las inversiones de mayor riesgo y compran otras más seguras) desde los países emergentes hacia Estados Unidos que ha fortalecido el dólar y depreciado otras monedas. Pero los Gobiernos de Estados Unidos y Europa ya han empezado a tomar medidas para revertir los impactos del virus, y algunos indicadores de alta frecuencia de China ya muestran reversiones en la recesión que tenían.

-¿Entonces esto no puede generar una recesión a largo plazo?

-En China se había frenado la producción de los insumos que todo el mundo utiliza en sus matrices productivas, y por esa razón todo el mundo se había visto paralizado. Ahora se ve que a medida que el virus se desplaza, los países afectados reciben un impacto directo por la fuerte caída de la actividad económica y las medidas que toman para aislarse. Pero también después toman medidas que tratan de compensar los efectos recesivos. Así que espero que más temprano que tarde se solucione el problema y volvamos al mundo anterior.

-¿Cómo va a golpear en la economía argentina?

-La situación internacional hace que el mundo crezca menos, con algunas regiones en recesión, y que caigan los precios de las materias primas. Entonces, si uno piensa en la Argentina, ve que exportará volúmenes menores a precios más baratos, con lo cual el primer impacto será una menor actividad económica por un menor nivel de exportaciones y un menor nivel de recaudación. Además, el Gobierno ha empezado a tomar medidas para tratar que el virus no se expanda domésticamente y, a su vez, la gente ha empezado a aislarse de manera individual. Entonces todo va contra la actividad económica y la situación fiscal.

-¿Cómo se traducirá esto en la pobreza y la inflación?

-Claramente la caída de la actividad económica complicará todas las variables laborales y sociales. ¿Qué puede hacer el Gobierno? Yo separo los países en tres grupos: los que son prudentes, los que tienen moneda y los no son prudentes ni tienen moneda. El prudente ahorró en el momento bueno y ahora puede desahorrar para mitigar la crisis. El que tiene moneda, como Estados Unidos, puede emitir para tratar de mitigar la crisis. Y si la gente desconfía y no quiere gastar los dólares emitidos, los ahorrará. Después hay países, como Argentina, donde el margen de acción del Gobierno para compensar sin consecuencias los efectos recesivos del coronavirus es casi nulo. Si Argentina dijera: “vamos a expandir el gasto público para revertir la recesión”, uno preguntaría: “¿cómo lo vas a financiar, si no tenés acceso al crédito?”. Y Argentina contestaría: “bueno, vamos a emitir pesos”. Pero ¿cuál es la diferencia entre Argentina y Estados Unidos? Que si acá emitís pesos, nadie los quiere en el bolsillo, de manera que esos pesos van contra el tipo de cambio. Entonces no tenemos mucho margen de acción para operar, y en la medida en que queramos hacer políticas para compensar los efectos recesivos, posiblemente además de la pandemia tengamos una crisis financiera.

-¿Qué consecuencias tiene la crisis internacional para la negociación de la deuda argentina?

-Cuando uno piensa en la reestructuración de la deuda y se habla de su sustentabilidad, por detrás está el superávit fiscal necesario para pagar los nuevos servicios comprometidos. Pero acá no vamos a tener superávit y eventualmente podemos llegar a tener déficit a causa de la situación internacional. Personalmente, yo creo que Argentina no tiene un problema de solvencia de deuda, sino uno de liquidez, y que ese problema de liquidez está concentrado en los bonos emitidos bajo legislación nacional. Por lo tanto, me parece que la situación mundial económica y financiera debería ser una buena excusa para que el país diga que posterga la renegociación de la deuda de legislación extranjera y pague los vencimientos bajo esa legislación de este año, que son U$S 4.500 millones, porque existe la posibilidad de que la reestructuración de la deuda de legislación extranjera sea un fracaso.

-¿Y qué hay que hacer con los bonos emitidos bajo legislación nacional?

-Ahí es donde está el problema de liquidez y donde deberíamos enfocar la reestructuración este año. Todo el mundo dice que la deuda argentina es 90 % del PBI (producto bruto interno). Pero los que dicen eso toman el PBI del primer trimestre de 2019 y el tipo de cambio del 31 de diciembre. El problema es que en una economía como la de Argentina, con alta inflación, hay que ajustar lo que pasó con los precios. Si uno hace ese ajuste, la deuda no es 90 % del PBI, sino que es 70 %. Y si le saca la deuda con el Banco Central, ya es 60 %. Por eso digo que es un problema de liquidez y no de solvencia. Ahora, 15 de esos puntos del PBI vencen este año, y es imposible pagarlos sin reestructurarlos. Pero de estos 15 puntos, alrededor de un punto es vencimiento de legislación extranjera. Después hay 13 puntos de legislación nacional y un punto de organismos internacionales. Entonces no tiene sentido quedar al borde del default por no pagar U$S 4.500 millones. Es algo que pienso desde antes del coronavirus, pero la pandemia nos da la posibilidad de decir: “mejor vamos solo con la deuda de legislación nacional, y por ahora pagamos la de legislación extranjera”.

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