La Antártida bate un nuevo récord de temperatura: qué consecuencia podría traer

Se conoció una medición que no se asocia a ese continente ni siquiera en verano.

19 Feb 2020 Por Soledad Nucci
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MOMENTO DE INFLEXIÓN. Febrero está siendo un mes despilfarrador en temperaturas tristemente célebres.

A mediados de febrero, la Antártida registró un récord histórico de temperatura máxima: 20,7°. La noticia fue dada a conocer por científicos brasileños que siguen los parámetros climáticos en la Isla Seymour, también conocida como isla Marambio, en el extremo norte de ese continente. Aunque apenas unos días atrás, el jueves 6, en la base argentina Esperanza se había tomado otra marca jamás vista desde 1961: 18,4°.

Estas dos cifras vienen a confirmar una prueba más de los efectos del calentamiento global. Fueron oficializadas por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y, en el caso de la base argentina, también por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). “Se trata de unas temperaturas que no asociamos a la Antártida, ni siquiera en verano”, ha comentado en Ginebra la portavoz de la OMM, Clare Nullis.

Con respecto al registro en nuestro extremo sur, Nullis ha dicho -específicamente- que esta parte de la península se está calentando muy rápido. En concreto, que en los últimos 50 años el termómetro ha aumentado casi 3°.

Los profesionales del SMN han coincidido, al advertir que la lengua de tierra que se extiende hacia la Argentina es la más afectada. “Todos estos valores son atípicos. Y están muy lejos de las estadísticas normales, que en la base Marambio ronda en 1°C de máxima en febrero”, se lee en el documento dado a conocer por el organismo local.

La información sobre los niveles térmicos llega en un contexto donde distintos estudios académicos reflejan el impacto del cambio climático en el Polo Sur.

A colación, Claire Parkinson, una científica climática de la NASA, le dijo a la agencia de noticias AFP que en solo tres años la Antártida ha perdido tanto hielo como el Ártico en 40 años.

Menos hielo, más mar

La Antártida es fría, ventosa y seca. Almacena cerca del 70% del agua dulce del mundo en forma de nieve y hielo. Posee un tamaño de 14 millones de kilómetros cuadrados. Y tiene nexos con casi todos los océanos del mundo. Por eso, predecir el cambio climático en esta región resulta fundamental para entender qué puede pasar en el resto.

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), un paraguas de las Naciones Unidas, avisa que las masas de hielo de la Antártida y de Groenlandia se vienen derritiendo a un ritmo sin precedentes. La consecuencia más inmediata es la subida del nivel del mar. Y ello acarrea otros graves efectos, a su vez.

En primer lugar, produce una mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos extremos costeros, como las inundaciones, que tienen lugar durante las mareas altas y las tormentas fuertes. A fines del año pasado, Google Earth presentó una espeluznante simulación sobre el destino de las principales ciudades marítimas, como Buenos Aires; Río de Janeiro; Londres; Nueva York; Bombai; Shanghái; Lagos o San Francisco.

Además, la disminución del manto de hielo genera cambios en los ecosistemas.

“Todo esto evidencia la necesidad de una reducción urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero”, concluye el informe del Servicio Meteorológico Nacional, que lleva las firmas de los investigadores Mercedes Poggi, Alejandro Godoy, Luciano Vidal, Ernesto Petino Zappala y Cindy Fernández.

Corrientes oceánicas

Mientras tanto, los científicos del programa antártico de Brasil han expresado que la temperatura en Seymour viene siendo irregular desde hace dos décadas. Esta anormalidad podría ser el resultado de la influencia de ciertos cambios en las corrientes oceánicas y de eventos como El Niño.

La última década fue la más calurosa de todos los tiempos y concluyó con 2019 registrado como el segundo más caluroso, después de 2016. Y 2020 arranca con la misma tendencia, con el mes de enero más caluroso jamás visto, según los anticipos de los servicios europeo y estadounidense. El calentamiento global es un hecho. Un hecho medible. Se ha acelerado. Más temprano que tarde, lo que suceda en la Antártida nos afectará a todos.

Glaciar Pine Island: se desprende un iceberg de 300 km2

Un satélite de la Agencia Espacial Europea ha captado las imágenes de la separación de un gigantesco iceberg, de cerca de 300 kilómetros cuadrados, del glaciar Pine Island, en la Antártida. El hecho sucedió a comienzos de febrero y coincide con la noticia de la Organización Meteorológica Mundial de que una base de investigación ha registrado una temperatura de 18,3 grados en la Antártida, del lado argentino, y de unos 20°, en una zona investigada por científicos de Brasil. Se trata de las temperaturas más altas, desde que se realizan mediciones.

Península Fildes: primer febrero sin nieve

Marcelo Leppe, director del Instituto Antártico Chileno, ha dicho que es la primera vez, en los ocho años que lleva viajando a la Antártida la primera semana de febrero, que no hay nieve en la península Fildes. Sus declaraciones fueron reproducidas por el canal National Geographic en español, a través de su sitio web. También Frida Bengtsson, especialista en medio marino de Greenpeace, ha hecho oír su voz con otra impactante declaración: “la Antártida se calienta con el resto de nuestro planeta”.

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