Con los pies en el agua, y pan artesanal en la mano - LA GACETA Tucumán

Con los pies en el agua, y pan artesanal en la mano

En El Cadillal las degustaciones gastronómicas nunca faltan. Conocé algunas de las opciones para saborear las tardes.

15 Feb 2020

Primero vino el kayak, le siguieron los paseos en ojotas por el filo del río y las escaladas entre piedras con las coronas verdes del cerro Medici como postal. Ahora, es tiempo del break y eso solo puede significar una cosa: comida.

Al dejar atrás la zona de la playa, todos los caminos conducen al complejo Puerto Argentino. La gigante estructura con escaleras, giros y embarcaderos aún no está terminada, pero los turistas ya podemos sacar el mate y recostarnos en los bancos de cemento.

LAGOFERIANTES. En la feria se vende artesanías, indumentaria y postres.

El espacio cuenta con juegos para niños, foodtrucks, un anfiteatro a cielo abierto y -del otro lado del recorrido- un bar que pronto será inaugurado. Con sus mesas de madera tricolor y de piedra apilada, “El Faro” encarna la promesa gastronómica de sabores simples, junto a vistas impactantes. Allí, los turistas podrán disfrutar de un menú de comidas rápida que permita sentarse con la bandeja a mirotear el perilago.

Sin embargo, la mayor novedad de esta sanguchería está en su etiqueta eco-friendly. “Tenemos pensado implementar bolsas reciclables y que la basura que se genere pase por un tratamiento de tres etapas para el reciclaje”, detalla el dueño, Pablo Filippi, en una especie de meeting pre-inauguración para algunos afortunados.

Además, la iluminación del exterior será con luces led y las sombrillas tendrán incorporadas pequeños cargadores portátiles y puertos USB para revivir nuestros celulares. Vistas, tecnología y hamburguesas, ¿qué más se puede pedir? Cierto, el postre.

“Yo estuve aquí”

El cálculo de calorías que resulta de tantos excesos (buenos) llevan a que debamos ponernos en movimiento para “bajar la comida”. La mejor opción es una caminata corta -en busca de souvenirs- hasta la seguidilla de locales de madera que se asoman a unos 500 metros del anfiteatro. Desde hace cuatro años es allí donde funciona “Lagoferiantes”, un espacio comercial que retrata a la perfección el esfuerzo de 10 mujeres emprendedoras que decidieron reflotar la zona exhibiendo sus artesanías y sus productos caseros.

Para los visitantes que recién estacionan cerca del espejo de agua, la feria ofrece agua caliente ($ 30) y el alquiler de equipos de mate ($ 130). Las posibilidades se completan con alfajores de maicena ($ 10), empanadillas ($ 20), tartas ($ 70) y las maravillosas conservas ($ 180) que brotan de las manos de María Eugenia Yapura.

CASA DE TÉ. En “La Solana” las meriendas y los desayunos son al aire libre.

Su marca se llama “El Alto” y la hilera de frascos que se exhiben en la mesa llega a más de 40 variedades.

Hay mermeladas, escabeches, porotos, garbanzos, chutney, salsas pomarolas... aunque el gran descubrimiento son los regionales endulzados con stevia y los jugos agroecológicos ($ 90). “Vienen directo de mi huerta”, afirma María Eugenia, mientras mueve unas botellitas de vidrio con limonada y refrescos de papaya y de maracuyá.

Refugio gusto a anís

Podemos culpar al esfuerzo de remar o a los efectos de los minerales del río. El problema es que las tentaciones dulces continúan apareciendo y solo falta la merienda para despedirnos de los sabores de El Cadillal.

Esta vez la locación es en “La Solana” (kilómetro 4 de la ruta 347), una hostería con seis cabañas, pileta y pompones colgando de los árboles. Durante el día el establecimiento funciona como casa de té y, al fondo del jardín, se asoman los números de las habitaciones con mandalas incrustados. El tesoro escondido acá es la panificación con un catálogo de pancitos de chía, bollos de anís y pan de zapallo tan suave que, al aplastarlo, las migas caen automáticamente al piso.

PERILAGO. El complejo Puerto Argentino cuenta con mesas para picnic.

El secreto de los viajeros recurrentes es agregarle dulce de leche o mermelada ($ 130); ambos productos de elaboración propia.

Acá rige la premisa “de la quinta al plato” y, apenas unos pasos en línea recta más tarde, nos encontramos con un patio lleno de árboles de duraznos, limoneros (con los cítricos aún verdes), limas en proceso de crecimiento e higos diminutos.

Claro que muchos de los visitantes todavía no se percataron de este goloso detalle. Ellos están demasiado ocupados dormitando en las hamacas paraguayas o sirviendo tereré con la mitad del cuerpo dentro del agua. Qué linda es la calma después del atracón.

Descuentos: podés pedir una cuponera con rebajas en diferentes servicios y compras

Sumado al beneficio que implica disfrutar de una tarde al aire libre, los visitantes que quieran dar una vuelta por el dique Celestino Gelsi tienen la oportunidad de abaratar costos mediante una cuponera con ofertas. Entre los descuentos hay un 15% menos en el precio de conservas, dulces, vidriofusión y tejidos artesanales dentro del predio de los Lagoferiantes. Además, hay varias promociones en el rubro de la gastronomía. También se contempla un 15% off en los paseos en aerosilla, una merma del 20% para las excursiones en kayak y la entrada gratuita al Museo Arqueológico El Cadillal (MAC). Los cupones pueden retirarse de la oficina de información del Ente Tucumán Turismo (24 de Septiembre 484) y el límite es de un billete por persona.

Precios a tener en cuenta

- $ 350 cuesta la docena de empanadas de mondongo, de pollo o sfijas.

- $ 80 sale la humita en chala.

- $ 300 es el valor promedio de una pizza especial (con jamón y aceitunas).

- $ 150 se puede gastar en una botella de gaseosa, de un litro.

- $ 100 invertís como mínimo en una cerveza de 730 cc.

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