Dentro de la carpa: nacieron y crecieron en un circo, y hoy crían a sus hijas allí

Cómo es vivir en un espectáculo. Qué pasa cuando se apagan las luces. Integrantes del "Circo Mundial" cuentan su experiencia.

25 Ene 2020 Por Camila Carceller

Son cirqueras de sexta generación. Sus tatarabuelos fundaron el primer circo de la familia y, años más tarde, su padre hizo lo propio acá en Tucumán. Hoy, ellas son mamás y están criando a quienes podrían pertenecer a la próxima camada.

Ese es un pequeño resumen de la historia genealógica de Joana y Gisella, dos de las tres hermanas Yovanovich, integrantes e hijas del fundador del 'Circo Mundial', actualmente instalado en Tucumán. 

GISELLA. Hace acrobacias en altura y trapecio. LA GACETA/ INÉS QUINTEROS ORIO

Gisella es la más grande, tiene 28 años y hace acrobacias en el aire. Nació y creció en este circo que su padre fundó en Famaillá. Empezó a entrenar esta disciplina cuando tenía cuatro años y cuando terminó el colegio decidió que se dedicaría a ella toda su vida. "Cuando egresamos nos dieron a elegir continuar en el circo o estudiar una carrera tradicional y yo elegí esto, obvio", contó.

A pesar de estar todo el año rodando por las rutas argentinas, los niños del circo deben estudiar y cumplir con el calendario escolar. "Aunque nos quedemos tres días, ellos tienen que ir a la escuela porque tienen un límite de faltas y nos controlan con eso", explicó Gisella.

Para uno que no está acostumbrado, la vida dedicada a un espectáculo de estas características puede ser complicada pero para ellos es normal: "hacemos las mismas cosas que los demás salvo que no nos instalamos en un solo lugar. Es más, cuando estamos mucho tiempo parados no vemos la hora de irnos".

PEQUEÑAS. Isis, la hija de Gisella, una de las más pequeñas del circo. LA GACETA/ INÉS QUINTEROS ORIO

"Es mágico vivir acá, no me imagino en otro lugar", agregó.

La más grande de los hermanos fue mamá a los 26 y actualmente Isis, su pequeña de dos años, es su única compañera de cuarto. Ambas viven y viajan en una casa rodante que tiene todas las comodidades: cocina, lavarropas, habitaciones y baño. 

Joana es la otra hermana, la del medio. Tiene 25 años y una hija de nueve meses: Aimé. Su situación es diferente a la de Gisella, ya que ella vive con el padre de su bebé. Él también trabaja en el mismo circo, fue justamente allí donde se conocieron y se pusieron en pareja.

"Vivir en el circo es lo más maravilloso que puede haber. Es hermoso, sobre todo en la infancia, ver trabajar a tus papás, a tus tíos cuando comienza la función y sentir que querés hacer eso algún día", comentó.

JOANA. Tiene 25 años y es acróbata. LA GACETA/ INÉS QUINTEROS ORIO

La joven también es acróbata. Su primer número en el circo fue como contorsionista y, con el paso de los años, comenzó a practicar en las alturas. 

Las chicas dicen que no se imaginan cómo hubiesen sido sus vidas si no hubieran nacido en el circo, pero afirman que seguramente habrían elegido hacer algo similar a lo que hoy practican. "Me hubiera encantado bailar en el Colón", cerró Gisella.   

El 'Circo Mundial' se encuentra ubicado en la esquina de Catamarca y Sarmiento. Tiene funciones todos los días por la noche: lunes a viernes, a las 22; sábados y domingos, a las 20 y a las 22.  

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