RIESGOS. Las condiciones en los campos de refugiados fueron denunciadas. reuters

CIUDAD DE MÉXICO.- Con un vuelo a Guadalajara, Estados Unidos comenzó ayer a enviar a deportados mexicanos al interior de México, la más reciente medida para restringir los flujos migratorios hacia el norte. El vuelo, procedente de Tucson, es parte de un programa denominado Procedimiento de Repatriación al Interior de México (PRIM), que inició en 2013 y que estaba suspendido.
La Secretaría de Relaciones Exteriores no precisó la cantidad de mexicanos que llegaron, pero dijo que los siguientes vuelos de este tipo se reanudarán en enero de 2020. Algunos de los repatriados serían llevados a una casa de asistencia en Guadalajara.
Hasta ahora, Estados Unidos se había centrado en enviar a centroamericanos a su país o regresarlos a México a esperar una respuesta a su solicitud de asilo bajo el Protocolo de Protección a Migrantes, que inició en enero.
Los centroamericanos constituyen un gran porcentaje de los deportados desde Estados Unidos. Los mexicanos enviados de regreso a su país han sido generalmente devueltos a la frontera entre Estados Unidos y México. En los últimos años, migrantes y solicitantes de asilo centroamericanos han constituido un gran porcentaje de los deportados desde Estados Unidos. Los mexicanos enviados de regreso han sido generalmente devueltos a la frontera entre Estados Unidos y México.
El presidente Donald Trump ha hecho del freno de la migración ilegal una de las principales prioridades de su mandato y de su campaña de reelección para el 2020.
El mandatario ha presionado a los gobiernos de México y las naciones centroamericanas para que patrullen mejor sus fronteras en busca de frenar a los migrantes y ha hecho que quienes solicitan protección de asilo en Estados Unidos esperen sus procesos fuera de territorio estadounidense o busquen refugio en otro lugar.
Esa política derivó en graves peligros para los migrantes. Esta semana se multiplicaron las denuncias sobre las condiciones en las que esperan respuestas a sus solicitudes de asilo. Ejemplo de ello es lo que está pasando en Ciudad Juárez, una de las más peligrosas de México, donde -con temperaturas bajo cero, cientos de mexicanos, entre ellos unos 200 niños pequeños, dormían a la intemperie, mientras autoridades trataban de llevarlas a refugios preocupadas por su salud.
En los últimos meses, Ciudad Juárez ha visto un aumento de los mexicanos que piden asilo en Estados Unidos, lo que ha generado problemas logísticos debido al bajo número de casos que las autoridades estadounidenses atienden al día en el paso fronterizo.
La lista de espera es de unas 1.200 personas, de las cuales cerca de 550 se quedan en campamentos cerca del puente hacia Estados Unidos, dijo el gobierno de Chihuahua. Muchas familias se niegan a moverse, por temor a que alejarse del lugar les haga perder su lugar en las listas para los trámites migratorios.
Casi la mitad de quienes están en los campos son niños menores de 12 años, sostienen autoridades.
“Por su propio bien, no pueden estar en estos espacios públicos”, expresó Enrique Valenzuela, quien dirige los servicios de protección civil en Chihuahua y quien ayer trataba de persuadir a los migrantes para que se mudaran a refugios. Los pronósticos del clima predicen temperaturas de congelación en Ciudad Juárez-El Paso para el fin de semana. (Reuters)







