BUENOS AIRES.- De momento, ser puntero de la Superliga viene siendo un placer momentáneo. Es tal el amontonamiento en la parte alta de la tabla que el efecto de cada resultado es meramente transitorio. Por caso, la condición de único líder que ostenta Boca después de su triunfo por 2-0 de local sobre Unión: que mañana siga siendo exclusiva o no dependerá de lo que hoy haga Argentinos Juniors, el único con posibilidades de darle alcance. Para ello, deberá ganarle a Newell’s, al que recibirá a partir de las 21.10.
De todas maneras, nada de eso le resta valor al triunfo de Boca, que lo necesitaba para cambiar el foco después de una semana difícil, marcada por la final de Copa que jugó River y por sus propios conflictos políticos internos, agravados a partir de la decisión de Juan Román Riquelme de acoplarse al bloque de Amor Ameal y Mario Pergolini, desairando al oficialismo. Román recibió el espaldarazo de la tribuna ayer (salvo por “La 12”, claro), que coreó su nombre y se pronunció en contra del presidente Daniel Angelici y su Comisión Directiva.
Dentro del rectángulo, el “Xeneize” ganó bien. De hecho, se quedó corto después de plasmar una de sus mejores actuaciones dentro de un semestre bastante pobre en cuanto a juego. Si bien es cierto que el “Tatengue” arrastra un rendimiento muy bajo, el equipo de Gustavo Alfaro mostró pinceladas de fútbol en los pies de Eduardo Salvio, Emanuel Reynoso y Alexis Mac Allister. Este último fue quien selló el 2-0, luego de que Ramón Ábila abriera la cuenta con un potente cabezazo. De haber sido más efectivo, lo de Boca hubiera sido goleada. Quizás, ese ahorro pueda servirle para cuando enfrente al “Bicho” en la próxima fecha. (Especial)







