Cuanta plata se necesita para actualizar los canales del Gran Tucumán

Las autoridades de la Dirección del Agua coinciden en que se requieren tres obras, al menos, para mitigar las inundaciones: construir el canal La Rinconada, arreglar el canal Caínzo - Las Piedras y ensanchar el canal Norte. Dos de esas tres, transportan las aguas que bajan del cerro San Javier.

24 Nov 2019 Por Soledad Nucci

El canal Yerba Buena puede soportar que pasen, en un segundo, hasta 300 metros cúbicos de agua. El canal Caínzo - Las Piedras tiene el mismo valor máximo de diseño. En el canal Sur, esa cantidad oscila entre los 500 y 600 metros cúbicos de agua por segundo. Para los tres casos, se tomó una recurrencia de 45 años. Eso significa que, cuando se hicieron esas construcciones, se estableció la capacidad en función de las lluvias máximas esperadas para las próximas cuatro décadas y media. “Mientras mayor sea la recurrencia, más caras y más grandes serán las obras”, explica Mario Parrado (65 años), el ingeniero civil que conduce la Dirección Provincial del Agua (DPA). Hoy, esos tres canales han colapsado.

En una piscina de 12 metros de largo por seis metros de ancho entran 108 metros cúbicos de agua. Se podría decir que el canal Yerba Buena toleraría que le vuelquen, en cierto punto, hasta tres piletas cada un segundo. Sin embargo, la comparación es poco feliz. No es lo mismo hablar de agua almacenada que de agua que se escurre a una determinada velocidad y por una determinada sección. Pero para quienes nada saben ni de hidráulica ni de ingeniería, el dato podría servirles para formarse una idea.

CANAL NORTE. Vista del colector desde las avenidas República del Líbano y Francisco de Aguirre.

El cambio en el uso del suelo al pie del cerro -que sustituyó, primero, los bosques nativos por cultivos y, después, esas fincas por viviendas y pavimentos- es la primera razón que provoca que los canales reciban más agua que antes. La segunda causa es el cambio climático, que hace que en las regiones húmedas las lluvias sean más frecuentes y más intensas. Así lo entienden Parrado y Martín Iturre (35 años), el también ingeniero civil que ha quedado a cargo de la subdirección.

Si se sigue con el ejemplo del canal Yerba Buena y se piensa que fue construido en la década del ´60, se entiende que nadie hubiera sospechado que el piedemonte iba a poblarse tanto. “Se han urbanizado los conos de deyección, que son las salidas naturales de las quebradas. Sirven para filtrar y para demorar el agua de lluvia. Eso es peligroso. En ese tipo de ambiente, no se puede autorizar ninguna otra construcción”, añade Iturre.

Los directores vuelven a coincidir en que el Gran Tucumán debe adaptar sus canales a ese crecimiento demográfico y a la crisis climática. Para ello, mencionan tres obras prioritarias: la construcción del canal La Rinconada, que servirá para aliviar el canal Sur porque sacará las aguas del pie del cerro yerbabuenense hacia El Manantial; el mejoramiento del canal Caínzo - Las Piedras, que también llevará calma al canal Sur porque se reducirá la fuerza del agua proveniente de las tierras situadas al norte de la avenida Perón, y la reconstrucción del canal Norte.

Canal La Rinconada
En la mayoría de los informes oficiales elaborados por la DPA desde 2015 a esta parte, se plantea que el canal Sur presenta un déficit de conducción en casi toda su longitud. Esto se debe -básicamente- a ese cambio en el uso del suelo en los alrededores de su cuenca de aporte (el río Muerto, las quebradas que bajan de las sierras de San Javier, el arroyo Tafí y los ríos Caínzo, Las Piedras y Nueva Esperanza).

Como no se puede ampliar el canal Sur, porque se encuentra restringido por la infraestructura que lo circunda, queda una sola alternativa: disminuir los caudales que llegan hasta ahí.

Y en este punto, la historia vuelve al canal Yerba Buena. ¿Qué pasaría si las aguas que bajan del río Muerto a través de este conducto y que luego son descargadas en el canal Sur fuesen enviadas a otra parte? Indudablemente, el escenario sería diferente. Por ello, la DPA propone construir un canal de 6,5 kilómetros de longitud, que se llamará La Rinconada y descargará en El Manantial.

Así las cosas, el canal Yerba Buena quedará únicamente para conducir las aguas urbanas. Todas las aguas del cerro San Javier serán desviadas hacia la vecina localidad sureña. De hecho, eso constituye el cauce natural, explican Parrado e Iturre.

La traza del canal La Rinconada se iniciará unos 800 metros más abajo del country Los Azahares. Desde allí, irá en una dirección similar a la de la avenida Solano Vera. Pasará por el frente del country San Pablo y efectuará la descarga. Está prevista la construcción de dos puentes y de taludes. La obra ha sido cotizada en unos $ 4.190 millones, a valores de septiembre pasado y sin considerar algunas expropiaciones que podrían llegar a ser necesarias.

Canal Caínzo - Las Piedras
Aunque todavía es un ignoto, es probable que en una década el canal Caínzo - Las Piedras alcance la misma celebridad que sus hermanos mayores. Porque cuando los citrus y cañas que hoy crecen al norte de la avenida Perón sean reemplazados por barrios, el bienestar de muchas personas dependerá de él. Ya lo han comprobado algunos habitantes de los barrios privados Alto Verde I y II, cuando en aquel célebre agüacero de 2015 hizo el amague de desbordar en algunas zonas.

La DPA propone que se reparen sus revestimientos. Y que se realicen unos diques y lagunas de detención para frenar los materiales sólidos que suele arrastrar, como piedras y árboles. “Se trata de una obra de atenuación”, explica Iturre. La reconstrucción ha sido valuada en $ 1.600 millones y se necesitan otros $ 600 millones para tareas en los diques de contención, entre otras.

POR AQUI. A 800 metros del puente de Los Azahares habría que construir un nuevo canal.

Canal Norte
Hasta aquí, dos de los tres proyectos que la DPA considera prioritarios para adaptar los canales del área metropolitana sirven y servirán para transportar las aguas que descienden, en su mayoría, de las sierras de San Javier. El tercero, en cambio, escapa a esa jurisdicción: se trata de una ampliación y mejoramiento del canal Norte, cuya construcción data de 1946. La obra ha sido valuada en $ 6.364 millones. “Por lo general, las obras hidráulicas demandan una gran inversión. Por eso, suelen dividirse en etapas. Si no, serían prácticamente irrealizables”, razona Parrado.

Para que el lector dimensione de cuánta plata se habla, la construcción del desagüe pluvial Solano Vera - San Luis, en Yerba Buena, se calculó inicialmente en $ 560 millones.

En los últimos meses, han sido noticias los intentos de la Universidad Nacional de Tucumán por preservar el Parque Sierrra de San Javier de los desmontes y loteos. Ha sido comentada la decisión de Yerba Buena de prohibir las urbanizaciones especiales al oeste del río Muerto. Ha sido reflejada la declaración del intendente de Tafí Viejo, Javier Noguera, sobre la presión demográfica e inmobiliaria que soportan las localidades al pie del cerro. Y ha sido publicada la resolución de la comuna de El Manantial, de suspender los desarrollos hasta que “se organice el desorden”. Parrado e Iturre coinciden en que las obras en esos tres canales -que suman unos $ 12.000 millones- serán insuficientes si no van acompañadas de un plan de ordenamiento territorial.

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