El personal de la Justicia de Paz registrará la asistencia con el dedo

La Corte extendió el control del “presentismo” mediante la impresión de la huella, y modificó el horario laboral de empleados y funcionarios.

18 Noviembre 2019

La “tecnología” llegó a la Justicia de Paz y, en forma progresiva, los empleados y funcionarios de esa institución registrarán la asistencia mediante la impresión de la huella dactilar en los lectores electrónicos. La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán implica la supresión de uno de los últimos bastiones del control del “presentismo” mediante la firma de planillas de papel. En el mismo instrumento, la Acordada 1.355 del 4 de noviembre, los vocales Daniel Posse (presidente), Antonio Daniel Estofán, Claudia Sbdar, Daniel Leiva y Eleonora Rodríguez Campos modificaron el horario laboral del personal, que ingresará y se retirará media hora más tarde que el resto: es decir, trabajará entre las 7.30 y las 13.30.

El método de la huella dactilar comenzó a ser implementado hace 12 años en el Poder Judicial, según consignó la propia Corte. Los vocales añadieron, a continuación, que este mecanismo facilitaba la fiscalización sobre todo en las oficinas alejadas de los centros judiciales. “El control por medio del sistema informático facilita la tarea de registro de la hora de ingreso y de egreso de los agentes judiciales. Su implementación en la Justicia de Paz se torna especialmente relevante debido a la dificultad práctica para fiscalizar la asistencia en los 72 juzgados de Paz distribuidos en toda la provincia (dos de ellos carecen de asiento físico). También tiene la ventaja de eliminar un gran número de planillas y reducir el uso del papel”, expresaron.

Pese a que los avances tecnológicos permiten superar los obstáculos de la falta de conexión en red, la Corte optó por mantener el esquema de la firma para circunstancias excepcionales de fallas informáticas. La Superintendencia de la Justicia de Paz quedó a cargo de elaborar informes diarios que identifiquen al personal impuntual (tardanza de 30 minutos), y al que cometió media falta (tardanza de entre 30 y 90 minutos) o una falta entera a los fines de la aplicación de las penalidades correspondientes (descuentos en los ingresos y, eventualmente, sanciones). En cuanto a la modificación del horario, el alto tribunal consideró que “la realidad de la Justicia de Paz” hacía conveniente la modificación, sin entrar en detalles.

La Acordada 1.355 alude a empleados y funcionarios por lo que, en principio, los jueces de Paz seguirían exentos de la obligación de poner el dedo. Este mecanismo electrónico, confiable y preciso sólo alcanza a los titulares de la oficinas en el ámbito del Ministerio Público Pupilar y de la Defensa. En agosto, el jefe de esa institución, Washington Navarro Dávila, invocó “razones de servicio” para equiparar a empleados y funcionarios con los defensores públicos. Sin llegar a esa medida, la Corte recordó en septiembre a los jueces que debían trabajar como mínimo cinco horas diarias (entre las 8 y las 13). En esa oportunidad, los vocales Posse, Leiva y Rodríguez Campos adujeron que el recordatorio se fundaba en criterios de oportunidad, mérito y conveniencia.

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