La oposición contará con números como para derribar vetos de Alfaro

En su primer mandato, el intendente rechazó -total o parcialmente- 30 ordenanzas. Si los ocho concejales del PJ y los cuatro bussistas se unen, alcanzan los 12 votos necesarios para rechazar los vetos a ordenanzas.

12 Nov 2019
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En sus primeros cuatro años de gestión el intendente Germán Alfaro impuso 30 vetos, entre totales y parciales, a proyectos de ordenanzas sancionados por el Concejo Deliberante. En su segundo mandato el jefe vecinal de San Miguel de Tucumán tendrá un escollo si hace uso de la posibilidad de rechazar normas: si los ediles de la oposición se abroquelan, podrán oponerse a los vetos.

Juntos llegan a dos tercios

En la distribución de espacios, la oposición alcanza 12 bancas: ocho del PJ y cuatro del bussismo. Si se unen suman dos tercios de los votos, la mayoría necesaria para el rechazo. El alfarismo suma seis lugares. Sin embargo, tanto en la Intendencia como en el Concejo reconocen que la oposición municipal reúne los números para alcanzar dos tercios. Ambos sectores destacaron que la prioridad será el diálogo. “Independientemente de que tengamos los números como oposición, hay un planteamiento de que este sea un Concejo que llegue a consensos. El diálogo siempre será el mejor camino para trabajar en conjunto con el municipio por el bien de los vecinos”, consideró la vicepresidenta primera del cuerpo, Sara Assán (PJ). “La gente está cansada de la pelea cabaretera, por decirlo de alguna forma, y quiere un poco más de compromiso de los dirigentes de trabajar por los vecinos”, agregó. Rodolfo Ocaranza, secretario de Gobierno municipal, coincidió con Assán: “no creo que haya un ánimo de imponer los 12 votos para rechazar vetos, aunque la oposición tenga los números, sin antes charlar si son temas importantes para la gestión. Seguramente habrá alguna oportunidad política en la gestión en que habrá vetos y se rechazarán o no, hay años en que la disputa política es más agresiva, pero no creo que se busque una situación así”.

"No creo que haya ánimos de imponer los 12 votos para rechazar vetos", consideró el funcionario Ocaranza.

El último veto total que interpuso Alfaro en su primera gestión fue contra un proyecto que había propuesto una aliada, la ex concejal Sandra Manzone: la referente de la Coalición Cívica-ARI logró convencer a sus colegas en la última sesión para que se apruebe un proyecto que obliga a las empresas de colectivos a garantizar puntos dentro de las cuatro avenidas para que los usuarios puedan comprar ahí los abonos sociales y no únicamente en las sedes administrativas de las firmas, que en la mayoría de los casos están en zonas periféricas. El rechazo total de Alfaro fue firmado el 28 de octubre.

De acuerdo a un informe elaborado por la Municipalidad, Alfaro impuso un veto en 2015 (apenas inició su mandato); 10 en 2016; 3 en 2017; 11 en 2018 y lleva cinco en lo que va del año. Una vez sancionada una ordenanza, la Intendencia debe promulgarla (asignarle un número y publicarla en el Boletín Oficial municipal) y reglamentarla (asignarle presupuesto para que pueda aplicarse y definir operativamente cómo cumplirla). Antes de la promulgación, el intendente tiene la potestad de rechazar total o parcialmente la norma en virtud de la viabilidad del proyecto según la ley Orgánica de Municipalidades (5.529). El Concejo anterior logró sólo en una oportunidad oponerse a un veto: Alfaro había objetado el proyecto del radical José Argañaraz que creaba el Programa Municipal de Abordaje Territorial de Adicciones. Semanas después, Argañaraz -que integra el alfarismo-, logró convencer a ediles oficialistas y opositores para rechazar el veto y dejar firme la ordenanza.

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