Responsabilidad e ingenio contra las malezas

Transitamos el límite entre el fin de una campaña y el inicio de la siguiente. Es el momento de combatir las malezas. Pero años de mal uso de herbicidas generó que estas plagas se vuelvan más resistentes. En paralelo a los estudios de las firmas fabricantes, los productores deben atender otros métodos, y actuar en forma consciente para combatirlas.

09 Nov 2019 Por Gustavo Frías Silva
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La trilla de granos finos en la provincia, especialmente del trigo y garbanzo, avanza en tanto y en cuanto el tiempo lo disponga para que los productores puedan entrar con las trilladoras a cosechar y a retirar el grano del campo.

Este procedimiento debe ser realizado a tiempo, debido a que las lluvias que suelen precipitarse durante la primavera en ocasiones se anticipan y provocan temporales que resultan muy perjudiciales para la trilla de estos granos.

A medida de que los lotes se desocupan y se espera a que más lluvias se precipiten, para que los perfiles acumulen la suficiente humedad, los productores van preparando sus equipos para las labores de barbecho para la próxima gruesa, que se iniciará en pocos días.

Cuando el sector ya va tomando la decisión de que cultivo de gruesa va a sembrar en su campo, siempre aparecen interrogantes que son necesarios evacuar.

En este sentido, uno de los temas que siempre preocupa al productor cuando debe tomar la decisión de sembrar tiene que ver con saber qué es lo que pasa en un determinado lote con las malezas, y cómo deberá trabajar para solucionar ese problema, que se agrava día a día.

Actualmente, en todos los eventos técnicos relacionados a esta temática en diferentes partes del país, la problemática de las malezas resistentes es uno de los temas que más se discuten, con el objetivo de buscar las alternativas de solución.

Respuesta de la plaga

El uso permanente y mal realizado del glifosato hizo que el individuo “controlado” busque la forma de adaptarse a tal ataque. Y, en efecto, después de cierto tiempo, logró generar tolerancia o resistencia a este herbicida.

Esto generó que se pierda el glifosato como herramienta de enorme flexibilidad contra las malezas. Y esta pérdida obligó a regresar a manejos más precisos, en los que recobra importancia el factor tiempo: para que sea eficiente, un herbicida debe emplearse dentro de una determinada “ventana de aplicación”; en el momento adecuado.

En esto el productor va tomando conciencia en esto y actuar en consecuencia.

El glifosato no fue el único desencadenante de este problema. También se despertó debido al mal uso de otros herbicidas; y la falta total de rotación en sus usos incrementó el problema.

En diferentes oportunidades, este suplemento Rural publicó interesantes artículos relacionados a las malezas, sobre la base de entrevistas a técnicos y a investigadores que trabajan en la provincia y en la región.

Hoy, tanto los productores como los técnicos están ávidos de información sobre esta problemática. En primera medida, quieren saber cuál es la situación actual sobre las malezas; en segundo lugar, quieren conocer qué es lo que se viene haciendo desde las diferentes instituciones de investigación y desde las empresas de agroquímicos para enfrentar esta realidad.

Lo cierto es que la aparición de resistencia y tolerancia de la maleza a determinados herbicidas obliga a que se trabaje con otros alternativos, que se sumen al glifosato o que lo reemplacen.

Siempre se debe trabajar con la mirada en la siguiente campaña, atentos al momento en que emergen las malezas. Este factor constituye uno de los principales inconvenientes, debido a la variabilidad climática que venimos experimentando, porque las primeras camadas pueden aparecer en octubre, en noviembre o en diciembre, según la cantidad de lluvias que disparan la germinación de esas especies.

La aplicación de un barbecho con glifosato afecta al biotipo resistente hasta cierto punto. Pero este no manifiesta los síntomas típicos y produce rebrotes de manera rápida. Estos, libres de cualquier competencia de otra maleza, experimentan un crecimiento explosivo.

Investigaciones

Año tras año, nuevos biotipos de malezas resistentes van apareciendo en el país. Y en este permanente movimiento de apariciones, sumado al aumento en la resistencia y en la tolerancia, hace que las instituciones de investigación trabajen y estudien qué pasa con las nuevas plagas, resistentes a los herbicidas.

La campaña de trigo se está acabando; las lluvias no están tardando en llegar y los preparativos para la gruesa son inminentes. En diferentes establecimientos se ve la adecuación de pulverizadoras y de sembradoras, que serán utilizadas muy pronto en la aplicación de barbechos y en la futura siembra de maíz, de soja o de poroto.

Hace tiempo, en diferentes reuniones técnicas, el prestigioso investigador malezólogo Ignacio Olea decía: “el futuro es promisorio, porque se espera la llegada de nuevos productos selectivos para soja y para maíz, así como la incorporación de variedades resistentes a herbicidas a los que actualmente no lo son. Es de prever que tengamos un buen desarrollo de los cultivos de cobertura, de nuevas maquinarias para labranzas y de las técnicas para la siembra de los cultivos”.

Cualquier herramienta de manejo o tecnología aplicada a un sistema productivo que se investigue, para que luego sea utilizada para evitar la generación de tolerancia y/o de resistencia de malezas será bienvenida. Sólo debemos usar la cabeza, y hacer las cosas como técnicamente corresponde.

En esto, el productor agropecuario de nuestra región debe ser consciente de la importancia que tienen los técnicos y las instituciones que trabajan investigando en pos de encontrar nuevas herramientas que hagan su aporte al control de las malezas que generaron resistencia o tolerancia.

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