El enojo de los dueños de Quinta Pacará: "estamos ante dos parejas oportunistas" - LA GACETA Tucumán

El enojo de los dueños de Quinta Pacará: "estamos ante dos parejas oportunistas"

"Es un caso aislado que se generó en una de las miles fiestas que hicimos en los salones que tenemos", dijo el propietario.

01 Nov 2019 Por Edu Ruiz
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Pacará 1 son administrados por los hermanos Ávila desde ocho años.

Los hermanos Ávila rompieron el silencio y no ocultaron su enojo con las denuncias que recibieron en los últimos días. Sostuvieron una y otra vez que siempre respetaron a sus clientes y que lo que les ocurrió a María Emilia Campos y Omar Horacio Acevedo se trató de algo que nunca había pasado en Quinta Pacará 1. “Es un caso aislado que se generó en una de las miles fiestas que hicimos en los salones que tenemos. Nunca recibimos otra denuncia de esta naturaleza. Al contrario estamos acostumbrados a recibir mensajes de felicitaciones. Estamos hablando de una cuestión ajena al servicio que ofrecemos”, comenta Juan José, el mayor de los dueños de los famosos salones de Tafí Viejo.

La pareja, que se casó el 28 de septiembre, reclama una suma de dinero luego de haber sufrido un insólito robo durante la noche de los festejos: una trabajadora del espacio ponía una "urna melliza" para que los invitados pongan los sobres el efectivo.  

En su versión, Ávila manifiesta que “la urna que llevaron ellos estuvo puesta en un lugar visible durante el tiempo que duró la recepción, no durante las ocho horas que dura la fiesta. Pero ellos no hablan del dinero que fue a parar ahí. Es como que si esa caja nunca hubiese existido. A los últimos invitados que estaban llegando, la empleada les pidió que dejen el regalo en el cofre pequeño. Habrán sido seis o siete sobres más o menos (según lo que dijo la mujer que fue despedida). En la reunión habló de una suma de $ 19.500”.

“Jamás dejamos que el caso se dilate. Horas después de que nos comentaran lo que les ocurrió citamos a la wedding planner a la oficina y la retuvimos durante horas. Tuvimos la predisposición para sentarnos junto a ellos, que vinieron con sus abogados, hasta que la empleada confiese. Es decir, siempre buscamos una solución”, opinó Juan José.

El confre pequeño al que Ávila hizo referencia durante la entrevista.

Ávila comentó que durante el encuentro había tensión, pero que en nunca se rompió la tranquilidad. "No era la circunstancia para hablar de cuánto dinero había en esa cajita. Los chicos nos dijeron que contaban con la plata del regalo para su luna de miel, por lo que mi hermano sacó U$S 900 y $ 6.000, que en ese tiempo eran unos $ 60.0000, e hicimos el recibo con una hipótesis generosa porque se trataba de una urgencia. Se fueron agarrándonos las manos. Es más, tengo mensajes de ellos agradeciéndonos por la atención y diciendo que nos veríamos a la vuelta de su viaje a Cancún. Fue en los mejores términos. Conversábamos de que no sólo era un hecho desgraciado para ellos, sino que también para nosotros porque habíamos vivido un momento decepcionante".

"Es más, les escribimos para decirles que no se hagan problema por un espejo costoso que se había roto durante la celebración. Les pedimos que estén tranquilos, que disfruten del descanso y que a la vuelta arreglaríamos esa cuestión económica que había quedado pendiente. Pero cuando volvieron se transformaron. Les entró la codicia con el correr de los días y nos pedían $ 300.000. Nos advirtieron que iban a hacer todo lo que están haciendo ahora y nosotros decidimos cortar todo tipo de comunicación con ellos. Lo tomamos como un mensaje extorsivo. Ya no era la gente con la que habíamos hablado antes", detalló en declaraciones a LA GACETA.

Los hermanos que forman la sociedad revelaron que jamás harían algo que afecte a sus clientes y que actuaron de buena fe: “nosotros hicimos todo lo que teníamos que hacer, pero aquí ya hoy otra cuestión que es el perjuicio. Ningún juez les va a decir que en esa cajita había el dinero que están reclamando. Por una cuestión lógica, que es que físicamente no entraría esa cantidad de plata. Escapa al sentido común”.

"Ellos se victimizan y lloran en todos los canales de televisión diciendo que tuvieron que pedirle prestada plata a todo el mundo por lo que le faltaba en ese cofre. ¿Y lo de la caja grande?", se preguntó.

“Lo que nos sucedió a nosotros es lo que les pasa a otros empresarios, que es tener un empleado infiel. No por eso somos el cuco. Lo importante es la actitud que tuvimos frente a la situación. Le dimos una respuesta seria, que es lo que todo cliente quiere tener. Nos pusimos a disposición de los novios y nos terminan perjudicando”, se lamentaron.

Sobre el otro caso

Lucía Estéfano y Florencia Díaz Guzmán se habían casado el 20 de abril. Seis meses después, cuando el caso de Acevedo y Campos se hizo público, decidieron publicar en las redes sociales que habían pasado por una situación similar en el mismo salón taficeño. Los Ávila afirman que se trata de un aprovechamiento de la situación y que fueron extorsionados.

Juan José tomó la palabra y se expresó: "de pronto a parecen estas dos chicas (Guzmán y Estéfano) comunicándose con mi hermano Matías. Les dicen que estaban convencidas de que les había pasado lo mismo que a la otra pareja. Aseguraban que haciendo cuentas les faltaban $ 100.000. Matías quedó en devolverles la llamada, pero a las dos horas le escriben un Whatsapp extorsivo diciendo que querían arreglar porque tenían a sus abogados y a los medios esperándolas para hablar”.

"Salimos a hablar porque esto ya tocó fondo. No queremos darle pie a que más personas se aprovechen de esta denuncia para difamarnos. Nosotros hace años que trabajamos y lo único que recibimos fueron felicitaciones. Jamás recibimos quejas por el servicio que ofrecemos. Me parece injusto que nos ensucien de esta manera. El que tenga algo contra nosotros que haga la denuncia que tenga que hacer”. “No queremos andar paseándonos por cuanto medio haya como lo hicieron ellos para ejercer nuestro derecho  réplica. Me parece una locura. Que esto siga por la Justicia”, concluyó.

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