Olmos, el futbolista que dejó paso al héroe

La “Colimba” truncó la carrera deportiva de Miguel Ángel Olmos. Hoy, Gastón y Abel, hijos de este Veterano de Guerra, buscan conquistar el Anual.

22 Sep 2019 varios autores
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HOMENAJE. Olmos vive en una calle que lleva su nombre. De esa manera lo distinguió este año el municipio de Bella Vista.

La carrera futbolística de Miguel Ángel Olmos (55 años) se interrumpió abruptamente, y para siempre, a sus 18 años. Por entonces jugaba de delantero en la Cuarta división de Bella Vista, y peleaba a diario la chance de integrar el plantel de la Primera. Quería repetir la historia de su papá, Zoilo (80), que en sus años jóvenes se había destacado en Atlético. Pero el azar le dio la espalda a aquel atacante “gaucho” durante el sorteo para la “Colimba”. El 2 de enero de 1982 dejó de ser futbolista y se convirtió en conscripto. Aquel día se incorporó a la Marina sin siquiera imaginarse que semanas después se encontraría en medio de una guerra.

“Me llevaron a La Plata, para la instrucción: durante enero y febrero me enseñaron el manejo de las armas. En marzo me dieron como destino Punta Alta (Bahía Blanca), y ahí estuve un mes. No se sentía nada de Malvinas, de la guerra. Un día, los oficiales dijeron que necesitaban un radiooperador, y que dé un paso al frente quien quiera ir. Y me ofrecí”, contó. Combatió dos meses en Puerto Argentino.

Pasaron más de 37 años de aquel trágico capítulo de la historia argentina, pero a Miguel Ángel aún le duele la memoria. “A las 8 dieron la orden de que nos rindamos, de que cesemos el fuego y levantemos la bandera blanca. Pero nosotros no queríamos. Habremos tenido una hora más de bala. Llorábamos; no queríamos perder nuestro suelo. Luego nos rodearon, y debimos dejar las armas”, recordó. Lo mantuvieron prisionero durante un mes, en un frigorífico en el estrecho San Carlos. “Nos trataron muy bien. Si necesitaban voluntarios nos levantábamos 10 o 15 para hacer un trabajo”, dijo.

HERMANOS RIVALES. Gastón y Abel, en un juego.

Reconoció la superioridad de los ingleses durante el conflicto. “En todo sentido: nos llevaban 10 años, cada soldado de ellos tenía una mira infrarroja -nosotros, una cada cien-, y hasta tenían un traductor”, contó. No obstante, consideró que los soldados argentinos desempeñaron un digno papel. “Ellos no la sacaron muy bien. A nosotros nos fallaron cuestiones muy importantes. Por ejemplo, pensábamos que llegarían por un lugar, y nos preparamos para ello; pero aparecieron por otro sitio... hasta que nos acomodamos ya habían sacado diferencia”, señaló Miguel Ángel.

En marzo de 1983, 14 meses después de haberse incorporado al Ejército, a Olmos le dieron su baja. Cada 2 de Abril participa de los actos oficiales por la gesta de Malvinas. Este año, a modo de homenaje, el municipio de Bella Vista bautizó con su nombre una calle de la ciudad: “Veterano de guerra de Malvinas soldado Miguel Ángel Olmos”.

Aunque continuó -y continúa- yendo a las canchas, jamás volvió a pisar un campo de juego a nivel oficial. En todo caso, sus hijos, Gastón (31) y Abel (29), tomaron la posta que había dejado el abuelo Zoilo. Pero esa es otra historia.

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