Con ingenio, ciudadanos le inventaron un parque a Yerba Buena

Desde hace un tiempo, el predio privado de la esquina de Perón y Bascary se llena de gente; la mayoría ingresa con sus vehículos y sillas materas. Concurren desde familias con niños y mascotas hasta adolescentes. Gobernantes admiten que faltan espacios públicos. La promesa de un máster plan.

25 Ago 2019 Por Soledad Nucci
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EN BUSCA DE VERDE. Cada fin de semana, el predio de Perón y Bascary, en Yerba Buena, atrae gente de todas las edades. Muchos provienen de otras ciudades, como San Miguel y Tafí Viejo. la gaceta / fotos de Analía Jaramillo

¿Habita usted una ciudad llamada jardín, recostada en la montaña y rodeada de árboles? No saque pecho, porque a Yerba Buena le falta un parque. Ese es el primer pensamiento que podría cruzarse por la cabeza de un ciudadano que un sábado o domingo cualquieras transite por el cruce de las avenidas Perón y Bascary y observe lo que ocurre en el descampado situado ahí: cada vez más, estalla de gente.

Desde la siesta y hasta que el sol se escurre detrás de los cerros concurren familias con niños y grupos de adolescentes. Muchos ingresan con sus vehículos, sillas materas y alimentos. Ahí se ceban mates; se remontan volantines; se dan besos; se pasean los perros; se hacen picaditos; se comparten cervezas; se oyen canciones y se intercambian charlas. Se hace -en síntesis- lo mismo que en un parque. Lo peliagudo es que eso no es un parque: se trata de un predio privado, de unas cuatro hectáreas.

“La inexistencia de espacios públicos en Yerba Buena es total”. Esa es la primera declaración que sale de los labios de Franco Marigliano, el subsecretario de planeamiento urbano local, cuando se le consulta al respecto. “Al punto que los shoppings funcionan como espacios públicos”, añade. Y lo hace con cierto pudor, porque cuesta reconocer que los únicos lugares para congregarse sean centros comerciales.

- ¿Por qué en los cuatro años que llevan en el gobierno no han generado opciones?

- Hemos desarrollado un máster plan para el norte de la avenida Perón. Ahí queremos construir un parque lineal. Una vez que comience a urbanizarse ese sector, abriremos tramas urbanas con espacios verdes. Nuestro objetivo es conjugar los intereses de los inversores privados con el interés público.

Hoy, si se observa un mapa yerbabuenense se puede advertir que queda un 30% del territorio libre. De ese total de áreas por ocupar, un 25% se encuentra comprendido entre el norte de la Perón y el límite con Cevil Redondo. Ese perímetro es considerado como “la nueva ciudad”. Marigliano menciona esa denominación para justificar por qué las regiones de esparcimiento han sido proyectadas en esa zona.

De acuerdo con lo pensado por las autoridades, habría complejos residenciales rodeados de jardines; caminerías peatonales y espacios verdes. “Lamentablemente, la inserción de los countries Los Olivos, Jockey y Praderas ha cortado las proyecciones. Pero son casos aislados. Todavía estamos a tiempo de planificar. Es necesario que, como Estado, nos anticipemos a los planteos de los desarrolladores. Tenemos que meter el gol primero”, dice.

Para que eso ocurra, el Ejecutivo local debería poner a disposición del Concejo Deliberante ese plan de desarrollo urbano. “Se requiere una herramienta legal”, coincide el concejal Héctor Aguirre, el peronista que preside el cuerpo legislativo. Aunque para él, sería más atinado recuperar La Hoya, un predio de nueve hectáreas que desde 1984 se encuentra en manos del Gobierno provincial. Desde su óptica, esa gestión es una materia pendiente del intendente, el radical Mariano Campero. “Tendría que fijarse ese objetivo. Ocuparse de su aprovechamiento y revalorización”, insta.

Lo que hace falta

Como sea, Yerba Buena viene siendo testimonio de una urbanización galopante. Allí los barrios se vienen propagando más allá de la urbe tradicional. Han penetrado en espacios naturales. Y han roto las periferias. Algo de eso plantea el arquitecto y urbanista Máximo Cossio, quien hace dos décadas propuso que a la Perón se la construya de forma sinuosa -en vez de en línea recta- para ampliar sus horizontes. “Desgraciadamente, lo que ocurre alrededor de esta avenida ha sobrepasado a la Municipalidad. Se está deteriorando todo. Y nadie dice nada”, opina.

Cossio también ha sido uno de los autores del Código de Ordenamiento Urbano. Recuerda que en esa normativa se había establecido que el predio de Radio Nacional debía convertirse en un parque metropolitano, pues era considerado un espacio residual con un uso definido. Sin embargo, se construyó un barrio habitacional del plan Procrear. “¡La ciudad necesita un parque!”, exclama. Y menciona una propuesta suya para ensanchar las veredas de la Perón y darles un tratamiento recreativo, con árboles, canchas, pistas de salud, ciclovías y quioscos.

Numerosos estudios han comprobado que reverdecer las ciudades es una política beneficiosa: ayuda a reducir la contaminación del aire y los niveles de temperatura y ruido. Además, los parques tienden a aumentar los niveles de actividad física entre los ciudadanos. Y pueden contribuir a calmar el estrés y la fatiga mental. Por eso mismo, el empresario Oscar Castillo -el dueño de la tierra en cuestión- opina que los políticos deberían tomarse más en serio las posibilidades de desarrollar espacios verdes públicos. Y propone que el camino hacia Horco Molle sea explotado con esos fines, a través de inversiones conjuntas entre el municipio, la provincia y la Universidad Nacional de Tucumán, propietaria de esas parcelas. En su terreno -anticipa- tiene pensado construir viviendas y locales comerciales. El debate está servido. Yerba Buena se merece que se invierta en infraestructuras verdes.

> Cuatro propuestas
1- La Municipalidad plantea un parque lineal al norte de la avenida Perón.
2 - Un concejal peronista pide que se recupere La Hoya.
3 - El urbanista Máximo Cossio quiere agrandar las veredas de la avenida Perón.
4 - El empresario Oscar Castillo imagina un parque a ambos lados del camino hacia Horco Molle.

> Inversión para las plazas
Al final de la calle Bascary vive el jefe de Gabinete del municipio, el abogado Manuel Courel. “Es un fenómeno que no deja de llamarme la atención. Lo veo todos los fines de semana”, dice. No obstante, agrega que esto ocurre a lo largo de la Perón y en las rotondas al pie del cerro. “Yerba Buena explota de gente”. Esa explosión de su decir les plantea el desafío de reforzar la limpieza y la seguridad. E hilvana la promesa de aumentar la inversión en las plazas. Además, destaca la creación del Jardín Botánico de Horco Molle, gracias a una inversión conjunta entre la Municipalidad y la Universidad Nacional de Tucumán.

> El comienzo de la historia

La Perón fue inaugurada en octubre de 1995, por el ex gobernador Ramón Bautista Ortega. Las crónicas de la época consignan que la obra demoró dos años, que se invirtió $ 1 millón (en ese momento de pesos-dólares) y que se hicieron dos carriles, una platabanda y veredas laterales. Eso totaliza un ancho de calzada de 42 metros, lo que la convierte en la avenida más holgada de Yerba Buena y en una de las más amplias de la provincia. Por aquel entonces, fue concebida -sobre todo- para aliviar el tránsito automotor del oeste yerbabuenense y de su vecina San Miguel. Al cabo, no sólo sirvió como ruta descongestiva, sino que transformó la nada en un mundo. Antaño, por esos parajes se sucedían montes y fincas. Ni gentes ni casas ni coches. Hoy, al paisaje se le adhieren edificios, barrios cerrados y centros comerciales. Y ese crecimiento ha provocado un incremento del tráfico y de las densidades.

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