Duele más la ira de la gente que el despojo de haber sufrido un arrebato

Cecilia Ramos, la médica que asistió al delincuente que le había robado la cartera, relató su sorpresa por la reacción de muchos tucumanos.

01 Ago 2019

Cuando el viernes 12 de abril sufrió un asalto en la puerta de su casa, la médica Cecilia Ramos jamás imaginó que la peor sensación aún estaba por venir. Al ultrajo de sentirse despojada de su cartera, de la violencia física y de la indignación, aún le faltaba un sentimiento aún más duro de entender: la ira. 

La profesional fue una de las víctimas de arrebatos que anoche expuso su testimonio en el programa Panorama Tucumano, que conducen Federico van Mameren y Carolina Servetto por las plataformas de LG Play y Canal 10. Ramos relató minuto a minuto lo vivido aquella mañana, cuando regresaba a su casa en Necochea al 1.000, luego de prestar servicios en La Ramada.

Aquel día, el hecho cobró muchísima trascendencia no por el delito en sí, sino por su reacción. Luego de arrebatarle la cartera, los delincuentes emprendieron la fuga. Pero a los pocos metros chocaron contra un vehículo de la Policía. Ramos corrió para recuperar sus pertenencias, y se dio con una imagen que cambió su objetivo. En el piso, herido, estaba una de las personas que la había robado segundos antes. Sin dudarlo, la profesional optó por asistirlo y por evitar que vecinos, indignados, lo "lincharan". 

"A mí me duele mucho la violencia en la que estamos inmersos, en la que cualquier persona de bien se puede convertir en un asesino. Eso me decía mi hija ayer: 'mamá, cuando vos has evitado que lo linchen, has evitado que gente de bien se convierta en un asesino'", relató a Panorama Tucumano. "Claro que quiero justicia, y quiero no haya más de estos casos. Pero la paz no se logra con violencia, con ver quién tiene el arma más grande", insistió.

Luego, contó qué fue lo que más le llamó la atención -y dolió- de lo sucedido. "Nunca me sentí tan agredida como el día que salió la nota de LA GACETA. Quería leer lo que opinaba la gente de mí y, oh sorpresa, había comentarios de los más delirantes hasta otros en los que me deseaban la muerte. O sea, esta persona no me conoce, no sabe si soy una buena o una mala persona y me desea la muerte. Yo reaccioné así y espero que me siga saliendo. No quiero que la violencia y la inseguridad nos transformen en quienes no somos. No somos asesinos, no somos violentos", relató entre sollozos. 

Y sentenció: "en el momento en que estuvo en el piso ya no era quien me acababa de asaltar, sino un paciente, alguien que necesitaba mi asistencia.  Es la actitud que tenemos los médicos".

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