“El choque directo deteriora mientras que el dialoguismo enaltece”

Ricardo Kaliman - Investigador del Conicet - Profesor UNT.

16 May 2019

Uno supone que estos debates darán ideas para definir el voto. Pero resulta que hay que pensar y leer bastante por debajo de lo que los candidatos dicen ante las cámaras. En líneas generales cada uno de ellos está pensando en lo que la gente quiere escuchar. En ese contexto es difícil percibir diferencias ideológicas. Tal vez esos matices hayan aparecido al momento de conversar sobre seguridad: dos postulantes se refirieron únicamente al punitivismo mientras que los otros dos mencionaron además la inclusión social.

Uno descubre que hay estrategias que se ponen en juego en función del lugar que los candidatos ocupan y de sus expectativas. Esto se vio mucho en el espacio de debate libre, donde hubo un enfrentamiento entre los dos candidatos que evidentemente se consideran con mayores posibilidades de llegar al cargo de intendente de San Miguel de Tucumán. Por el contrario, el par de postulantes que lucen menos presionados por la competencia se permitieron ser más dialoguistas y contemporizadores. Yo diría que la confrontación más bien hace caer la imagen de los que rivalizan. En principio, el choque directo deteriora mientras que el dialoguismo enaltece.

También es interesante la dinámica que planteó la posibilidad de elegir las preguntas porque ahí fue posible observar las preferencias o conocimientos. Uno de los candidatos optó por abordar un tema que maneja, lo cual es gratificante porque a menudo se escucha a los funcionarios enredados en asuntos que desconocen, es decir, hablando desde el desconocimiento.

Por lo demás es cierto que, generalmente, cuando estamos ante los demás, recreamos un personaje. Esto se da en circunstancias cotidianas y, con mayor razón, cuando la exposición es grande. En este contexto del debate los participantes necesariamente están tratando de instalar un personaje. No quiero decir que estemos ante una hipocresía pura: los compromisos, el perfil, el temperamento, de alguna manera se ponen de manifiesto. Pero lo que quiero subrayar es que todos dicen tener buenas intenciones, y tal vez las tengan, pero uno sabe que la práctica no es tan sencilla. Cualquier residente de esta ciudad sabe que resolver el problema de la circulación no es tan fácil como decir: “vamos a hacer que se respeten las normas de tránsito”.

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