Los alumnos no tienen a dónde ir al baño en la Escuela Secundaria Congreso, donde un árbol de 60 años se cayó el jueves pasado. Ayer los chicos cortaron la esquina de Congreso y Lavalle para reclamar a las autoridades que arreglen el edificio. Alejandro Rizo, un alumno de 17 años, detalló: “hay un curso al que se le cayó el techo y otro al que le falta una pared. En el primer piso los baños se inundan y el agua llega a todos las aulas. Y los baños de la planta baja están clausurados”.
Ayer por la mañana, en la entrada de la escuela dos conserjes barrían las ramas del árbol caído, cuya base aún no había sido removida. Sofía Rizo, de 16 años, relató que el jueves los estudiantes se habían ido a sus casas media hora antes de que la tormenta derribó el árbol. “Si nos quedábamos un rato más, se nos podría haber caído encima. Si hay un temblor, se nos cae la escuela”, alertó. Su amiga Priscila Juárez, de 15, la interrumpió alarmada: “¿cómo hacen los chicos de arriba para salir si hay un derrumbe?”.
El edificio de la Escuela Congreso cumplirá 102 años en agosto. Allí funcionaba antes la Escuela Técnica Nº 2, que el ex gobernador José Alperovich reubicó en 2007. De acuerdo con la queja de Graciela Gutiérrez, de 51 años, mamá de Agostina Gutiérrez, de 14, la edad del edificio permite dos lecturas opuestas. “Un funcionario nos dijo: ‘esta escuela tiene 100 años. En un mes, en dos meses, en un año no le vamos a hacer todos los arreglos que necesita’. Pero si dice que la escuela tiene más de 100 años, ¿por qué no han hecho arreglos en tantos años? ¿Por qué no arreglaron una vez un sector, otra vez otro sector?”, se preguntó.
El Ministerio de Educación envío a la escuela a su coordinador de Relaciones Territoriales, Carlos Mendizábal, que participó de la asamblea de padres, maestros y directivos que se reunió mientras se realizaba la manifestación estudiantil. “Acordamos suspender las clases esta semana para trabajar en las cuatro aulas dañadas y en los baños. Después hay que seguir avanzando. Para cambiar la potencia eléctrica y que funcionen los (acondicionadores de) aire ya se hicieron los trámites con EDET”, explicó Mendizábal.
En realidad, según los alumnos, los acondicionadores de aire sí andan, pero cuando los enchufan se corta la luz. Julieta Velázqez, de 15 años, narró: “muchas veces, cuando hace mucho calor, tenemos que mojarnos con agua. El día de hoy no hay agua. Mientras tanto la directora está sentada en su silla, con aire, con un baño particular limpio”.
La directora de la escuela es Silvia Almaraz, que aseguró que la próxima semana el edificio va a estar en condiciones de reabrir sus puertas. Cerca de ella, Gutiérrez reflexionaba: “he pensado en cambiar a mi hija de escuela, porque la verdad es que yo me apresuré mucho cuando la inscribí aquí. Es un desastre”.







