Aún descendido, San Martín tuvo el aliento de su gente

Los fanáticos estuvieron en las buenas y en las malas.

06 Abr 2019
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PRESENTES. Ignacio Tapia (centro), su novia brasileña Nathalie -vinieron de vacaciones desde Suiza- y su amigo Juan Pérez. la gaceta / fotos de DIEGO ARAOZ

Volver a empezar o aprender de los errores, son las palabras utilizadas para sintetizar el momento anímico del hincha de San Martín.

María Ester Reyes, 73 años, vestida con los colores rojo y blanco y acompañada como siempre por su hijo Alfredo Prado (43), dijo al respecto: “San Martín es San Martín. Nosotros siempre estamos. La camiseta forma parte de nuestra vida”. De inmediato, Alfredo señala “hace 36 años, que vengo, sólo falté a un partido. Uno intuía el final de esta historia. Siempre fueron errores y desaciertos los que nos llevaron a tirar las ilusiones”.

En el sector de la platea central aparece en escena Ignacio Tapia, con la particularidad de que está de vacaciones. “Vivo hace seis años en Suiza. Pensé que mi San Martín se iba a quedar mucho tiempo en Primera”. “Nacho” estaba acompañado por su novia Natalie (brasileña), que contó: “Nosotros siempre lo veíamos por televisión a la medianoche. Me hizo fanática, como también lo soy de Flamengo”. Junto con ellos estaba Juan Pérez, que aseguró resignado: “Este final era irreversible. Pero si estamos en las buenas, en las malas mucho más”.

CON SU HIJO. Javier Espin fue acompañado por Maximiliano.

Unos metros más arriba esperaba el partido Javier Espin, con su hijo Maximiliano (4). “Seguro que es difícil este momento. El quiebre fue el partido con Defensa y Justicia. Pensé que nos íbamos a recuperar en el próximo. Pero no pudo ser. Creo que hay que copiar de otros clubes, porque San Martín es muy grande. Y Dios quiera que en 2020, el club vuelva a la Superliga; por su gente, merece estar”.

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